viernes, 4 de marzo de 2016

#The100 y #JaneTheVirgin, tenemos que hablar

¿Qué tiene en común Lexa, Rose Solano, Tara MacLay, Leslie Shay y demás lesbianas ficticias que tiene la “suerte” de estar en una serie? Que al final, se mueren, son asesinadas. Ayer, The 100, un show que comenzaba a venderse como uno de los más progresivos en la historia de la CW, mató a Lexa, probablemente el personaje más cool de la serie, de la manera más absurda posible bordeando lo ridículo. De hecho, para los que recuerdan Los Hombres de Paco, ¿recuerdan como murió Silvia, con una bala en el vientre? Fue muy cercano, con una bala en el estomago Lexa murió frente a Clarke pero como si eso no fuera lo de menos, la semana pasada Rose Solano “Sin rostro”  sufría del mismo destino ante los ojos de su amada Luisa en Jane the Virgin. Este cliché de matar a la lesbiana ya dejó de ser un trofeo televisivo para convertirse en una de las historias más abusadas, ofensivas y facilistas que un productor puede utilizar porque “no tenía otro modo de sacar de la serie a la actriz” o porque “eso abrirá otras historias mucho más interesantes”, excepto que con una buena imaginación uno puede sacar a la historia y ahorrar la decepción a miles de personas.

Houston, tenemos un problema.

The 100, ¿qué te pasó? Solías ser chévere

De un tiempo a esta parte, uno puede aprender básicamente dos cosas cuando hay una lesbiana en una serie; no tendrá una historia apropiada, como sucedió con Leslie Shay, o es un 90% probable que apenas gocen de un mínimo de felicidad, lo siguiente que puede pasar es la pena máxima de la muerte. Y no es un dramatismo, lo hemos visto una y otra vez… ya demasiadas veces, tantas veces que el dichoso “plot twist” es cuando dejan a una lesbiana vivir y ser feliz y por ese camino iba The 100 el año pasado. Es por ese entonces que esta serie que siempre ha pasado desapercibida comenzó a captar la atención porque era diferente, porque se atrevió a tener una protagonista bisexual, porque decidió ir contra la corriente y comenzó a llamar la atención, empezaron las notas de por qué debes ver The 100: es inclusiva y feminista. Sin embargo, como bien titular el articulo de E! The 100 destruyó todo lo que amas (de la serie) conun gran twist, pero es tan grosero llamar plot twist a una historia utilizada mil veces con el mismo propósito de siempre.


Titulo apropiado, hay que aceptarlo.

El productor general Jason Rothenberg explicó que la decisión de aniquilar a Lexa se debió a que la actriz Alycia Debnam Carey tenía conflictos de horario debido a que forma parte del elenco de Fear The Walking Dead y aunque esa explicación es entendible, no justifica la salida que le dieron al mejor personaje de la serie. Y como siempre digo, si no le van a dar un historia apropiada a un personaje es mejor que no lo utilicen, pero aquí tenían que  hacerlo porque es gracias  a Lexa y Clarke (Clexa) obtuvieron una tercera temporada. Muchos dirán que no es así, pero seamos honestos, la primera temporada de The 100 no la vio nadie y la introducción de Lexa y su relación con Clarke inyectó curiosidad y potencialidad, en otras palabras, es lo que hacía diferente a The 100.


Este es el tweet más sentido que encontré a noche.

Adiós, Sin rostro

Otro lesbinicidio que pasó inadvertido es el de Rose Solado, “Sin Rostro”, quien regresó a Jane The Virgin para despedirse de Luisa. Ahora, si bien es cierto, esta serie – que también es de la CW- es un homenaje a los clichés novelescos que existen, Rose no iba a poder ser feliz jamás puesto que se trata de la mala del cuento, pero todos esperábamos que se salga con la suya y se escape de la justicia como lo hizo antes, pero de nuevo, eso no es posible si eres “la mala” lesbiana, aunque si Rose fuera un hombre hubiera tenido la redención mágica del amor como lo tuvo Hook.  Quizás el impacto de la muerte de Rose no ha tomado tanta importancia en las redes porque Jane The Virgin está luchando con el rating o porque – como premio consuelo se puede decir- Luisa tiene otro interés amoroso pero como van las cosas, es mejor que nos preparemos porque al final del día Susana o Luisa pueden morir en otro “grandioso” plot twist. No sé qué va a pasar con The 100 o con Jane the Virgin, lo que sé es que ver esta historia por enésima en pantalla ya es autodestructivo y en algún momento hay que decir basta.


Protect Luisa a toda costa

¿Dónde está nuestra Carol?

Una de las razones por la que la novela de Patricia Highsmith fue tan popular y por la que trasciende en el tiempo es porque se aleja de la tragedia. La película que tiene como base esta obra habla un amor controversial por el tiempo en donde se desarrolla, pero en donde los problemas están en un segundo plano porque lo que importa es el juego tímido del coqueteo entre Carol, una mujer de alta sociedad y Terese, una joven que aun está descubriéndose así misma. De esa manera vemos como es que el contexto florece hasta finalmente establecer una conexión y una relación. Para quienes no han visto la película de Tom Haynes y sin malograrles el final, Cate Blanchett tuvo una maravillosa frase que describía la última escena de Carol, “termina en posibilidad” y eso es exactamente lo que se está pidiendo, pero para que exista una posibilidad, ambos personajes tienen que estar vivos.


La gran ignorada de los Oscars, queda en la historia como una de las mejores películas LGTB

Posibilidad es una palabra curiosa porque antes de que Olicity fuera canon, era una posibilidad de que se juntaran y cuando una pareja heterosexual de actores tienen química, hay más chance que esa posibilidad se concrete, mientras que cuando hay una pareja lésbica en una serie, hay una gran posibilidad de que una de ellas muera.  Y quizás dirán que eso es exagerado, pero la matemática no se equivoca, las historias de parejas lésbicas separadas por la muerte casi duplica a las historias de parejas heterosexuales u homosexuales en series y en el cine. Y ni si quiera voy a hablar de la representación de la comunidad LGTB que no es lo mismo que ter un personaje gay en una serie. Pero bueno, Lexa y Rose se unen a esta lista de lesbinicidios ficticios.  ¿Y qué nos queda? ¿Podemos confiar en que Shaw y Root de Person of Interest tenga un final feliz – por mucha esperanza que quiera tener – considerando que esta serie mató a su protagonista y la felicidad no es una de sus prioridades? ¿Es posible que dejaremos de lado ese cliché de matar lesbianas por la flojera de la creatividad de escribir una mejor historia?... ¿Dónde está nuestra Carol televisiva? Lo triste es que todo queda en una posibilidad, “tal vez algún día” que nunca parece llegar.

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