viernes, 13 de julio de 2018

#LukeCage T2: Todos odian a Mariah

La segunda temporada de “Luke Cage” va más allá de la típica “crisis del héroe” y explora lo que implica no solo ser un héroe, sino un símbolo de una comunidad, porque aunque “Luke Cage” no tenga una identidad secreta, sí tiene un alter ego y Luke Cage, el héroe de Harlem, parece colisionar con Luke Cage, la persona, tanto en el ojo público como en el plano emocional y moral. 



 Al ser una de las series más representativas de la comunidad afroamericana, “Luke Cage” intenta dar una mirada interna reflexiva de los problemas que afecta a este grupo de personas por medio de diálogos extensos que no terminan de cuajar cuando tratan de ahondarse en ideas políticas pero que sí funciona en forma de monólogos. De hecho, los mejores momentos de la serie son exactamente cuando los personajes revelan lo que realmente sienten y lo que son en el contexto de un mundo perjuicioso que ya los ha encasillado. La temporada arranca con un sermón de un pastor, el último rol del gran Reg E. Cathey, que cuestiona la admiración del barrio hacia Luke Cage (Mike Colter). El pastor es nada más y nada menos que el padre desaparecido de Luke y sus sermones y reflexiones marcan el camino para lo que será una entrega rica en el plano filosófico y social. En ese sentido, vemos que las acciones de cada uno de los protagonistas logran plasmar con crudeza el dilema principal de la serie; el poder como fuente de corrupción. 

Yo soy Harlem y Harlem soy yo.

 Antes de ponerse en modo full héroe, vemos cómo es que el propio Luke Cage puede cruzar la línea que separa al héroe del justiciero cuando le dio una paliza a Cockroach Hamilton al intervenir su casa cuando golpeaba a su esposa y su hijo y si no fuera por Claire (Rosario Dawson) no hubiera sido capaz de detenerse y si no fuera por Misty (Simone Missick), la policía se le iba a ir encima. Con todo lo que le pasó a Luke en el pasado, es comprensible que ya no confíe en los policías ni tampoco en el sistema y por eso opere a su propio modo. Entonces, no puede quejarse si es que otros comienzan a hacer lo mismo. De ese modo conocemos al enemigo de turno; Bushmaster (Mustafa Shakir), quien no solo pone en aprietos a Luke Cage por ser tan fuerte como él, sino también lo lleva a dudar sobre su rol en la sociedad. Sabemos que Luke es el clásico héroe que no mata y eso también significa que tiene que salvar a los malos como Mariah (Alfre Woodard), Shade (Theo Rossi) y el propio Bushmaster, no hay sorpresa allí, sin embargo, el conflicto que se presenta para Luke tiene que ver con las implicancias de proteger a estas personas ya que se tratan de las cabecillas del crimen organizado de Harlem, las personas que más daño le han hecho a la ciudad. 



Como si necesitáramos más razones para odiar a Mariah, la bronca de Bushmaster no es tanto con Luke Cage si no con ella porque es la responsable de la muerte de su familia. Y si no fuera porque Bushmaster es consumido por su vendetta contra Mariah hasta podría ser considerado el "The Pushiner" de los haitanos. Él aniquila a las cabecillas de las bandas criminales más importantes de Harlem y al rededores pero en la racha final, Bushmaster se deteriora por completo. De todas formas, lo importante es que el odio por Mariah, que termina siendo universal, lleva a alianzas inesperadas. Hasta este punto, Mariah era una política habilidosa que se consideraba a sí misma el mal menor necesario de Harlem ya que debido a sus relaciones con otras mafias mantiene una tensa calma en el barrio. Mientras va a avanzando la temporada, Mariah deja de lado la política y abraza el lado oscuro y para a ser oficialmente "La reina" de Harlem. Black Mariah es una de las villanas más gratificantes del mundo televisivo de Marvel, es mucho más brutal que Bushmaster aunque no tenga ninguna fuerza sobrenatural y tiene la habilidad de salirse con las suyas gracias a su poder. La excelencia de Alfre Woodard se adueña de la serie cada vez que aparece en pantalla. 

La Reina. Woodard goza de la extraña destreza de sexualizar sus diálogos amenazantes, una táctica inusual que logra incomodar y excitar a sus enemigos. 

Como suele suceder en todas las series, la roba escena de “Luke Cage” es Misty Knight. Luego de perder un brazo en “Defenders”, Misty comienza la temporada acomodándose a esa nueva vida, pero un encuentro con Colleen Wing (Jessica Henwick) y una pelea en el bar revive esa personalidad luchadora que tanto la caracterizó en la primera temporada. Misty Knight es la respuesta a las diatribas internas de Luke, el héroe y símbolo de Harlem. Mientras que los prejuicios y la desconfianza por un sistema corrupto hacen que Luke Cage asuma la protección de Harlem sin tener en cuenta las leyes, Misty encuentra un modo de encontrar justicia a pesar del sistema podrido. Mientras que Luke Cage cuenta con el apoyo del barrio, Misty trabaja sola en una comisaria infectada por la indiferencia y la corrupción. A pesar de la tentación, porque hay un momento en el que Misty considera plantear evidencia falsa a Cockroach, ella misma reflexiona y no lo hace, mientras que Claire es la que detiene a Luke cuando está por cruzar la línea y Luke acepta el club que es parte de la herencia que deja Mariah, y que a su vez, es la representación del poder del barrio. Así, de una forma poética, Luke asume su posición del nuevo Rey de Harlem, una suerte de nuevo Mariah, y Misty se consolida como la heroína anónima de Harlem. 


Es innegable que “Luke Cage” tiene el mejor soundtrack de todas las series de Marvel. En esa segunda temporada, aprovechando la presentación de los artistas en el club tenemos una especie de videoclips en los capítulos y la edición hace que las canciones complementen la narrativa. Otro punto a favor de “Luke Cage” es que las series de Marvel por lo general comienzan a cerrar su temporada en el capítulo 10 y se estira innecesariamente hasta el 13, pero en el décimo episodio, Danny Rant/ “Iron Fist” es el invitado especial y este “bromance" le da un nuevo impulso al trama. “Luke Cage” funciona muy bien solo, pero “Iron Fist” lo necesita para caer menos antipático. A través de Luke, se ha arreglado y nivelado varios aspectos de la personalidad de Danny que antes molestaban y lo han llamado “madurez”. La segunda temporada ha optado por pulir lo que le salió bien en su primera entrega y creo que es la primera vez que no le sobran los 13 episodios de la temporada. El giro final con Luke Cage rechazando ver a Claire después de haber despedir a Misty antes de reunirse con los líderes de las otras mafias promete una tercera temporada mucho más conflictiva.


También puedes leer:

No hay comentarios:

Publicar un comentario