domingo, 18 de septiembre de 2016

Lo bueno, lo malo y los retos de #Narcos

Lo bueno: Reducción del voice over 
La segunda temporada de Narcos reducio el voice over de Steven Murphy, quizás corrigiendo una de las herramientas de las que más abusó en su primera temporada o tal vez es por la historia no estuvo tan centrada en este personaje por lo que no podía entrar en tanto detalle en sus monólogos, como sea que haya sido, dejar de lado el voice over evitó la recapitulación repetitiva que distraía la narrativa de la serie. Sin embargo, ¿Es necesario el voice over en Narcos? Yo creo que sí. Steven no es un protagonista muy expresivo que digamos y la interacción entre los personajes no es tan elocuente, así que el narrador le da profundidad a la temática por medio de reflexiones y monólogos que nos sitúan en la historia pero también nos revela las emociones por las que están pasando el equipo en su trabajo.



 Lo malo: Los subtitulos 
Basta entrar a Twitter para ver la burla por los subtítulos innecesarios en Narcos. Frases como "exhala" "conversiones lejanas" "insulta en inglés" son algunas de las cosas que simplemente causan gracia y distraen al momento de ver la serie. Pero por supuesto, aquí la responsabilidad no es de la serie sino de Netflix. Debido a que se trata de una serie que salta entre el español y el inglés, los traductores de Netflix se vean obligados a traducir todo y el problema no solo son con los subtitulos en español, sino con los subtitulos en inglés.



 Lo bueno: Al estilo Marvel 
DC toma nota, Narcos hizo algo digno de destacar al mismo estilo que Marvel, sentó los cimientos para un futuro mientras despedía a su figura principal y lo hizo de un modo sutil, sin recargarnos de información y presentándonos a nuevos rostros que serán figuras claves en las próximas temporadas, pero sin perder el norte de la historia que necesitaban cerrar para poder seguir adelante. 

El futuro cartel de Cali en la primera temporada

 Lo malo: Los Pepes
 Narcos no profundizó mucho en la historia de "los Pepes", acrónimo de Personas perseguidas por Pablo Escobar. Este grupo paramilitar estaba conformado por los enemigos de Escobar en una suerte de "el enemigo de mi enemigo es mi socio temporal" y tenían el objetivo de matar al Patrón del Mal. Se sabe que oficiales del bloque de búsqueda cooperaban con ellos y se dice que en realidad fue este grupo el que acabó con la vida de Escóbar, aunque en la serie, Peña es quien le dio los datos a Los Pepes, por medio de su contacto con los que eventualmente conformarían en cartel de Cali, la muerte de Escóbar es atribuida a la policía dejando de lado los mitos y rumores sobre la participación de los Pepes. 



 Lo bueno: Entre la línea del bien y el mal
 ¿Pablo Escobar fue un ángel o un demonio? ¿la DEA son buenos o malos? ¿Los Pepes fueron un mal necesario? Narcos no se molesta en contestar la pregunta, simplemente muestra los hechos, muchas veces exagerando y otras veces, parece que la realidad superó la ficción y la serie se quedó chica. De todas formas, Narcos no se molesta en debatir las acciones de sus protagonistas ni tampoco los intenta justificar, la narración se centra en la cacería y eso es lo que tenemos, una cacería brutal en la que los dos bandos cruzaron la línea de lo que puede considerarse lo correcto porque se trataba de una guerra.



 Lo malo: El no-acento colombiano 
Wagner Moura, el actor que hizo de Pablo Escobar, es brasileño y se nota, su español es chamuscado y tiene problemas al momento de dar monólogos largos en español. La versión de Mourga de Pablo Escobar es mucho más introspectivo, casi ni se le notó esa energía carismática y enigmática emblemática del verdadero líder del cartel de Medellín, razón por la cual se convirtió en un mito. En la primera temporada, el acento de Wagner pasaba desapercibido debido a que a los demás actores tampoco le salía el dejo colombiano pese a que lo intentaron, sin embargo, en la segunda temporada, este problema se hizo más obvio no porque Escobar tuviera más dialogos, sino porque ya casi no interactuaba con los demás. A esto hay que sumarle que los escritores parecen que el único insulto colombiano que existe es "hijo de puta" y olvida que la principal característica del dialecto colocho son sus diminutivos. En toda la serie, no hay ni un solo "tico" y ese es un crimen. 



 Los retos: ¿Gilberto Rodríguez será el nuevo Pablo Escobar?
Los productores de la serie diseñaron Narcos para que pueda vivir más allá de Pablo Escobar. Luego que Netflix anunció la renovación de Narcos para una tercera y cuarta temporada, reveló un video en la figura de Escobar se esfuma para presentarnos a Gilberto, sin embargo, no se trata de un reemplazo, sino de un nuevo enemigo. Se ha confirmado que el cartel de Cali será en nuevo némisis al que tendrá que enfrentarse el gobierno Colombiano, pero ¿Cali será tan interesante como Medellín? La dos primera temporadas de Narcos están iguales, no se supera la calidad pero tampoco la baja. Los nuevos antagonistas no necesariamente representaría un cambio radical, sino miremos a Homeland tras la salida de Brody. En primera instancia se pensó que la serie no sobreviviría, que las nuevas historias no serían tan intrigantes como el arco que se desarrolló con Brody, pero la verdad es que la historia siempre estuvo centrada en la estrategia de la lucha contra el terrorismo en donde Carrie era la figura clave. En ese sentido, el show pudo continuar en una segunda etapa más enfocada en Carrie y su trabajo en la CIA (por lo menos en la cuarta temporada). Para la buena suerte de Narcos y la mala de Colombia, el cartel de Cali también tiene una historia sangrienta como Medellín y además, también significó un gran problema para Colombia y para colmo, está ligada con el narcotráfico en México. Entonces, al mismo modo en que Homeland se centra en una estrategia Homeland, Narcos está centrado en la lucha contra el narcotráfico desde Colombia y parece que su plan es continuar con esa ruta así sea con la DEA o quizás con la CIA.


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