jueves, 3 de noviembre de 2016

#BlackMirror: Antología del horror

Black Mirror, creado por Charlie Brooker, es probablemente la mejor serie de terror en la actualidad no por su exageración, sino por su realismo. Absolutamente, todos los episodios de Black Mirror nos muestran una retorcida y desoladora mirada del camino de la deshumanización a través de la tecnología. Si bien se podría considerar que la tecnología es el personaje antagónico de cada historia, lo cierto es que la tecnología solo es una herramienta y son los personajes los responsables de sus propias decisiones y estas decisiones están lejos de ser correctas. Black Mirror no es una serie que deja una moraleja, no hay un final feliz, no tiene la intención de dejar un mensaje reflexivo, pero siempre lo hace. 




Aterradoramente realista 

 En el primer episodio de Black Mirror, “The National Anthem”, el Primer Ministro del Reino Unido tiene que tener sexo con un chancho porque es un pedido de los secuestradores que tienen capturada a la princesa y al final, lo hace, presionado más que todo por las encuestas, y en el proceso termina arruinando toda su vida personal. Desde el principio, Black Mirror abraza el lado oscuro de la humanidad, lo explora y lo explota. No puedo decir que este es el capítulo más impactante de la primera temporada, pero me parece que es uno de los mejores y es el que engloba muy bien el tono autodestructivo de la serie. Como para hacer las cosas mucho más bizarras, la “realidad” superó a la ficción cuando el rumor que David Cameron, ex primer ministro, había tenido sexo con un cerdo como parte de una iniciación en una fraternidad, un caso más conocido como el "Piggate". 

Black Mirror predijo el "piggate"

Entonces, Black Mirror dejó de sentirse lejano, y pasamos de ese “podría pasar” al “ya sucedió”, lo que suena cruelmente gracioso si tienes un sentido del humor negro, hasta que nos damos cuenta que estamos viviendo “The Waldo Moment”. El tercer episodio de la segunda temporada, “The Waldo Moment” se centra en un muñeco popular de la televisión que se mete en la política diciendo lo “incorrectamente político”, insultando y ridiculizando al candidato más preparado y (spoiler) al final, este muñeco controla el mundo. Es difícil ver este episodio ahora y no pensar en Donald Trump. Pero Black Mirror no predijo a Donald Trump, al contrario, nos advirtió que esto podría pasar en el futuro; la democracia también puede ser embaucada. 



Si bien la primera y la segunda temporada tienen episodios muy buenos, aunque hay algunos que solo son buenos, la tercera temporada es la mejor de la serie porque es constante, todos los capítulos entran en la categoría de “geniales” y como era de esperarse, dos de ellos tienen la extraña cualidad de sentirse reales, “Shut Up and Dance” y “Hated in the Nation”, pero además, tenemos un episodio (San Junipero) con un final feliz y esperanzador en una serie donde la felicidad y la esperanza son inexistentes. 

 San Junipero: Una esperanza en la oscuridad 

San Junipero nos presenta la historia de dos mujeres que se conocen en un lugar, cuya composición ochentera y luego noventera nos confunde respecto al tiempo en el que se desarrolla, estas mujeres tienen historias personales muy significativas, una le reveló su homosexualidad a su familia ultra religiosa y después sufrió un accidente que la dejó cuadripléjica y la otra perdió una hija y luego un esposo, finalmente, las dos deciden quedarse juntas en San Junipero. El gran giro es que ese lugar San Junipero es una nube y lo no convencional de este episodio es el final feliz, pero al mismo tiempo es también la confirmación que la tecnología no es mala, sino las personas y el uso que se le da. Aquí la tecnología le permitió a una tener la vida que no pudo tener y a la otra tener una segunda oportunidad en el amor. 


Y desde una tercera perspectiva, convierte el miedo a la muerte en un mero trance a una nueva realidad. 

Dos casos que podrían suceder, si ya no están sucediendo 

Como contraposición de “San Junipero”, “Shut up and dance” gira en tono de dos personas, aparentemente víctimas, que se ven obligados a realizar una serie de acciones, incluyendo delitos, como parte de una extorsión. Durante todo el episodio, hay una suerte de empatía con los protagonistas porque los hackers se infiltraron en sus vidas y los están amenazando con publicar fotos y videos comprometedores. Todo cambia en los segundos finales cuando se nos revela que las “víctimas” eran pedófilos y los hackers, se podría decir, están ejecutando una justicia anarquista a lo código de Harry. 



“Hated in the nation” es una completa obra de arte surrealista, casi una parábola maliciosa de las redes sociales. Las personas “más odiadas” en las redes sociales son asesinadas, la investigación revela que alguien está utilizando a abejas artificiales para cometer estos crímenes y elige a las víctimas mediante el uso del hash tag #Deathto… (muerte a…). De nuevo, el giro impactante es que las víctimas finales de este tipo, quien inicio esta cruzada porque su amiga intentó suicidarse luego de ser víctima del cyberbulling, es la misma gente que utilizó este HT. Dejando de lado lo de las abejas artificiales, “Hated in the nation” ya está sucediendo, si bien no son asesinatos per se, cuando una persona se convierte en el punto de odio de completos extraños, muere en el ámbito social. En ese sentido, Black Mirror nos presenta historias en donde no sabemos realmente quién es el bueno o el malo de la historia ni si quiera tras el desenlace. 


En defensa de Black Mirror 

 Kathryn Van Arendonk de Vulture escribió un artículo titulado “El caso contra Black Mirror” donde dice que no le gusta la serie porque es cruel, depresiva y alarmista. De hecho, tiene puntos muy coherentes; como el hecho que la narrativa de la serie se reserva información que después el televidente “descubre” cuya relevancia cambia todo el panorama o la continua premisa que la naturaleza humana es espantosa y trágica, sin embargo, esas características tal vez sean lo más destacable de Black Mirror porque es esta serie es una mezcla de “Skin” + la tecnología + Twilight Zone, nadie ve estas series esperando un final feliz, creo que es al revés, se espera que cosas terribles sucedan. Particularmente, Black Mirror es una antología del horror donde lo que aterroriza es lo que los humanos somos capaces de hacer.



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