viernes, 24 de noviembre de 2023

#Hunters: ¡Shalom, cazadores!

Cuando recién se estrenó “Hunters”, por allá en el 2020 (hace una eternidad), lo que se sabía era que era una serie sobre cazadores de nazis y que Jordan Peele era uno de los productores. Por lo que se daba por hecho que iba a ser exagerada, oscura y rara, pero las mejores palabras para describirla son “díscola y discreta”. Díscola por la cantidad de géneros que mezcla para contar su historia y discreta porque no ha tenido mucho rebote pese a ser una de las joyas de Prime. “Hunters” cuenta con una premisa cool, puede ser tanto meta como densa, creativa y plana, sentimentalmente dura, violentamente cruda y moralmente gris. Es una serie que vale la pena verla. 



El elenco: su mayor fortaleza 

Encabezado por Al Pacino y con caras conocidas como Logan Lerman (yo lo recuerdo más por “Jack and Bobby” pero tu lo recuerdas por “The Perks of Being a Wallflower”), Josh Radnor (el popular “Ted Mosby” de “How I met your mother” y a quien le han dado el trado de Henry Cavill en Misión Imposible con un bigote extravagante para alejarlo un poco de su personaje emblema), Carol Kane (la loquilla de Lilian de “Unbreakable Kimmy Schmidt”), Jerrika Hinton (la pesada de Stephanie en Greys Anatomy), Lena Olin (la mejor villana de “Alias”) y Saul Rubinek, entre todos, “Hunters” se nutre de las habilidades de cada uno de estos actores y también de sus trabajos previos, pues, aquí los vemos en roles completamente diferentes a la imagen que tenemos de ellos. Además, el guión de la serie cuenta con diálogos muy flojos que intentan ser sutiles pero terminan enredados en las metáforas que intentan crear, sin embargo, lo interesante de todos los personajes, incluyendo los cazadores y la coronel, son que son únicos en su naturaleza y están moralmente corruptos cegados por sus misiones vengativas y, en el caso de la coronel, en búsqueda de la reivindicación de su ideología. 



Flashbacks: Las historias de orígenes 

Al ser todos los protagonistas cazadores de nazis, la serie tiene que profundizar a lo largo de la primera y parte de la segunda temporada la historia de cada uno de ellos y de cómo los nazis marcaron sus vidas de una manera cruel. Todas son historias trágicas de “origen” de los antihéroes,, pero la más importante es la de Ruth, cuya vida y muerte desencadenó los eventos de la primera temporada. En términos comiqueros, ella es “el tío Ben” de Jonah y su camino del héroe comenzó el momento en que la encontró muerta, solo que no se fue por el lado de Spiderman sino por el de The Punisher. Dentro de todas las tragedias, la más sentida es la de Murray y Mindy, cuyo hijo fue arrebatado de sus manos y asesinado a sangre fría por los nazis. Ese evento hizo que una pareja de judíos terminaran como cazadores. Hay un lado sádico y para nada sano en eso de que los cazadores maten a los nazis del mismo modo que los nazis mataron a los judíos. La serie pudo irse por el lado fácil de considerar estas venganzas como una justicia poética, pero no lo hace, son producto del trauma que vivieron y que los caza de por vida. Millie Morris, el personaje de Hinton, quien es una policía afroamericana, tiene una línea donde revela que los nazis quedarán libres así hagan una investigación correcta y lleguen a capturarlos, esto es “gracias” al sistema americano y las conexiones de los nazis, entonces, se entiende que si los cazadores jamás podrían obtener una justicia real, su forma de justicia, aunque injustificable legalmente, se vuelve aceptable ante sus propios ojos. 



La revelación que cambia la serie 

 (Advertencia de spoiler) 

El último episodio de la primera temporada resuelve una revelación que lo cambia todo y nos demuestra lo capo que es Al Pacino. Su personaje Meyer Offerman siempre se sintió extraño, no es que actuara mal, sino que había algo que no cuadraba en su interpretación. Podríamos justificarlo por la edad de Al Pacino o porque Meyer es un personaje traumado y paranoico por las atrocidades que vio y vivió en el campo de concentración. Pero el giro es muy inteligente; Meyer no es Meyer sino el “doctor”, aquel nazi que lo torturó y terminó con su vida, y se transformó en él para cobrar la indemnización y huir de la justicia. Tras rencontrarse con Ruth años después, Meyer/el doctor comenzó a cazar a los suyos para ocultar su identidad. El descubrimiento es un shock total. Jonah lo mata y después le revela al grupo la verdad, lo que obviamente, cae como agua fría y rompe al grupo. El hombre que les dio sentido a su vida, que les prometió “justicia”, que los “arregló”, que los sostuvo en tiempos difíciles, que les dio una misión… era el enemigo. El final no te deja ni un solo momento para procesar lo que acaba de suceder, pese a que dejan demasiados cliffhangers, la resolución de la historia de doctor cierra la temporada dejando un sabor agridulce. Jonah se ha vengado por Ruth. Los cazadores pensaron que habían ganado puesto que habían dado caza a una larga lista de nazi, pero se trata de una guerra que no tiene fin, los nazis siguen allí y para remate; la última escena del episodio vuelve a dejarnos fríos: Él, el big bad del mundo, sigue vivo. 


Una moderada segunda temporada 

La primera temporada fue una mezcolanza de géneros, podía tener un musical, créditos de cómics, meter una secuencia documental, ser comedia negra y tener mucha violencia, pero ya en su segunda temporada le bajó las revoluciones a ese estilo particular, reservando las locuras para momentos claves, pero en general, trato de tener un tono serio y oscuro. Después de cerrar el arco de Meyer, por alguna razón, la serie siguió contando con Al Pacino, se entiende porque es un gran actor, pese a que narrativamente ya había dado todo lo que tenía que dar. Los flashbacks con la presencia de Meyer aportaron muy poco a la historia en general de la segunda temporada. La serie ya tenía un reemplazo de renombre; Jennifer Jason Leigh se unió al elenco para hacer de Chava, la hermana perdida de Ruby, y quien sería la nueva líder de los cazadores en una última misión: Atrapar a Hitler. 



Cazando a Hitler 

En los viajes en el tiempo, hay un punto de anclaje, un evento tan gigante que no puedes cambiar; es el destino. En “Hunters” no hay viajes en el tiempo, pero el capítulo 6 de la segunda temporada, cuenta con la secuencia más poderosa en toda su existencia; Adolf Hitler será llevado a la justicia tras ser capturado por los cazadores y lo llevan a un pasadizo secreto donde lo obligan a caminar entre las víctimas de sus crímenes. Antes de ser atrapado, Hitler se quiso suicidar para evitar que alguien más lo matara, esa acción está basada en una de las teorías más aceptadas sobre la muerte de Adolf Hitler, de quien se dice que se suicidó junto a su esposa Eva Braun el 30 de abril de 1945, en el búnker de la Cancillería del Reich en Berlín. 



Menos mal esta es una serie que puedes ver de largo y no como era antes que esperabas cada semana estreno, porque de ser así, el septimo episodio es un poco decepcionante, no en la historia en si misma, sino porque no continúa de manera directa lo que sucedio despues de la captura de Hitler, en vez de eso, tenemos la historia de una pareja que resguardaba a los judíos y su tragica muerte una vez que son descubiertos. Uno de los sobrevivientes es el judío que traslada a Jonah y Hitler lejos del pueblo argentino. 

 El último episodio 

Esta serie se fue como quiso irse; con su sello díscolo. Para mi, el final perfecto fueron los últimos minutos del episodio 6 de la segunda temporada; la captura de Hitler, el momento cumbre de la serie. También hubiera sido acorde que los créditos cierren la historia en el minuto 45 después del último episodio, después de la condena de Hitler, quien morirá en prisión, pero los cazadores necesitaban una secuencia de acción que los hiciera ver cool una última vez. Después, una vez que técnicamente todos han cerrado la página, ya capturaron a Hitler y pasará el restos de su vida encerrado, los cazadores podrían regresar a su vida “normal”, una que jamás conocieron lo que es normal, sin embargo, esta serie volvió a excederse y sobre explicó nuevamente la muerte de Ruth para darle una nueva misión de Jonah. El mensaje de Harriet hubiera funcionado igual porque Jonah sigue con esa oscuridad que lo alberga desde que vio morir a su abuela. “Los malos no van a parar, ¿por qué los buenos sí?”, le pregunta Harriet y esperamos que Jonah tome la decisión correcta. La escena final es una suerte de homenaje al “Caballero Oscuro”, pero al revés, no es el héroe aceptando tener una vida normal, es el cazador despertando para continuar con su misión.



lunes, 13 de noviembre de 2023

#Beckham (el documental): El hombre que cambió el fútbol

David Beckham es un hombre afortunado; lo tiene todo: un bonito rostro, demasiado dinero, un gusto impecable por la moda, un porte atlético, es capaz de lucir cualquier corte de cabello sin problemas … todo, excepto la voz, demasiado aguda para alguien que se ve así. No lo digo yo, lo dice Deadpool. Pero bueno, este año, su documental “Beckham” nos mostró su lado más humano y calculado. Para quienes no lo sepan, todo lo que se presenta en este tipo de documentales “personales” es aprobado por su protagonista. Así que, de la mano de Beckham, repasamos los altibajos, las glorias y parte de las polémicas de su vida profesional y personal. Lo interesante de este documental no es tanto lo que ya se conoce sobre este jugador, sino que presenta una mirada al fútbol del pasado, aquel que cambió por completo gracias a David Beckham. 


David, el último romántico 

Ya no existen tipos como Beckham. Fue el pionero en impresionar al mundo con un gol a media cancha. El primer metrosexual futbolístico en la historia de la cultura pop, cuyo nombre es referenciado en varias series y películas, y también el primer jugador en convertirse en una figura de marketing. Pero antes que todo eso, David Beckham es un romántico, no solo con su esposa Victoria, sino también con su primer amor: el Manchester United. Es fascinante el respeto que David Beckham le tiene a Sir Alex Ferguson, quien fue su entrenador durante los años que estuvo en “los diablos rojos”. Su relación es una ventana a cómo ha evolucionado el fútbol. Antes era un tema mucho más personal, donde el jugador tenía un respeto casi incondicional con su equipo y una admiración única por su DT, hasta el punto de dejar a un lado su luna de miel para regresar porque el equipo lo necesitaba. Eso es impensable ahora. 


Beckham, enemigo número uno 

Becks también ha sido uno de los jugadores más abucheados del fútbol, principalmente debido a que fue expulsado en el partido contra Argentina tras caer en la provocación de Diego Simeone. Inglaterra fue eliminada del Mundial de Francia 1998 en ese mismo partido. La gente no recuerda que fueron eliminados en penales; la expulsión de su niño de oro es lo que más retienen. El bullying que sufrió no solo pasó por silbidos en la cancha por parte de sus propios hinchas, sino también por recibir todo tipo de amenazas en una época donde no existían las redes sociales. Esto significa que la gente se molestaba en escribir y mandar cartas solo para insultarlo. ¿Qué hizo Beckham? Solo se quedó callado y siguió jugando. Nunca hizo ningún tipo de declaraciones. Después de la eliminación del mundial, Beckham ganó el primer triplete con el Manchester United. Su deuda fue saldada y su relación con los fans de Inglaterra y el United se recompuso. Así es el fútbol, o por lo menos, así lo era antes.


Recientemente, hubo un caso muy sonado en las redes sociales. Con cada error que cometía Harry Maguire, un defensa del Manchester United, su reputación se iba transformando en un meme. Se ganó el odio y abucheo de los hinchas; sin embargo, había un lado de la prensa y una campaña muy fuerte de su equipo que siempre decidió protegerlo ante las críticas. Su madre emitió un mensaje donde habló sobre el bullying hacia su hijo. En una época donde se tiene más en cuenta la salud mental, el entrenador de Inglaterra, Gareth Southgate, y varios de sus compañeros defendieron a Harry. Hoy en día, Harry ha tenido actuaciones decentes e incluso ha “salvado” al United de perder en partidos claves, reconciliándose con su afición, aunque no creo que nadie deba esperar un triplete de este equipo en el tiempo cercano. 


Victoria, la villana de una historia mal contada 

Si David Beckham es el último romántico del fútbol, Victoria es la villana de una historia mal contada. Victoria y David se enamoraron siendo muy jóvenes, cuando ella ya era una estrella de pop gracias a las Spice Girls. Victoria también fue objeto de críticas, ya que se creía que era una distracción para la carrera de Becks. En el documental se enfatiza que, en realidad, Victoria es la roca protectora de él. El mundo futbolístico es un lugar misógino y machista, por lo que, en lugar de responsabilizar a Becks por sus propias acciones, se culpaba a su pareja. Cuando se reveló que Victoria le informó a Beckham que estaba embarazada el mismo día que jugaba contra Argentina, se le acusó de querer sabotear a Inglaterra, cuando la verdad es que a Victoria le da igual el fútbol y solo le dijo la noticia porque era su pareja. Ella lo deja claro en el documental: No le gusta el fútbol, ni lo sigue, pero sí lo ve por David porque le gusta verlo a él. 

Recuerdo cuando era adolescente, veía “Malcolm” y pensaba que Lois era una pesada. Ahora que volví a ver la serie, Lois es la verdadera heroína de la historia. Sí, es caótica, gritona, pero nadie puede dudar de su amor por su familia y de la prioridad que tienen en su vida. Lo mismo sucede con Victoria. Puedes criticarle muchas cosas, parece más superficial de lo que es, pero siempre puso antes a su familia y a su esposo, hasta el punto de mudarse a diferentes partes del mundo para perseguir los sueños de aquel jugador del que se enamoró cuando era joven. 

MLS, la dos obsesiones de Becks 

El mismo Beckham reconoce que la MLS no es una liga competitiva. No lo era cuando llegó ni tampoco lo es ahora. Sí, ganó un par de trofeos en ese campeonato y tiene su mérito, pero en el mismo documental admite que muchos de los jugadores tienen dos trabajos. Sin embargo, lo que más importa de la venta de Becks al Los Angeles Galaxy tras su paso por el Real Madrid es el motivo: desde entonces se trataba de poner de moda el fútbol en la liga estadounidense. Estados Unidos no es un país futbolero. Allí al fútbol se le dice “soccer”, pero es un lugar donde el marketing prima y también donde está Hollywood, cuna de las celebridades. 



En el documental “The Making of Inter Miami FC”, se profundiza un poco más sobre el proceso de creación del Inter de Miami y se presenta una visión romántica del proyecto de Becks que busca involucrar a la comunidad. Lo cierto es que el Inter de Miami combina las dos obsesiones de David Beckham: el marketing y el fútbol. 




David Beckham es una persona fascinante, familiar y también inalcanzable. Su documental omite varios capítulos y polémicas, como, por ejemplo, fue prestado al Milán y allí se lesionó por eso no pudo jugar el que sería su último mundial en Sudáfrica 2010, pero lo que vemos es suficiente para conocer un poco de las obsesiones del hombre que cambió el mundo para bien y para mal, puesto que al convertirse una figura de marketing contribuyó a la mercantilización del fútbol y a la creación de una cultura de celebridad en el deporte. También se trata de un hombre que tiene una clara visión de lo que quiere y está capaz de luchar hasta alcanzarlo. Lo de sus cambios de looks también es impresionante, aunque el documental habla brevemente de su impacto en la moda, su metrosexualidad abrió la puerta para tener jugadores mucho más fashion. Por todos esos aspectos y más, hay que resaltar que existe el fútbol antes de Beckham y después de él.

viernes, 3 de noviembre de 2023

Autopsia de #TheLWordGenerationQ

Ya lo decía un viral muy popular “no hay nada más triste que volver a donde fuiste feliz y ver que ese lugar ya no es el mismo”. Algo parecido sucede con “The L Word: Generation Q”, la secuela de “The L Word”, lo que antes fue un hogar para una comunidad casi sin representación en pantalla se volvió en una discoteca bulliciosa y caótica para el olvido. Esta es la autopsia de "The L Word: Generation Q". 


Antecedentes 

"The L Word" es una de las series más icónicas de la comunidad LGTBQ+. Aunque no fue perfecta, logró conectar con una generación y una comunidad que había tenido muy poca representación en el mundo de las series. La creadora de la serie, Ilene Chaiken, mencionó una vez que solo quería ver una serie en la que pudiera sentirse identificada y por eso inspiró su serie en su grupo de amigas. Hasta ese momento, las representaciones de lesbianas en la pantalla eran escasas y a menudo presentaban historias trágicas o solo eran personajes secundarios que ayudaban a los protagonistas. "The L Word" desafió estos patrones, al igual que lo hizo "Queer as Folk" en su momento. 



La mayoría de los problemas de "The L Word", que ahora podemos reconocer (aunque no justificar), surgieron de la cultura de la época. En aquel entonces, no se tenía pleno conocimiento de las problemáticas dentro de la comunidad LGTBQ+ ni de las cuestiones relacionadas con la representación en los medios. En ese sentido, ver la serie ahora con los valores del presente va a causar uno que otro momento incómodo y hasta chocante. Por ejemplo, en la primera temporada, vemos a un hombre blanco identificado como lesbiana, las bromas sobre la bisexualidad de Alice y en la tercera temporada varias veces hay un maltrato hacia Max y su transición. Esto no se refiere sólo a las historias dentro de la serie, sino también a las decisiones de casting, como la elección de Sarah Shahi, de ascendencia iraní, para interpretar a un personaje latino, una elección considerada en la actualidad como una falta de respeto a la comunidad latina. 


Lo más cercano a de “The L Word” en el mundo heterosexual fue Melrose Place y siguiendo su mismo ciclo de vida, “saltó el tiburón” de una manera espectacular mutando de ser una serie entretenida sobre un grupo de amigas hasta un placer culposo donde todas se acuestan con todas. Su última temporada quiso girar alrededor del misterio de quién mató a Jenny pero terminó sin pena ni gloria y sin resolución.

Desaprovechando la herencia 


“The L World” agregó “Generation Q” en su título por dos razones; la primera; cuestiones legales y la segunda; la necesidad de aclarar que se trataba de un proyecto nuevo, porque aunque Ilene Chaiken era la productora ejecutiva, el equipo de producción no tenía nada con la serie original. La “Q” significa queer, un término que ha sido utilizado históricamente como un insulto, pero en los últimos años ha sido reivindicado por muchos miembros de la comunidad como un término de identidad. Q+ es un símbolo de inclusión y diversidad y eso es exactamente lo que la nueva serie pretendía ser. Esta "nueva Generación" detrás y frente a cámaras es mucho más consciente de los errores de “The L Word” y son capaces de señalarlos sin añadir nada nuevo. Si bien el grupo original en un principio tampoco se sentía como un grupo de amigas genuino, con el tiempo, se remarcó que las diferencias entre ellas era la razón por las cuales paraban juntas. En la secuela, había una clara diferencia entre las nuevas y las “viejas”/originales (Alice, Bette y Shane). Sophie, la asistenta de Alice, era el punto de intercepción de las historias y aun así sus interacciones carecían de naturalidad. Por su lado, Shane y Tess quizás sea la historia más sólida de la serie, pero el problema es que es la misma historia que Shane ha tenido desde la tercera temporada del mundo de “The L Word”; se enamora, intenta comprometerse y al final termina siendo infiel. De nuevo, esto no era realmente un problema a los 20, el problema es que Shane ahora bordea los 40 y sigue sin romper ese ciclo, lo que sería una historia interesante si hubiera tenido un desarrollo apropiado. 



El tiempo 

Al ser una producción de Showtime, “The L Word” tenía solo 13 episodios por temporada, mientras que la última temporada, considerada la peor de la serie, tuvo 8 capítulos. Sin embargo, tenía algo a su favor; Ilene Chaiken quien tiene una gran experiencia en el mundo de las series y se volvió en una especialista en el manejo del tiempo. Sabía en qué momento tenía que apresurar ciertas historias y a otras las dejaba desarrollarse como una subtrama a la que regresaría más adelante, como el coqueteo de Alice y Dana durante la primera temporada que en la segunda tiene su apogeo. Del mismo modo, su equipo de producción intentaba abordar con tacto ciertas polémicas aunque no profundiza mucho en las mismas, como el colorismo en la familia de Bette. También se tomaron decisiones polémicas, como la historia de cáncer de Dana que finalmente termina con su vida. 20 años después, Chaiken aún sigue disculpándose y arrepintiéndose de “matar” a Dana. Pero lo más destacable es que incluso cuando la serie era mala, seguía siendo buena, eran tan mala que era buena. Convirtiéndose, al igual que Melrose Place, en un placer culposo y extravagante donde todo podía pasar. Por su lado, “The L Word Generation Q” parece apretar el acelerador en todas sus historias y a veces ni siquiera tiene tiempo de cerrarlas cuando ya están abriendo otras. Es como si quisiera alcanzar las seis temporadas de la serie original en la primera entrega. Además, la serie se siente superficial, con un enfoque excesivo en escenas de contenido sexual y enredos románticos, en un intento de mostrarse más audaz que la original. Aquí vale la pena mencionar que si bien “The L Word” era atrevida, la mayoría de sus escenas de sexo tenía un contexto apropiado. La primera vez que vemos a Bette y Tina tener sexo ya sabíamos que eran una pareja que estaba pasando por una crisis y una sequía. Sin embargo, “Generation Q” no se molesta en crear un vínculo entre los nuevos personajes y la audiencia. Por ejemplo, la primera vez que vemos a Sophie y Dani ya sabemos que tienen buen sexo y nada más, recién más adelante conocemos sus problemas. En la primera temporada, es obvio que los productores querían que los nuevos lleven la batuta, pero como no funcionaron, en la segunda se intenta corregir el camino dándole más protagonismo a Bette, Alice y Shane e incluso trajo de vuelta a Tina para revivir el drama de una de las relaciones más icónicas y disfuncionales de las series. Hay que reconocer que si bien Bette y Tina son almas gemelas, su relación era desigual, tóxica por momentos y con problemas de comunicación. 



El cameo más polémico que no se dio 

"The L Word" tuvo invitados especiales icónicos, muchos de los cuales eran miembros destacados de la comunidad LGTBQ+. Estos incluyen a figuras como Billie Jean King, Gloria Steinem y Alan Cumming, junto con celebridades como Snoop Dog. En el podcast "Pants", conducido por Leisha Hailey y Katherine Moening, quienes interpretaron a Alice y Shane, revelaron que Snoop Dog aceptó participar en la serie gracias a las conexiones de la legendaria Pam Grier. 




En "The L Word: Generation Q", los cameos continúan, y la mayoría de ellos son una celebración de los éxitos de miembros de la comunidad LGTBQ+. Por ejemplo, en el primer episodio, vemos a Alice entrevistar a la campeona mundial, Megan Rapinoe. Además, se brindó un papel a Rosie O'Donnell, y otros miembros de la comunidad LGTBQ+ hicieron apariciones en la serie, incluyendo a Daniel Sea, quien es más conocido como Max, incluso Shane se disculpa por cómo lo trató en el pasado. Sin embargo, como escribí “Generation Q” es capaz de reconocer los errores de la serie original, pero no ahondar en los problemas, por eso esta disculpa fuera corta y casi sin un contexto que explique que el trato que se le dio a Max en “The L Word” fue inaceptable, pero si no has visto la serie original, la escena no tendrá sentido. 



Pero hay un cameo que jamás veremos y tampoco fue considerado. Sarah Shahi pidió públicamente que la inviten a formar parte de la secuela, pero la producción no estaba interesada argumentando que Sarah no era latina y por tanto no podía interpretar de nuevo al personaje de Carmen de la Pica Morales. Personalmente, un posible retorno de Shahi me hubiera entusiasmado antes de ver la serie, después de ver la serie, creo que Shahi se salvó del desastre. No obstante, sí entiendo que se hubiera armado una polémica innecesaria en las redes sociales sobre la actriz y por eso, siento que la producción tomó una decisión para protegerse de la crítica. 

El cameo más esperado 

En la tercera temporada se dio el retorno más importante: Dana. Se trata de un episodio especial y musical donde Alice sueña con Dana y conversa con ella sobre el fracaso de sus relaciones. En ese aspecto, no hay queja ni crítica, la serie siempre tuvo presente que el duelo de Alice era permanente y tanto ella como el público necesitaban ese reencuentro para despedirnos de manera apropiada de Dana. Tras esta experiencia, Alice se reencuentra con su ex Tasha y se da entender que podrían regresar, pero jamás se podrá desarrollar esta historia porque Showtime decidió cancelarlo.


 El drama interno y externo de The L Word Generation Q 

De manera muy diplomática, en su podcast “Pants”, Hailey y Kate dieron a entender que no estaban de acuerdo con las decisiones que se habían tomado respecto a sus personajes, pero como buenas profesionales dieron su mejor esfuerzo con el guión que tenían en sus manos. Las dos actrices también dirigieron los que serían los últimos capítulos de la serie. Hailey reveló que tiene su propia versión de la boda de Tina y Bette, que difiere significativamente de lo que se emitió, debido a cambios impuestos por la producción y el canal. 



Tras la cancelación, Showtime eliminó la serie de la plataforma de streaming Paramount, en la que se alojaban las series de Showtime. Esta decisión, aunque controvertida, se tomó para reducir costos y evitar pagar regalías a los actores. Después también surgieron rumores sobre un posible spin-off titulado "The L Word: Nueva York", aunque no hay confirmación oficial. 

Revivir “The L Word” no parecía una buena idea, pero se sentía bonito volver a ver a aunque sea a parte del elenco original. Ya se sabía que una secuela implicaba una nueva producción, la introducción de nuevos personajes para tratar de atraer a la nueva generación y volver a ver a los personajes favoritos siempre tiene sus pro y sus contra ya que los encontramos en un lugar que no necesariamente queremos verlos. La brecha entre "The L Word: Generation Q" y "The L Word" no solo era generacional, sino también en términos de enfoque. Mientras que Ilene Chaiken se inspiró en sus propias amigas para crear una serie que refleja a la comunidad LGTBQ+, los productores de la secuela optaron por un enfoque más dramático y extravagante pero ni las historias están al nivel de la última temporada de “The L Word”. Lo más rescatable es que tras casi 20 años (y más en la historia original), Bette y Tina se casaron en sus 50’s en una ceremonia dramática tal como lo ha sido su relación.