jueves, 20 de abril de 2017

#Homeland: La nueva pesadilla americana

Hay una razón por la que Homeland es una de las mejores series de la historia de Showtime. Este thriller dramático centró sus tres primeras temporadas en el juego del gato y el ratón de Brody (Damian Lewis), un soldado americano "convertido" que iba a atentar contra los Estados Unidos y de Carrie Mathison (Claire Danes), una agente de la CIA que tenía que detenerlo y pese a que ella siempre tiene razón, nadie le cree porque su inestabilidad emocional y su bipolaridad. La relación de Brody y Carrie pasó al rubro de "durmiendo con el enemigo" a una suerte de "Romeo y Julieta" en un contexto de tensión ante un inminente peligro de un ataque terrorista en donde la duda siempre acompañaba las acciones de Brody. Obviamente, esta pareja estaba condenada a tener un final trágico y aunque Brody termina redimiéndose por su país, paga un precio muy claro; muere ahorcado ante los ojos de Carrie. Tras la salida de Brody, muchos pensaron que Homeland se hundiría, pero muy al contrario, la cuarta, la quinta y la sexta temporada han cambiado el juego pasando de ser un thriller dramático a un aterrador reflejo de un mundo que parece llenarse de conspiraciones tras conspiraciones, fake news e intereses propios. 



 El renacer de Homeland 

Si bien Brody y Carrie eran el motor de Homeland, la razón por la que creo que el show está mucho mejor sin Brody es principalmente porque la serie nos regaló el personaje más odiado de la televisión; Dana Brody (Morgan Saylor). En ese sentido, la primera entrega puede ser considerada una obra maestra, la segunda y la tercera estuvieron cerca de la perfección pero debido al innecesario tiempo que se pasó con Dana Brody, en una historia que no aportaba nada en general más que el dramatismo de la adolescente, bajó el estima que le podría tener a la serie. 


 Dana Brody es ese desliz de Homeland que simplemente no puedo obviar ni olvidar. 

 Con la cuarta temporada, Homeland tenía una nueva oportunidad de reinventarse y lo hizo, fue una suerte de reboot de sí mismo o un spin off completamente enfocado en Carrie y en su tarea, esta vez, como jefa de la estación de la CIA en Kabul. Sin embargo, a esta nueva dirección le costó encontrar su ritmo y realmente parecían un montón de minihistorias que se desarrollaban en un mismo lugar y que tardaban demasiado en sincronizarse. 



 "13 hours in Islambad" o el episodio de la emboscada en la embajada de Estados Unidos es el mejor episodio de la cuarta entrega 

 Reforzando la idea de que la amenaza no solo puede ser externa, sino también interna, Homeland concluyó con 3 capítulos fuertes que compusieron todo el drama y lo colocaron una pizca por encima de la segunda temporada. 


 Saul y Carrie, el vínculo que sostiene el show 

Volviendo a cambiar su esquema aunque no su enfoque, en la quinta entrega, Carrie ya no es parte de la CIA y ahora trabaja para la fundación During, pero como es Carrie, los problemas parecen encontrarla a donde quiera que vaya y ahora alguien dentro de la propia agencia le ha puesto precio a su cabeza. Por supuesto, es la misma Carrie la que logra descubrir que la CIA tiene un “topo” de Rusia, la que rescata a Peter Quinn (Rupert Friend) luego que una ala de un grupo radical probara el gas sarín en él y la que salva a Berlin de un nuevo atentado.   Es en esta temporada donde problemas reales ejercieron una influencia mayor en la historia. De ese modo, la guerra silenciosa entre Rusia y Estados Unidos, ISIS, la situación de Siria, el tiroteo en Charlie Hebdo, las filtraciones de Edward Snowden y la crisis por la migración en Europa pasaron a ser parte esencial en Homeland. 



 Lamentable una de los cliché más constantes en la serie es el hecho que nadie le cree a Carrie pese a que la historia ha comprobado que siempre tiene razón. 

 La sexta temporada se desarrollaría en la era Trump abordando el trama desde la perspectiva de la incertidumbre de cara a una presidencia anti establishment que proponía un cambio radical en la estrategia de lucha contra el terrorismo. Carrie es una de las asesoras secretas de la presidenta electa Elizabeth Keane, interpretada por una magistral Elizabeth Marvel en un personaje que parece sacado de una realidad alternativa donde Heather Dunbar llegó a la presidencia en House of Cards. Paralelamente a los conflictos internos entre el equipo de la presidenta electa y las agencias de inteligencia, ambos no solo desconfían el uno del otro sino que están dispuestos a lo que sea para dejar mal parado a su adversario, Carrie vuelve a cruzarse con una nueva conspiración cuando el joven musulmán que estaba defendiendo sale libre y es utilizado como un chivo expiatorio en un nuevo atentado en Nueva York y Peter Quinn, tras su derrame cerebral, adecuándose a su incapacidad, logra desenmascarar a los verdaderos responsables de la explosión de la camioneta y evitar que el asesinato de la presidenta electa. 



Cada cosa que sucedió en esta entrega estuvo quirúrgicamente conectada. Nuevamente, problemáticas reales; el prejuicio por la comunidad musulmán, las pugnas internas entre las agencias de inteligencia, la paranoia del establishment al verse amenazado, los centros de trolls que propagan fake news; sirvieron como eje para la narrativa de Homeland e incluso la serie tuvo su propia versión del conductor conservador y conspiración Alex Jones con Brett O’Keifer (Jake Weber). 



 En el último episodio “America First”, el área gris en la que siempre se movilizó el compás moral de la serie que constantemente apoya en “el fin justifica los medios” se ve alterado por “el infierno está empedrado de buenas intenciones”;

-Dar Adal consideraba que la presidenta electa era un peligro para el trabajo de Inteligencia y buscó manipularla usando campañas de desinformación y terminó instigando un intento de asesinato que lo llevó a la cárcel. 
-Elizabeth Keane llegó a la presidencia con la intención de realizar un cambio radical en la política interna y externa, pero al confirmar su desconfianza, se aisla por completo y ordena la detención de las cabezas de las instituciones que están trabajando por la seguridad del país, incluyendo al propio Saul. 
-Carrie que apoyó a Keane terminó decepcionada al ver el comportamiento de la ahora presidenta ha comenzado una cacería de brujas. 

¿Carrie is the new Brody?

La escena final con Carrie en un estado de shock, molesta y aun en duelo frente al Capitolio es un paralelismo con el momento más icónico del primer episodio en donde Brody también observa al Capitolio pero no sabemos a ciencia cierta si se trata de un enemigo o un patriota. Del mismo modo es con Carrie, ya que simbólicamente se encuentra en el mismo lugar que Brody, sintiendo que ese país por el que lucharon y por el que sacrificaron tanto los ha utilizado y les ha dado la espalda.



A modo de despedida, la sexta entrega consolidó a Peter Quinn como un héroe, pero antes de hacerlo, Quinn tuvo visos de Carrie: nadie le creía cuando descubrió que hombres estaban vigilando a Carrie, sus errores llevaron a la muerte de Astrid, su obsesión lo impulsó a investigar el panorama completo, pese a sus propias limitaciones físicas. De modo, que Quinn fue the new Carrie. Originalmente, Peter Quinn debió morir en la quinta temporada y aunque el volverlo a matar es repetitivo, la muerte de Quinn era necesaria para llevar a Carrie en un camino mucho más oscuro. 



Mientras Carrie y Brody tuvieron una relación intensa, Quinn y Carrie siempre se quedó en una idea que jamás se pudo concretar. Hubo un momento donde Quinn le propuso a Carrie huir y estuvieron a punto de hacerlo, pero Carrie nunca llegó y Peter decidió volver a su trabajo de espía. Mientras la muerte de Brody llevó a Carrie a ser “the Drone Queen” y seguir luchando por el bien mayor, la muerte de Quinn termina siendo un sacrificio en vano al ver que Keane le da la espalda a aquel servicio de Inteligencia que mantuvo seguro a Estados Unidos en múltiples oportunidades. Entonces, la escena final toma un significado muy más profundo más que un simple paralelismo.



Showtime ha renovado Homeland para dos temporadas más para cerrar toda su historia y ya hemos visto como le gusta cambiar de juego a los guionistas. Carrie es una antiheroína pero en el marco de Homeland es la heroina que evita que cosas malas sucedan haciendo cosas no tan buenas, pero como Harvey Dent ya nos advirtió “You either die a hero, or you live long enough to see yourself become the villain”. Con esto no estoy diciendo que Carrie se convierta en una terrorista ni que la villana de la próxima temporada sea Keane, en Homeland es muy difícil reducir todo a un solo calificativo y hemos visto como el peligro puede venir de un lado externo o de un lado interno. 

*Nota final: Rupert Friend merece una dominación al Emmy por Peter Quinn. La metamorfosis por la que atraviesa vale la pena reconocerlo; el tartamudeo, el cojeo, el incapacidad y el estrés postraumático… pese a ser una sombra de lo que fue, Quinn aun fue capaz de ser el héroe dañado que Carrie y el país necesitaba.


No hay comentarios:

Publicar un comentario