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viernes, 31 de enero de 2020

#TheManintheHighCastle: ¿Qué funcionó y qué no funcionó de la serie?

Durante sus cuatro temporadas, “The Man in The High Castle” nos presentó una fascinante y perturbadora mirada a un mundo dominado por nazis y japoneses tras ganar la Segunda Guerra Mundial. Valía la pena explorar esta distopia surreal, de modo que más que una historia de lucha o revolución, se trató de una de sobrevivencia con pinceladas de ciencia ficción. Veamos qué funcionó y que no funcionó de la serie en general. 



 FUNCIONO: Usar a las cintas como el McGuffin  

El “McGuffin” es un elemento de suspenso que hace que los personajes avancen en la trama, pero que no tiene mayor relevancia en la trama. En “The Man in the High Castle”, el “McGuffin” fueron las cintas del “Hombre del Castillo”. Durante la primera temporada, los japones y los nazis buscaban estas dichosas cintas para censurar su contenido y así evitar su propagación entre los rebeldes. La verdad es que estas cintas fueron la excusa para conocer la composición de este nuevo mundo y el papel de los protagonistas en el mismo. En la segunda temporada, se profundiza sobre la mitología detrás de las cintas, las imágenes que mostraban y que impulsaban a la resistencia eran de otras realidades, pero la importancia de estas cintas jamás llega a superan los arcos principales y dilemas morales de los personajes. 



 NO FUNCIONO: La tercera temporada

 Tanto “The Man in the High Castle” como “The Handmaid's Tale” son ucronías que muestran la perversidad de dos sociedades tecnocráticas basadas en ideológicas que deshumanizan a las minorías. En el caso de “The Man in the High Castle”, las cintas le aportaron un pequeño toque de ciencia ficción, pero en la tercera temporada se introdujo el multiverso y la serie pasó a considerarse por completo como una producción de ciencia ficción. ¿Cuál es el problema? En “The Handmaid's Tale” no se espera que sea una fuerza externa de otro mundo paralelo el que derroque la dictadura, se espera que la revolución venga de las criadas, pero en “The Man in the High Castle”, se colocó a Juliana Crain (Alexa Davalos) como la heroína destinada a salvar a otros mundos ante una inminente amenaza de una invasión nazi. Esta premisa se parecía demasiado al crossover del Arrowverse, “Crisis en Tierra X”, con lo que se alejaba demasiado de lo que originalmente presentaban.



 FUNCIONO: Juliana, la heroína principal 

 La hermana de Juliana Crain, Trudy Walker (Conor Leslie), le entrega en el primer episodio una de las cintas del “Hombre del Castillo”. Trudy es asesinada por los japones por pertenecer a la resistencia. Entonces, Juliana se autoimpone la misión de que la cinta termine en las manos correctas sin imaginarse que ella terminaría siendo la heroína principal de la historia. Cuando recién conocemos a Juliana se trata de una mujer con una vida rutinaria en la zona neutral, pero conforme va a avanzando la historia, su fortaleza se va afianzando pese a las pérdidas que sufre y su determinación termina contagiando a los demás en la lucha contra el régimen. Todos los personajes de la serie y todas las historias están vinculadas a Juliana de una u otra forma. Es en la actriz Alexa Davalos en donde recayó la responsabilidad de ser la figura principal y la verdad es que la serie no habría funcionado si no fuera por ella. 



 NO FUNCIONO: El triángulo amoroso 

 En “The Man in the High Castle” siempre hay tres historias principales: la historia de los nazis representado en John Smith (Rufus Sewell) y su familia, la de la los japoneses en Nobusuke Tagomi (Cary-Hiroyuki Tagawa) y el inspector Kido (Joel de la Fuente) y la resistencia centrado en Juliana Crain (Alexa Davalos), Joe Blake (Luke Kleintank) y Frank Frink (Rupert Evans). Entre los tres últimos se intentó desarrollar un triángulo amoroso que solo aportaba un drama superficial en una serie plagada de dramas emocionales y conflictivos profundos. Sin mencionar que, si bien Joe Blake se ve bien, el personaje era bastante plano. Además, la historia de amor de Juliana y Frank se inició antes de la serie, cuando los conocimos vivían juntos y estaban comprometidos, pero la tragedia que realmente los separó fue el hecho que la familia de él fue aniquilada por los japoneses como represalia porque Juliana desapareció por la cinta. La serie siempre tuvo un punto débil por Joe y estaba empecinado con que su relación con Juliana fuera el atractivo principal de la serie.



FUNCIONO: Los paralelos con la historia real 

 Una de los aspectos más fascinantes de “The Man in the High Castle” fueron sus paralelismos con la historia real. La inclusión de estos paralelos nos sirve para recordarnos constantemente que existen ciertos eventos tan cruciales que se replican en cada realidad. En la segunda temporada, John Smith termina evitando un ataque nuclear que habría destruido Estados Unidos y habría iniciado la tercera guerra mundial. Los sucesos de la serie estaban ambientados en la década de los 60, en la vida real, por esos años, en la llamada “Crisis de los misiles” se evitó un enfrentamiento nuclear entre los estadounidenses y los soviéticos. Al final de la tercera temporada, Wyatt Price (Jason O’Mara) se coloca en el mismo edificio de la calle Elm de Dallas, donde Lee Harvey Oswald le disparó al presidente americano John F. Kennedy, para atentar en contra de Heinrich Himmler (Kenneth Tigar), el hombre más poderoso del mundo. El paralelo más importante de la serie es la muerte de John Smith quien termina suicidándose al igual que Adolfo Hitler.



NO FUNCIONO: La ciencia ficción 

Durante las dos primeras temporadas, el único elemento de ciencia ficción en la serie fueron las cintas del “Hombre del Castillo”, que a su vez cumplían el propósito de sembrar la esperanza que el régimen nazi podía ser derrocado, pero jamás se dependió de estas cintas para cambiar la geopolítica de la serie. Las cintas no eran las respuestas sino un símbolo que permitía a la resistencia tener fe y seguir luchando en la adversidad. No obstante, la tercera temporada se llenó de elementos de ciencia ficción; se introdujo un portal que podía viajar entre mundos paralelos, se dio a conocer el concepto del multiverso y se relegó por completo el verdadero objetivo de las cintas. Este viraje implicó demasiadas explicaciones científicas restándole tiempo y espacio a la lucha de la resistencia, los dramas familiares de Smith y la historia emocional de Tagomi atrapado entre su lealtad a su país y su visión de un mundo de paz. 



FUNCIONO: La representación de la minoría 

 La serie se tomó su tiempo en no solo explorar las diversas minorías que coexistían en este mundo, sino también le dieron una importancia vital. En la primera temporada, Frank Frink ocultaba su judaísmo para no meterse en problemas. En una de las escenas más memorables de la serie vemos el bar mitzvah de Frank junto a una comunidad judía que vive escondida pero aferrada a su religión. La secuencia también muestra una ceremonia nazi como una forma de contrastar una religión pacífica y una ideología maligna. En la tercera temporada, tuvimos dos historias que involucraban a una pareja gay y a otra lésbica; dos amores en dos lugares diferentes; uno en la zona neutral y otro en tierra nazi. Finalmente, en la última temporada, se profundizó en la resistencia americana, conformada por ciudadanos afroamericanos que luchaban por la libertad de la zona neutral. Precisamente ellos fueron los que obtuvieron la victoria final frente a los japoneses. 



 NO FUNCIONO: Robert Childan 

 Robert Childan (Brennan Brown) es un personaje importante en la novela “The Man in the High Castle”, pero en la serie su presencia era fastidiosa por su actitud de acomodado, por su obsesión con la cultura japonesa y por sus aires de superioridad ante Frank (Rupert Evans) y Ed (DJ Qualls). Jamás floreció en mi un cariño por este personaje, pero entendía la necesidad de tener un personaje que estuviera al margen del conflicto y que se viera arrastrado por las circunstancias. El problema es que Childan logró sobrevivir a personajes favoritos que fueron asesinados de manera brutal. En la última temporada le dedicaron demasiado tiempo y para colmo fue uno de los pocos que tuvo un final feliz. 



 FUNCIONO: Los Smith

 En la Segunda Guerra Mundial, John Smith (Rufus Sewell) era un soldado americano que luchaba por Estados Unidos, pero una vez que los nazis ganaron la guerra, se unió al régimen por la seguridad de su familia. Smith fue el personaje más complejo y enigmático de la serie, podíamos verlo como un villano o como una víctima que para sobrevivir se volvió un victimario, lo único que teníamos seguro es que todo lo que hacía, incluso las cosas malas, las hacía por su esposa y sus hijos. Las cosas cambiaron por completo cuando Thomas (Quinn Lord), el hijo mayor de Smith, que creció bajo la ideología nazi, se entrega a las autoridades cuando descubre que estaba enfermo. Los nazis hicieron de la muerte de Thomas un ejemplo de patriotismo. La participación de John y Helen (Chelah Horsdal) en estas ceremonias que glorificaban los valores arios mermaron la depresión de Helen. La ausencia de Thomas y el incremento de poder en John produjo una crisis matrimonial. La familia se separa, pero después John las obliga a volver. La hija mayor Jennifer (Genea Charpentier) ahora ya se percata de las injusticias y crímenes de lesa humanidad que cometen el régimen, mientras que por su lado, la hija menor Amy (Gracyn Shinyei) es una fiel seguidora de los ideales del Reich. La serie nos mostró una familia que se acomodó al régimen más por comodidad que convicción y terminó dividida por ese sistema que les dio poder. 



NO FUNCIONO: La muerte de Tagomi y la desaparición de personajes secundarios 

Ya en la tercera temporada se fue reduciendo el rol de Nobusuke Tagomi (Cary-Hiroyuki Tagawa) para darle prioridad a la ciencia ficción, pero nadie esperaba que el actor no apareciera en la última temporada y su personaje tuviera un final tan abrupto al ser asesinado en un atentado elaborado por su propio gobierno. La serie se beneficiaba al contar con personaje tan especial y espiritual como Tagomi ya que antes de las explicaciones científicas era él quien explicaba la conexión entre los mundos. En la temporada final, también desaparecen por completo Ed McCarthy (DJ Qualls), Nicole Domer (Bella Heathcote) y Thlema Harris (Laura Mennell). Se puede concluir por lo menos para Domer y Harris las cosas no terminaron bien ya que fueron arrestadas por estar en club privado. Es probable que los nazis aniquilaran a Thelma mientras que Nicole fue enviada a “reeducarse”. Por su lado, vamos a imaginar que por lo menos Ed se quedó feliz con su vaquero.



 FUNCIONO: La composición audiovisual 

 En la serie, Estados Unidos está dividido en tres: Los estados pacíficos japoneses, la zona neutral y el Great Reich Nazi. Cada una de estos lugares contó con una cinematografía diferente con colores y estilos marcados. Las imágenes de monumentos americanos con esvásticas pueden resultar chocantes, pero son necesarias en una historia que muestra la peor línea del tiempo que pudo tener el mundo. La composición audiovisual de “The Man in the High Castle” es extraordinaria y logra balancear mundo alternativo con una sensación realista.



lunes, 27 de enero de 2020

#TheManintheHighCastle T4: De cómo la ciencia ficción le falló a la historia

A veces series muy buenas terminan muy mal. Lamentablemente, ese es el caso de “The Man in the High Castle”. La premisa de esta producción siempre ha sido su mayor fortaleza porque es fascinantemente inquietante el modo en el que se han imaginado un mundo en el que los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, a partir de la tercera temporada, se decidió priorizar la ciencia ficción alejándose de la distopia surreal. En ese contexto, la última entrega de la serie resulta incompleta, frustrante y ajeno a la atmósfera que construyeron durante sus cuatro temporadas. Acompáñame a analizar esta triste historia. 



La tercera temporada terminó con el cliffhanger de Juliana Crain (Alexa Davalos) saltando a un mundo paralelo en el que Estados Unidos ayudó a ganar la Segunda Guerra Mundial. Ella se queda en ese mundo durante un par de meses y comparte una amistad con la familia Smith. En esta realidad, Thomas (Quinn Lord) no está enfermo y tiene una excelente relación con sus padres. Luego de darse cuenta que los nazis pueden viajar a este mundo, Juliana regresa con la misión de asesinar a John Smith (Rufus Sewell). Por su parte, Smith viene espiando a Thomas y lidiando con la separación de su esposa y sus hijas quienes han estado viviendo en la zona neutral. En la serie por lo general hay tres historias madres; ya hemos explicado dos de ellas, la tercera historia es la parte que más me gustó, pues, estuvo enfocada en un grupo conformado por afroamericanos que lucha por su propia revolución y con esfuerzo logra que Japón se retire del país. En una serie como “The Man in The High Castle” no hay mucho espacio para la justicia y la alegría, pero esta comunidad con poco y con fe lograron hacer posible esa victoria que la serie le debía a sus espectadores.



 La parte más paticoja de la temporada está centrada en sus protagonistas. Se suponía que Juliana Crain iba a ser la gran salvadora del multiverso, pero el personaje sufrió un cambio radical hasta el punto de volverse irreconocible en su forma de actuar. Se puede entender que los eventos de la propia serie la hayan vuelto dura, pero aquí parecía que la distancia se debía una historia que no estaba bien escrita ni argumentada. Junto a Wyatt (Jason O’Mara), Juliana lidera el ataque hacia el tren de los nazis que iba a camino a la base donde se encontraba el portal que cruza dimensiones. Si bien, Juliana es testigo de la muerte de Smith, su final se siente apresurado, sin coherencia y sin punche. Poco digno para ser la figura principal de la serie y más decepcionante aun porque según las cintas del “Hombre del Castillo”, ella debía era la clave para salvar ese mundo. 

Tú eres la elegida, se supone que debías salvar el multiverso

 Antes de su final, la serie marcó una diferencia entre los dos John Smith de realidades diferentes. El John Smith del mundo normal era un esposo ejemplar, un padre admirado y un simple trabajador, en resumen, una persona común y corriente. Este Smith le dijo a Guiliana que decidió conseguir un trabajo normal después de la guerra por temor a lo que podría convertirse ya que no sería capaz de detenerse. Eso es lo que vemos en el Smith que conocemos, pues, luego que se pasó a los nazis por conveniencia, fue escalando en el poder hasta que fue consumido por su lado oscuro. En los últimos episodios, Smith se alía con Wilhelm Goertzmann (Marc Rissmann) para generar un golpe de estado, aniquilar al Reichsführer Heinrich Himmler (Kenneth Tigar) y asumir el rol de America Nazi. Si antes era posible considerar a Smith no como un malo, porque las cosas que hacía las hacía por su familia, ahora se reveló como el villano principal. Y la verdad es que siempre lo fue, pero ahora está más claro. Es el propio Smith que decide poner en marcha la “Fase 5”, la construcción de bases de concentración para exterminar a rebeldes y personas no arias, y es el propio Smith el que decide poner a su mujer en el tren que será atacado por Juliana. Antes de que esto suceda, Smith le revela a su esposa que su plan es secuestrar al Thomas del otro mundo. Helen (Chelah Horsdal) se opone y tienen una gran discusión. De la relación honesta que nos mostró la serie desde el comienzo ahora no queda nada, los dos son extraños y piensan totalmente diferente, tal vez, siempre ha sido así, pero recién ahora se dan cuenta de cómo son las cosas realmente. Entonces, el tren es atacado por Juliana y compañía, Helen muere en el acto, Smith sobrevive, pero luego se suicida antes de que Juliana lo mate.


Durante toda la serie, Smith siempre fue un personaje en conflicto consigo mismo, pero ahora ha muerto - en un paralelo al suicidio real de Hitler - se ha dejado claro que Smith dejó que el régimen nazi le diera todo a costa de su propia familia. No solo era el poder que consumió a Smith, sino también la ideología, teniendo en cuenta que la muerte de su hijo Thomas fue porque se entregó al partido luego de enterarse que estaba enfermo y su hija menor sigue como corderito las reglas del estado. En uno de los paralelismos más crueles de la serie, Smith ve cómo Thomas se enlista al ejército americano para luchar por su país así como alguna vez un Thomas enfermo se entregó al régimen. 

El chico era un patriota en todas las realidades. 


Dos minutos menos

 Esta última temporada fue escrita de forma incongruente. Sin explicación dejaron de aparecer personajes importantes de la serie, como Ed McCarthy (DJ Qualls) y Nicke Becker (Bella Heathcote), no sabemos por qué, pero podemos asumir que no sobrevivieron el chasquido de Thamos al igual que Nobusuke Tagomi (Cary-Hiroyuki Tagawa). (Este es un mejor final que el que le dieron en la propia serie). También, por alguna razón, se le dio un tiempo innecesario a la historia de Robert Childan (Brennan Brown), un tipo que es como la cucaracha de la serie, siempre sobrevive cuando no debería y que para colmo tuvo un final feliz.



 Una historia subvalorada le tocó al inspector Kido (Joel de la Fuente) que giraba alrededor de la lealtad a su país o a su hijo que sufría de traumas de la guerra. “The Man in the High Castle” siempre que encuentra un modo de incluir paralelos karmáticos y de esa forma, Kido estuvo a punto de morir en un cuarto de gas, el mismo en el que él eliminó a la familia de Frank Frink (Rubert Evans) en la primera temporada. Para el final, Kido jura lealtad a los Yakusa, que tuvieron apariciones breves pero memorables, canjeando su libertad por la de su hijo. 

Los dos personajes más odiados de la serie

 Si le restamos los dos minutos finales a “The Man in the High Castle”, quizás la serie habría tenido una despedida medianamente apropiada, pero en los últimos segundos, Juliana y su gente llegan al portal justo cuando se está abriendo. Allí, Juliana se reencuentra con “El hombre del Castillo”, Hawthorne Abendsen (Stephen Root). De repente miles de personas comienzan a ingresar a este mundo. No está claro quiénes son ni por qué vienen. En esta confusión, Abendsen decide ir hacia el portal quizás con la esperanza de encontrar una versión viva de su esposa que decidió suicidarse mientras los dos estaban capturados por Smith. El final es demasiado ambiguo tanto que arruina por completo una última temporada que de por sí sola dejaba mucho que desear. 


El director y productor ejecutivo Daniel Percival dijo en una entrevista para EW que parte de la intensión del final es que invitaba a la audiencia a tener una interpretación de lo que veían en pantalla. Quizás también debió admitir que el viraje a la ciencia ficción le falló a la historia y melló el final. En otro momento, Percival da a entender que una de las interpretaciones del final es que estos dos mundos podrían fusionarse, lo que no tiene mucho sentido, pero bueno, en fin, si el final está abierto a interpretación, entonces, la serie terminó dos minutos antes.


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martes, 9 de abril de 2019

#TheManIntheHighCastle T3: Into de Multiverse

Durante sus dos primeras temporadas, “The Man in the High Castle” y su aterrador mundo distópico nos daba una vista a la peor línea del tiempo que pudo suceder, una donde los Nazis ganaron la segunda Guerra mundial y el mundo termina dividido entre dos fuerzas igualmente represivas; el régimen nazi y los japoneses. En la tercera temporada se hizo un viraje a la ciencia ficción y al mismo tiempo se siguió explorando los secretos de la sociedad nazi y el crecimiento de la Resistencia que luchará contra ellos. 



 Por lo general, la serie cuenta tres historias principales que tienen como centro la supervivencia, los dilemas entre la lealtad personal y profesional, y la lucha contra el poder, al final todas las historias terminan colisionando de una u otra manera, pero en tercera temporada, hay demasiadas historias sin conexión que solo sirve para exponer nuevamente lo terrible que es vivir en un país bajo el control de los nazis. La historia más importante se centra nuevamente en Juliana Crane (Alexa Davalos) quien ahora tiene un objetivo concreto; reconstruir la Resistencia para salvar el multiverso, porque los nazis ya saben de la existencia de mundos paralelos y ha construido una máquina para invadirlos y conquistar el universo completo. Si bien en las temporadas anteriores, la ciencia ficción estaba encapsulado al misterio de las cintas del Hombre de Castillo, que funcionaban como el “McGuffin” de la serie, ahora la ciencia ficción se expande demasiado en la sobreexplicación de cómo una persona puede viajar de una realidad a otra restándole mística. Se supone que la Resistencia iba a encontrar un modo de derrotar a los nazis y liberar a su pueblo de la opresión, pero resulta que para eso necesitan ayuda externa… de un mundo paralelo para ser más exacto. Y si la premisa suena familiar es porque algo parecido vimos en el crossover “Crisis en Tierra X”, excepto que Juliana no tiene poderes pero si una tremenda habilitad de encontrar aliados que le crean todo ese rollo de la existencia de un mundo paralelo. Bueno, en realidad, las cintas dejan de ser el “McGuffin” para ser la prueba de lo que dice es cierto. En su periplo, Juliana se reencuentra con quienes conformó un fatalista triángulo amoroso Frank Frink (Rupert Evans) y Joe Blake (Luke Kleintank) y con su mejor amigo Ed (DJ Qualls). 

Experimentos para viajar a mundos paralelos. De verdad que los nazis son de lo peor. 
(Imagen: The Man in the High Castle)

En “The Man in the high Castle”, nadie realmente puede ser feliz. Era predecible que Juliana no se quedaría con ninguno de los dos, pero no esperaba que tanto Frank y Joe murieran, después de todo, Joe es uno de los protagonistas principales y Frank se supone que había muerto la temporada pasada. Pero en una muestra que la serie además de tétrica también puede ser increíblemente cruel cuando se lo propone, Joe muere a manos de la propia Juliana cuando se dio cuenta que seguía actuando como un espía nazi en la escena más dramática de la serie después de haber pasado una noche juntos y el inspector Kido (Joel de la Fuente) finalmente toma venganza de Frank por haber participado en el atentado terrorista que le costó la vida a muchos de sus compañeros en la temporada anterior. 

La muerte de Frank.
(Imagen: The Man in the High Castle)

 Un aspecto perversamente conmovedor de la serie es cuando se enfoca en la supervivencia de los judíos. "History Ends" es el mejor capítulo de la temporada porque justamente dedica la mayor parte de su tiempo esta comunidad que ha encontrado un lugar en la mitad de la nada en donde puede ejercer su fe y sus costumbres resguardando siempre sus espaldas. Este capítulo presenta una secuencia espectacular que yuxtapone un discurso de Himmler sobre la aniquilación del pasado con la ceremonia de bar mitzvah de Frank celebrada de manera muy intima. Esta temporada, también vemos la persecución de la comunidad LGTB, que al igual que la judía, vive escondida y perseguida por el régimen que los considera una abominación. Resulta que el noble de Ed tiene un romance con un vaquero en una de las historias más tiernas de la serie y por su lado, Thelma (Laura Mennell) termina relacionándose con Nicole (Bella Heathcote) y las dos terminan pagando las consecuencias de su aventura. 

La reconciliación de Frank con su fe.
(Imagen: The Man in the High Castle)

 Aunque se trate de una pareja dispareja, vale la pena analizar a Thelma y a Nicole por separado. Thelma es una periodista a la que régimen usa a su mejor conveniencia y termina siendo extorsiona da por Smith, mientras que Nicole es el cerebro detrás de la propaganda nazi que planea destruir el legado americano. Las propuestas de Nicole; la destrucción de monumentos estadounidenses para reemplazarlos con monumentos nazis, se terminan por concretizar otorgándonos las imágenes más impactantes y poderosas de la temporada y de la serie. En el último episodio Wyatt (Jason O’Mara) le dispara al Himmler del mismo modo en el que Lee Harvey Oswald asesinó a John F. Kennedy en un paralelo perturbador con la historia real como remarcando el hecho que algunas cosas están destinadas a suceder en todos los mundos. 

Wyatt en modo Lee Harvey Oswald
(Imagen: The Man in the High Castle)

Por su parte, John Smith (Rufus Sewell), que toda la temporada ha visto como la muerte de su hijo separó a su familia y a la par esa tragedia hizo que ascendiera en la cadena de mando del Tercer Reich, tiene en sus manos el futuro del régimen si es que Himmler (Kenneth Tigar) muere. Smith también está intrigado con los mundos paralelos porque él mismo ha visto que su hijo está vivo en una de las cintas del hombre del castillo. El cliffhanger de Juliana saltando a un mundo paralelo después de ser atrapada por los nazis es apenas el comienzo del final literalmente.  Se ha confirmado que la cuarta temporada será la última y tiene sentido, lo único que queda es cerrar la historia. 

Cuando te enteras que la próxima temporada es la última...
(Imagen: The Man in the High Castle)


Si hay algo que necesita la serie es “balance”, un equilibrio entre todas sus historias y una conexión entre ellas de una relevancia mayor que la simple casualidad, pero lamentablemente no lo consigue porque tiene demasiados personajes y no el tiempo suficiente para desarrollar cada una de los arcos que se ha molestado en presentar. La tercera temporada de “The Man in the High Castle” le apostó más a la ciencia ficción como un método de escape y no dejó de lado el mundo que ha creado y que siente que debe explorar de la manera más sádica posible. Sin embargo, ha dejado lo mejor para su temporada final, lo que es comprensible, sobre todo si se quiere ir a lo grande. El problema es que toda la publicidad de la tercera temporada ha estado enfocada en la “Resistencia” pero en la pantalla la Resistencia avanza muy lento y su única esperanza está en un mundo paralelo. Particularmente, sigo pensando que “The Man in the High Castle” es una de las series más subvaloradas en la actualidad. Me cuesta un poco comprender como siendo el equivalente en cuanto a “The Hands Maind Tale”, en el sentido de presentar una visión en modo “the darkest timeline”, vamos, uno es lo que podría ser en un futuro y el otro es lo podría haber sido en el pasado, no se le de más crédito. Además, la cinematografía sombría y desoladora aporta un plus a ese modo tan particular de retratar una pesadilla hecha realidad; un mundo sin libertades controlados por un gobierno dictatorial con una ideología perversa.

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domingo, 30 de abril de 2017

#TheManInTheHightCastle: Surrealismo perverso

Las series distópicas se están poniendo de moda, pero ninguna llega al surrealismo perverso de "The Man in The High Castle". La serie de Hulu que narra la realidad alternativa de lo que hubiera pasado si es que los Nazis hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial estrenó su segunda temporada el año pasado y ha sido renovada para una tercera entrega gracias a su fascinante y terrorífica premisa. 


Nazis vs. Japoneses vs. La Resistencia

La primera temporada de "The Man in The High Castle" sirvió como una carta de presentación de un nuevo mundo y tuvo como el "McGuffin" (es un elemento de suspenso que hace que los personajes avancen en la trama, pero que no tiene mayor relevancia en la trama en sí) de la historia a las cintas del "Hombre del Castillo", cuya circulación estaba prohibida por las autoridades nazis y japonesas y que, por azares del destino, cae en las manos de Juliana Crane (Alexa Davalos). La segunda temporada se profundizó en el conflicto político entre los japoneses y los nazis y la Resistencia, tres tramas fuertes que se desarrollan en forma paralela para después cruzarse hacia el final. Juliana Crane se ve obligada a pedir refugio a los nazi tras verse perseguida por las autoridades japoneses y por la Resistencia luego de entregarle una de las cintas a Joe (Luke Kleintank). Crane se convierte en una suerte de doble agente, cooperando con los nazis y con una ala de la Resistencia, pero su agenda principal se va revelando luego que el propio Hombre del Castillo (Stephen Root), quien fue introducido en el primer episodio, le dijo que solo ella podía evitar una tercera guerra mundial/ataque nuclear y esto lo sabe gracias a las cintas que muestran realidades alternas. 


 Juliana descubre cosas de su pasado y de su familia y al mismo tiempo, se comienza a ganar la confianza de la familia de Smith. 

 Asumiendo que Juliana ha muerto y tras entregar la cinta a John Smith (Rufus Sewell), Joe viaja a Alemania para darle el encuentro a su padre y a la vez, buscando un nuevo propósito en la vida. El padre de Joe, Heusmann (Sebastian Roché), es un miembro de alto rango en el régimen nazi y es quien asume las riendas del imperio luego de la muerte del Reich. Una facción de los nazis acusó a los japoneses de haber envenenado a Hitler, esto a modo de excusa para iniciar una guerra y conquistar todo el mundo. El trama personal de Smith es guardar en secreto la enfermedad del menor de la familia quien al final inspirado por la hazaña de su padre - que detiene la guerra - decide entregarse a las autoridades para su eutanasia. 



 Tagomi (Cary-Hiroyuji Tagawa) comienza a tener visiones de lo que sería un mundo diferente donde los nazis perdieron. Luego del ataque de la Resistencia a la estación Kempeitai, Kido (Joel de la Fuente) está dispuesto a irse a la guerra hasta que Tagomi le hace ver la cinta que muestra las pruebas nucleares en Bikini Atoll. El propio Kido lleva a evidencia a Smith que revela una gran conspiración detrás de la muerte de Hitler que eventualmente llevaría a una Tercera Guerra Mundial.



 La segunda temporada de "The Man in The High Castle" ha pasado desapercibida, pero se trata de una joya surrealista que profundiza en la mitología de las cintas, en el cisma en el poder nazi y en el radicalismo de la Resistencia. Debido a particularidad de la serie, los protagonistas se deslizan en una zona gris moral que permite la empatía por momentos y el rechazo por otros. En la primera temporada, Smith era uno de los más temidos "villanos" y en la segunda, termina salvando el mundo y alterando sus propios principios para proteger el secreto de su hijo. El modo operandi del "El fin justifica los medios" de la Resistencia cruzó la línea cuando explotaron una bomba en la estación de Los Kempeitai. Este atentado suicida era el punto final en la vida de Frank Frink (Rupert Evans), el prometido de Juliana, quien tras el abandono de su futura mujer, se sumergió en la búsqueda de venganza contra los japoneses, quienes en la primera temporada mataron a su hermana y sus sobrinos. Pese a que este trama se cruzó con las demás historias, siempre se mantuvo independiente, puesto que la Resistencia es ese tercer actor entre dos potencias que causaba problemas pero no necesariamente podría ser considerada una gran amenaza.



En el último capítulo, los nazis arrestan a Heusmann y Joe, Smith asume un rol más importante en el partido nazi, aunque tiene dudas si es que es el líder indicado para guiar el imperio. Y entrando a un plano mucho más místico e inexplicable, la heroína de la serie, Juliana vuelve a encontrarse con el Hombre del Castillo y reencontrarse con su hermana quien se supone falleció en el primer episodio de la serie. ¿Qué pasó? Habrá que esperar la tercera temporada para averiguarlo.



 Juliana es la pieza clave del juego de domino que es el plot en The Man in The High . El hombre del Castillo le mostró una cinta donde ella mataba a George Dixon (Tate Donovan) y ella tenía que matarlo porque él iba a revelarle a la Resistencia la enfermedad de Thomas pero al hacerlo, no solo salva a Thomas, sino también a Smith quien es quien detiene al régimen de Heusmann que iba a bombardear San Francisco. De modo que Smith no hubiera podido salvar el mundo si no fuera por Juliana, así como Joe no hubiera terminado en Alemania si no fuera por Juliana, así como Frank no se hubiera unido a la Resistencia si no fuera por Juliana... En realidad, toda la serie son consecuencias de las acciones de Juliana. 



 La cinematografía de "The Man in the High Castle" 

 Una de los aspectos más fascinantes de The Man in the High Castle es su composición audiovisual que balanza el surrealismo de un mundo alternativo y que al mismo tiempo, evoca el aspecto vintange de los años 60's. Según reveló Gonzalo Amat, quien realiza la cinematografía de la serie, a Screen Prism, en las tomas en "The West Cost", donde se desarrolla el régimen japonés, se pueden ver colores más cálidos y más orgánicos y en "The East Cost" o el lado nazi, destaca el rojo ante la falta de colores logrando un aspecto parco y frío mientras que la zona neutral, que parece que se ha congelado en el tiempo tras la guerra, hay una especie de tono sombrío.





 En combinación, el lenguaje audiovisual de la serie transmite una sensación incomoda y estilizada como si todo fuera parte de una pesadilla pero al mismo se siente realista, aunque las cintas le dan a la historia ese aspecto fantasioso que necesita el espectador para tener cierta esperanza en plena distopia. De todas formas, ver una serie como "The man in the high castle" hace apreciar la democracia que tenemos aunque sea imperfecta.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

8 datos sobre #TheManIntheHighCastle


8.- The Man in the High Castle es una adaptación de la novela del mismo nombre

La serie es una adaptación de la novela, "The Man in the High Castle", de Philip K. Dick, que desarrolla la idea de lo que hubiera ocurrido si es que los nazis y sus aliados hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial. Pero no se trata de un libro cualquiera, es el libro que cambio el género literario de la ficción de especulación hasta el punto de ganar el Hugo Award for Best Novel, uno de los premios más prestigiosos en lo que literatura se refiere.



7.- The Man in the High Castle encontró su hogar en Amazon

Adaptar una novela tan controversial como "The Man In the High Castle" no iba a ser fácil, ni tampoco encontrar el medio que iba a transmitirlo.  Este proyecto pasó por diferentes canales incluyendo plataformas como Netflix y Hulu. Finalmente, Amazon aceptó el reto y el primer episodio fue el episodio más visto de toda su cartelera de series. "The Man in the High Castle" es uno de los mejores shows de Amazon y también uno de los más vistos.



6.- Ridley Scott, el productor ejecutivo de The Man in the High Castle

La serie es hermosa visualmente hablando y sumamente impactante por el uso de esvásticas y propaganda nazi en el contexto de la serie, todo eso se lo debemos al productor ejecutivo Ridley Scott, quien sucede que es uno de los mayores directores y productores de Hollywood.



5.- Un mundo conflictivo

El mundo habría sido completamente diferente si los nazis y japoneses hubieran ganado la guerra mundial y la serie intenta ser lo más realista posible (considerando los estándares planteados por el libro). En ese sentido, Estados Unidos sería dividido en tres zonas; una de los nazis Great Nazi Reich, otra de los japoneses, Japanese Pacific States y una zona neutra que está entre los dos.



4.- Los protagonistas

La serie se enfoca en 5 personajes principales:
-Juliana Crain (Alexa Davalos), una joven que tras la muerte de su hermana intenta encontrar respuestas y termina involucrándose en varias conspiraciones.
-Frank Frink (Rupert Evans), el novio de Juliana, nieto de un judío, que termina pagando las consecuencias de las decisiones de Juliana.
-Joe Blake (Luke Kleintank), un carismático joven con un secreto oscuro que se cruza en la vida de Juliana.
-John Smith (Rufus Sewell), un comandante nazi.
-Nobusuke Tagomi (Cary-Hiroyuki Tagawa), el ministro de comercio del Estado Pacifico de Japón que advierte una futura guerra tras la muerte de Hitler.



3.- Secuencias que son obras maestras

No hay duda que "The Man in the High Castle" es una de las mejores series del 2015 y ya hemos dicho que su fotografía es impresionante, pero la composición en ciertas secuencias, sobre todo en los últimos minutos en casi todos los episodios, son verdaderas obras de arte, pues generalmente son intensos momentos llenos de paralelismo trágico, excelente actuación, una soundtrack inquietante y una tensión palpable.



2.- Polémica publicidad

Como parte de su campaña de promoción de la serie, se decidió colocar simbología nazi en el metro de Nueva York, lo que, obviamente, ocasionó la indignación de los usuarios, muchos de ellos judíos. No fue la jugada más inteligente, pero hay que recordar que la gente que hace este tipo de publicidad, no es la misma que produce la serie.



1.- No es apología nazi

El hecho que "The Man in the High Castle" presente una realidad donde los nazis y los japoneses tengan predominio de Estados Unidos es una idea inquietante, terrorifica y hasta traumatizante, pero también interesante. La serie es brutalmente cruel y oscura, nos muestra un panorama desolador y violento producto de las dos dictaduras que se vive en toda América. No profundiza en las ideologías ni las glorifica, solo se encarga de hacernos entender que el mundo está mejor como está en la actualidad, razón por la cual debemos venerar la democracia y la libertad que gozamos.



sábado, 28 de noviembre de 2015

#TheManInTheHighCastle: Introducción a un mundo nuevo (y con suerte un nuevo género)

Debo confesar que me encantan las ucronías así que cuando escuche de “The Man in the High Castle”, una de las producciones más ambiciosas de Amazon Studios para este año, me llamó la atención de inmediato. Se trata de la adaptación de la novela del mismo nombre de Philip K. Dick que muestra la historia de una realidad alterna en donde los nazis y sus aliados ganaron la Segunda Guerra Mundial, lo que conllevó a la división de Estados Unidos en tres estados; el lado japonés, Pacific States of America, The Greater Nazi Reich y la “zona neutral”. 

Aquí el mapa para una mejor conpremsión. 

La resistencia en tierra de nazis

“The Man in the high Castle” es una de aquellas series que llama la atención por su espectacular argumento, pero si esta no es bien ejecutada, toda el potencial se va por la borda. Felizmente, este no es el caso,  porque incluso el propio intro es asombroso e impactante, lo que hace que te enganches de inmediato. El elenco es otro punto a su  favor, porque básicamente, nos sirven para introducirnos en dos dictaduras, cuya única diferencia es la cultura. Los japoneses y los alemanes están obligados a comportarse de manera diplomática, pero se puede ver que en cualquier momento la alianza puede terminar de desquebrajarse, ya que cada uno actúa en pos de sus propios intereses. Dentro de la historia tenemos a Juliana Crain (Alexa Davalos) que es una suerte de luz de esperanza, pero no porque sea “especial” o “la elegida", si no porque después de ver la película prohibida “The Man in the High Castle”, que muestra cómo hubiera sido el mundo si es que Estados Unidos hubiera ayudado a los aliados a ganar la Segunda Guerra Mundial, comienza a buscar un propósito, lo que la lleva a emprender un viaje peligroso, debo mencionar que la película se la dio su hermanastra quien luego fue asesinada a manos de la policía japonesa.  


Siempre hay una chica, ¿verdad?

Después también tenemos a Joe Blake (Luke Kleintank más recordado como Finn en "Bones"), un carismático joven que se cruza en el camino de Juliana, podría profundizar más en el tema, pero creo que entraría en el terreno del spoiler y esta serie es demasiado buena para arruinarla. Lo que sí diré es que el patriotismo está presente de una manera sutil y tímida. Toda la serie nos muestra una sociedad distópica donde no hay héroes, solo  personas, algunas conformes con vivir sin derechos ni libertades y que lo único que quieren es no tener problemas, pero también hay rebeldes pertenecientes a la “Resistencia Americana” que buscan un modo de regresar a la libertad de antes de la guerra y trabajan de manera anónima porque tanto los nazis como los japonés, los ven como traidores a la patria. En un territorio donde las reglas las ponen los dictadores, no hay ningún tipo de procedimiento, ni mucho menos justicia y esta nueva sociedad parece haberse acostumbrado a agachar la cabeza.

Conoce a Joe Blake

"The Man in the high castle" no es apología nazi


Siempre he dicho que la fotografía de "Gotham" es hermosa y que vería esa serie así fuera mala, solo por la belleza de su fotografía. "The Man in the High Castle" tiene una fotografía similar, en cuanto a su tono sombrío que genera un ambiente de incertidumbre que invita a la introducción de un nuevo mundo que impresiona por sus escenarios llenos de propaganda nazi. Ese es el punto de la polémica, obvio que es chocante ver la esvástica en lugares icónicos americanos, pero se entiende el contexto en que se desarrolla la serie. No es una publicidad gratuita, hay que hacer énfasis que no se trata de una apología a los nazis, de hecho, critica su política y desde el principio evidencia el terrible panorama en el que hubiéramos vivido si es que ellos hubieran ganado la guerra y sus implicancias; la extinción de judíos, la suspensión de derechos humanos, la asignación de trabajo sin opción a elección, etc. Se trata de un mundo en donde la libertad es solo un recuerdo y donde la nueva generación de jóvenes no tiene aspiraciones porque no sabe lo que es vivir en un mundo libre. 

Realmente eran fanáticos de la esvástica... está en todos lados en la serie.

En conclusión, “The Man in the High Castle” es altamente recomendable porque ha plasmado de manera realista (de una manera perturbadora) su historia, tan completa como controversial, en un nuevo mundo predominado por los nazis y los japoneses,  y aunque el trama avanza lento, está lleno de giros y secuencias igual de extraordinarias que la premisa principal. Este año ha habido muy buenas series, especialmente de Netflix, pero “The Man in the High Castle” se corona como la más original y única en su naturaleza y es que no ha habido ninguna serie que profundice en realizar ejercicios contrafácticos de historias alternativas que pudieron suceder. Irónicamente, sí hemos tenido varios episodios “Qué tal si…” en donde se explora el escenario “Qué hubiera pasado sí”, pero volviendo a “The Man in the High Castle” esperemos que así como el libro definió el género en la literatura de versiones alternativas de la historia, la serie abra las puertas a este tipo de ficción especulativo.