lunes, 12 de septiembre de 2016

#Narcos: Atrapa si puedes al Patrón del Mal 2

De todas formas, la segunda temporada de Narcos cumplió con su cometido de completar la historia de la cacería a Pablo Escobar y, al mismo estilo de Marvel, sentó los cimientos para que la serie continúe sin su figura principal porque, Spoiler Alert, No solo atrapan a Pablo Escobar, sino que lo matan. 



Aquí el verdadero Murphy con el cuerpo de Pablo Escobar después de que fue abatido.


 La decadencia de Pablo Escobar 
 La primera temporada terminó con la fuga del líder del Catedral de Medellín de la “cárcel” La Catedral, que el mismo construyó después de su “entrega” a las autoridades. Pese a que la historia se podría haber acabado en dos o tres episodios porque faltaba relativamente poco para el fatal desenlace de uno de los personajes más sanguinarios de Colombia, Narcos construyó un arco en donde nos iba introduciendo a los que serían los próximos protagonistas y lo hizo de tal modo que no se sintiera que eran un reemplazo, sino una continuación predecible. De manera orgánica los enemigos de Pablo Escobar se unieron para aniquilarlo, desatando una nueva guerra en Colombia, esto en paralelo de los trabajos de la policía y de la DEA que también tenían el comando de matar a Escobar antes de detenerlo.

(Sonido de cámara antes del selfie apropiado)

 Si bien la serie no retrata con precisión lo que sucedió en Colombia, hace un excelente trabajo en la ambientación, sin embargo, su problema principal es que los actores no consiguen perfeccionar el dejo típico de los colombianos, y es más creo que ni si quiera lo intentan. Quizás sea porque esta temporada, Pablo Escobar estaba en cayendo en decadencia, pero a Wagner Moura le ha faltado ese carisma inexplicable de Escobar que lograba la fidelidad de sus seguidores, en contraparte al miedo y terror que le provocaba a sus enemigos, aunque sí profundizó mucho en esa lógica retorcida de las cosas se hacen a su modo y si no, la sangre iba a correr. No obstante, al igual que su primera temporada, Narcos logró engancharmos en su misión de atrapar a Pablo Escobar y para esto se valió, de nuevo, de saltar entre la ficción y la realidad con vídeos de la época que mostraban al verdadero “patrón del mal” o fragmentos de las noticias de la época detallando los atentados terroristas perpetrados por los sicarios de Escobar. 

(Se escapa en español)

 Un aspecto destacable de la serie es que no ha sido tímida en evidenciar la crueldad de Escobar ni tampoco se ha censurado cuando se centra en el trabajo de la policía y de la DEA que muchas veces cruzaron la línea en su cacería. Por ejemplo, el Comandante Carrillo muriendo siendo un héroe, pero estuvo a un punto de pasar al rubor de los villanos ya que, por entonces, estaba al nivel de Escobar asesinando niños sicarios para advertirle al mundo que iba a matarlo así tuviera que encargarse de todos sus socios en Medellín. Por su parte, Javier Peña colaboró con los miembros del cartel de Cali y con los Pepes al ver que sus propias estrategias no tenían ningún tipo de avances y después pagó las consecuencias a medias, ya que volvió a Estados Unidos y no estuvo presente cuando abatieron a Pablo Escobar. Sin embargo, Narcos prefirió no ahondar en los Pepes deslizando posibles teorías respecto a la relación entre la CIA y este grupo para militar.

(Explicando el operativo en español)


 Netflix renovó Narcos para una tercera y cuarta temporada 

No es sorpresa que Netfix decidiera renovar Narcos para dos temporadas más, teniendo en cuenta que el narcotráfico no acaba con la muerte de Pablo Escobar. Es obvio que Peña volverá a Colombia, esta vez, para enfrentarse al cartel de Calí, sus antiguos socios en el sentido del “enemigo de mi enemigo es mi socio temporal”. 

¿Gilberto será el nuevo Pablo Escobar?

Tanto la primera entrega y la segunda están por el mismo nivel, hay momentos que se destacan, pero no podría poner a una sobre la otra, lo que es un mérito debido a que la segunda temporada siempre es la prueba de fuego para cualquier serie. Las próximas temporadas sí representan un posible cambio, no en la estructura, sino en la dinámica puesto que se trata de nuevos antagonistas, viejos familiares que ahora tomarán un rol más importante. Finalmente, lo más inquietante de todo esto sigue siendo que las historias que se continuarán desarrollando forman parte de Colombia y su permanente guerra contra el narcotráfico.

(Tacha el cartel de Medellín)

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