domingo, 16 de julio de 2017

#GYPSY: El decepcionante guión de la autodestrucción

No es muy buena señala que me tome toda una vida terminar una serie, sobre todo cuando se trata de un thriller de temática oscura y psicológica con una gran cuota sexual, pero cuando una serie no te atrapa en los dos primeros capítulo, no te atrapa nunca.



 Why, Naomi, Why 

En GYPSY, Naomi Watts le da vida a Jean, una terapeuta con un alterego llamado Diane con el se mete en la vida de las personas relacionadas a sus pacientes. De modo que en teoría Jean es una especie de antiheroína a la que le gusta manipular a los demás porque está… ¿inconforme con su propia vida o simplemente porque está aburrida? No sé, según su propia protagonista, Jean busca sentirse viva mediante la autodestrucción. Okay, bueno, sigamos esa premisa, para que funcione esta idea necesitamos la intriga, necesitamos tensión, necesitamos adrenalina, momentos de peligros… necesitamos sentir algo y ese es el problema principal de la serie ya que para ser un thirller no genera ningún tipo de emoción. Los capítulos, aunque estéticos, son muy lentos, los personajes secundarios son poco interesantes y lo único que salva la serie es Naomi Watts, sin embargo, ya sabíamos que era una buena actriz, entonces, realmente no parece ser un gran mérito. 



Quizás lo único que tiene sentido es la conexión de Jean con Sydney, la ex de uno de sus pacientes. Jean no solo quiere entender por qué su paciente está obsesionado con Syndey, quiere experimentarlo y castigarla por eso. Sydney es tan nociva como Jean y de un modo retorcido, los dos aniquilan sus defensas entre sí. La atracción es tóxica, la química entre Sydney y Jean es electrizante, pero no es tan sexy como quisiera ser o como podría ser, todo gracias a la directora Sam Taylor-Johnson, la misma que dirigió Ciencuenta Sombras de Grey y quien necesita un par de lecciones para grabar escenas de sexo que logren transmitir algo, cualquier cosa. En ese sentido, lo que se convierte en lo más llamativo de la serie, el affair entre estas dos mujeres, tampoco es lo suficiente para enganchar por más turbulenta que pueda ser la relación. Y para colmo los momentos “sexy” se rompen con los ataques de ansiedad de Jean o sus exabruptos hirientes.



Tomemos por ejemplo The Affair, la atracción de Noah y Alison es tan enfermiza y ciega que los absorbe hacia un espiral autodestructivo, la lujuria se les escapa de las manos y eso hace que tomen muy malas decisiones. En GYPSY debería ser así también, pero la serie no se enfoca en una relación adultera, lo de Jean y Sydney es una subhistoria, la serie se trata de Jean y lo que sea que hace con sus pacientes y su familia. 


GYPSY sufre del mismo problema de Batman v Superman, plantea ideas e historias interesantes; la complicada relación de Jean con su madre, su tendencia de ser la salvadora para una adicta, la esposa celosa y dependiente, los deseos ocultos incontenibles, la dualidad de Jean y Diane, pero ninguna tiene un desarrollo que lleve a un punto de clímax. Quizás le hubiera ido mejor si es que fuera una película, no necesita 10 episodios para no llegar a nada y para colmo terminar en un cliffhanger. Sobre todo en este nuevo contexto donde Netflix está cancelando series (y realmente, esta es una candidata al olvido pese a los nombres de peso en su elenco). GYPSY nos deja como lección el clásico "no lo digas, muestralo", si la autodestrucción es el fuerte de la serie entonces debería reflejarse, pero la serie carece de esos sentimientos y los momentos que presenta no llegan a impactar.

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