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lunes, 11 de junio de 2018

#Oceans8: Un robo con aroma de mujer

Seamos honestos, el talento de las ocho protagonistas es más que suficiente para disfrutar la película. Para quienes vimos “Ocean’s Eleven” y sus secuelas, ya sabemos más o menos lo que va a pasar, solo que ahora estamos viendo a ocho mujeres en lugar de once hombres. A pesar de lo familiar, “Ocean’s 8” resalta en su propio ingenio jugando con el prejuicio de sus propias protagonistas pero también nos deja deseando algo más. 



 Lo bueno 

 Sandra Bullock, Cate Blanchett, Rihanna, Mindy Kaling, Awkwafina, Helena Bonham Carter, Anne Hathaway y Sarah Paulson. Por supuesto. Ellas son la cinta. Son tan buenas en lo que hacen que podrían hacer interesante hasta un comercial del producto más aburrido, pero además de eso, hay magia. Antes que si quiera se estrenara la película “ScreenPrism” publicó un video ensayo donde se destacan que básicamente el elenco es una contraparte –y hasta la combinación- de los actores y personajes que hemos visto en “Ocean’s Eleven”.



Y a sí mismo, especialmente con los personajes de Rihanna y Hathaway se desafía y se divierten, respectivamente, con su propia imagen pública. Rihanna es un icono pop que podría ser vista como superficial y en la cinta hace de una habilidosa hacker que soluciona todos los problemas, mientras que Hathaway interpreta una versión meta que los “haters” se imagen tras ser considerada como una de las actrices más odiadas de su generación. 



 La misma película está consciente que su elenco será punto de comparaciones y críticas por el simple hecho de tener un elenco conformado por puras mujeres, pero se enfrenta a esa polémica con una sola línea en su dialogo. El personaje de Bullock, Debbie Ocean, explica en una escena que no quiere hombres en el grupo porque al ser mujeres todas pasaran desapercibidas y eso es exactamente lo que quieren. No es una indirecta ni una forma de incitar una guerra entre sexos, simplemente, es aprovechar el estatus quo, que en este caso, las beneficia y que hace que se salgan con la suya. 



 Lo malo 

 La película pasa el Test Bechdel con honores y si bien es cierto vemos un robo a gran escala, lo que le resta un poco la espectacularidad es que parte del motivo de todo el plan sea una venganza que nace de un drama amoroso. La historia de Claude y Debbie no es la principal de la película y por supuesto, es la parte que más difiere o mejor dicho invierte lo que hemos visto “Ocean’s Eleven” con la relación de Danny Ocean (George Clooney) y Tess Ocean (Julia Roberts) o con la persecución a modo de coqueteo entre Rusty Ryan (Brad Pitt) e Isabel Lahiri (Catherine Zeta Jones). En ese sentido, es un poco decepcionante que la mente detrás del robo de la Gala del Met tenga como un motivo alterno una venganza, aunque esta sea justificada. Como dice el propio New York Times en su crítica al filme, “es divertido verlo, sí, pero sería aún más divertido si la película aprovechara más a su género femenil como lo hace el género de aventuras” y obviamente, sabemos que puede hacerlo porque lo ha hecho con todas menos el personaje de Bullock. Todas se adhieren al plan por el dinero y de ese modo están diciendo “hey, las mujeres también pueden ser ambiciosas, también gozan de la adrenalina y tienen más deseos que el amor de un hombre”. Quizás esto le reste un punto a una película que por sí misma le apuesta a la diversidad y a la astucia de la mujer. 




domingo, 21 de mayo de 2017

#LaÚltimaTarde: Cada uno es dueño de sus propias conclusiones

La premisa de dos ex que se encuentran después de tiempo siempre es interesante por las conversaciones que no tuvieron y por lo sentimientos atemporales que necesitan con urgencia un cierre. En el caso de "La última tarde" de Joel Calero, una pareja de ex izquierdistas radicales que se reencuentra después de 20 años para firmar el divorcio y, para matar el tiempo mientras esperan al juez, comienzan a ponerse al día de sus vidas y a revelar detalles sobre el motivo real detrás de su abrupta separación. 



Según lo que nos revela la película, ambos formaron parte de una organización subversiva, armaron bombas caceras y armas, pero hay una ambigüedad sobre si las usaron o no. Entonces, ¿Podemos considerarlos terroristas? ¿Hubiera generado una diferente experiencia si es que el espectador sabría al cien por ciento que mataron a gente inocente o a militares? ¿Qué se supone que deberíamos sentir por estos dos? ¿La intención de "La última tarde" es lograr que los demás entendamos sus acciones para poder justificarlos y exonerarlos, intenta humanizarlos o solo presentarlos en su forma más sincera? Lo cierto es que "La última tarde" explora demasiados temas; los dilemas morales, las diferencias entre las clases sociales, el amor vs. el bienestar propio, el egoísmo, y quizás trata de explicar el por qué los integrantes de estas organizaciones se quedaron con esa ideología, sin embargo, no ofrece ninguna respuesta correcta, solo nos presenta ideas y cada uno es dueño de sus propias conclusiones. 



Las actuaciones de Lucho Cáceres y Katerina D'Onofrio junto a un dialogo inteligente y realista balancea muy bien cualquier intención de simplificación sobre los protagonistas, es decir, no podemos reducir a los dos a solo calificativo. Ramón es terco, es idealista, es violento, es parco y es sumiso por momentos, mientras que ella es sincera, es realista, es aventurera, es conformista y trata de ser optimista. Una contradicción hecha pareja. Desde un primer momento es difícil imaginarlos enamorados, o por lo menos, como una pareja feliz de jóvenes. Sin embargo, "La última tarde" nunca deja de ser una historia de amor contaminado por factores externos e internos, una historia de amor inconclusa que se llenó de desilusión, resentimiento y miedo. Ella huyó del Cusco y de su esposo porque ya no le encontraba un sentido arriesgar su vida por la militancia, pero conforme va avanzando la película vemos que hay más razones mucho más complejas que el simple hecho de salvar su propio pellejo. Ella le confiesa que abortó y él se molesta por qué no se lo consultó alegando que un niño le hubiera cambiado la vida, ante eso ella le responde algo así como “mi hijo hubiera hecho cola para verte en el penal o en el cementerio”. Durante la película hay varios choques entre los dos porque no piensan igual, porque son diferentes, lo que nos revela que la relación realmente nunca fue muy sana que digamos. 

En Netflix, la película "Blue Jay" de Alexandre Lehmann, protagonizado por Mark Duplass y Sarah Paulson, también sigue a una pareja que se reencuentra después de tiempo e incluso ella también se hizo un aborto porque eran demasiado jóvenes para tener un bebé. La reacción de él es diferente porque en su momento aceptó la decisión, pero siempre se quedó con la idea de lo que hubiera sido tener un bebé. Hay una cuota romántica en todas las conversaciones y la química de Duplass y Paulson produce ternura. De modo que quien ve la película realmente espera que ambos encuentren un modo de arreglar sus problemas y que el reencuentro inesperado se convierta en una reconciliación que los lleve a ser felices nuevamente, pero en el caso de "La última tarde", el amor que alguna vez sintió siempre estuvo en un segundo plano porque primero estaban ideas políticas de los dos.



No obstante, también es inevitable pensar; ¿una última conversación es todo lo que tienen que aspirar estas parejas? Pues, sí. A veces el amor, no es suficiente.  En las últimas escenas de "La última tarde", él casi la ahorca y la responsabiliza por la muerte de uno de sus amigos porque ella le contó a su padre lo que hacían y asume que su padre le contó a su tío que era policía y por eso llenaron de balas su casa matando a su camarada y ella acepta su culpa, pero aun así, los dos terminan en un cuarto de hotel consumando su relación no de una manera pasional, ni romántica, sino como consolándose de sus errores, de sus culpas, de sus sentimientos. Al final, el silencio entre los dos revela mucho más de las conversaciones que tuvieron, no hay duda que amos se amaron porque se aceptaron, con sus defectos y remordimientos, pero tampoco hay modo que merecían un final feliz con toda el peso emocional que cargan sobre sus hombros.