viernes, 4 de enero de 2013

Pretextos y subtextos


En plena fiesta navideña, TNT transmitió the season finale de la tercera temporada de Rizzoli e Isles, serie protagonizada por Sasha Alexander y Angie Harmon. Lamentablemente, la tercera entrega no me ha convencido y hasta podría decir que me ha decepcionado un poco. Si bien es cierto, la química entre las actrices sigue siendo el principal motor y razón de la serie, los guionistas deberían molestarse un poco en mejorar el guión, después de todo, estamos hablando de una serie policial.


La tercera temporada comenzó el 5 de junio del 2012 y terminó en navidad.

Cuando los videos resuelven los casos

¿Se han dado cuenta que los videos resuelven todos los casos en Rizzoli e Isles? Sería chistoso si fuera una comedia pero se trata de una serie dramática de procedimiento. De algún modo, los guionistas han decidido ahorrarle el trabajo a Rizzoli y su equipo, ni si quiera la investigación científica por parte de Maura es tan concluyente o revelador como los videos. No, de verdad, en todos los capítulos, los videos salvan el día y mágicamente encuentran al asesino y hasta a personas perdidas como vimos al final de la temporada.


El video, detective principal de Rizzoli e Isles

Bueno fuera que los videos sea lo único que hubiera para criticar pero hay más. La verdad es que no lo había notado pero desde la segunda temporada, los casos han decaído en creatividad y un buen televidente puede descifrar al asesino en solo minutos, los escritores ni se esfuerzan por “sorprendernos”. Para nada. Siempre se trata del amigo del pasado que fue traicionado o del personaje que aparece de la nada en la vida de Rizzoli e Isles sólo para intentar matarlas. Ejemplo: el panadero que rapta a Rizzoli, el nuevo novio de Maura que termina siendo un asesino en serie. Al final, el caso se resuelve por casualidad – alguien reconoce un detalle – generalmente, cuando otra persona está en peligro o cuando ya es más que evidente quién es el culpable.


Eres el nuevo… eres el asesino...

Y tú y yo nos aprovechamos de los shippers

Seamos sinceros, Rizzoli e Isles no se caracteriza por sus misteriosos casos ni por la impresionante manera de atrapar al asesino, como ya lo he explicado. El gran fuerte de esta serie son sus protagonistas y su extraña conexión. Esta es la única relación que está escrita con inteligencia y gracia. En cada capitulo podemos disfrutar el toque cómico de la falta de tino de Maura y la exasperación de Jane por querer entenderla. Por imposible que parezca, los guionistas siguen absorbiendo al  espectador en el juego del “estarán o no” pese a que se trata de mujeres heterosexuales. En muchos aspectos, Jane y Maura son como un matrimonio de antaño, discuten por tonterías y se exasperan entre sí pero se soportan.


Cuando Rizzoli conoció a Isles nos confirmó que para que una serie funcione, no es necesario un buen guión solo buenas actrices.

Si piensan que es una exageración seguir insistiendo con el subtexto entre Rizzoli e Isles, deberían leer los recaps en las páginas como Afterellen o poner #Gayzzoli en Twitter para ver a lo que me refiero. Absolutamente todos los capítulos tienen una pizca de subtexto que alienta e incrementa la ilusión de los shippers de esta pareja. Incluso Tess Gerritsen - autora de los libros de Rizzoli e Isles  - está consciente del subtexto en la serie y no tiene ningún problema al respecto. Según la escritora, cada uno ve las cosas desde su propia perspectiva.


Tess Gerritsen, fan de su propio show

El amor en los tiempos del crimen

Los dichosos casos son una mera excusa para que ambas actrices compartan escenas, y aunque la larga fanbase de Rizzoli e Isles no quiera aceptarlo, la historia tiene que continuar. Este año, Maura no ha tenido mucha suerte en el campo del amor (recordando que salió con un artista que terminó siendo un asesino en serie traumado por su madre). La vida amorosa de la Dra. Isles ha sido relegada para enfocarse en sus dramas familiares, sobre todo después de descubrir quién era su madre biológica y desarrollar una relación amical con ella hasta que se descubre la verdad. Resulta que la otra hija de la doctora Hope, no quiere a Maura en su vida ni cerca de su familia al igual que la misma Hope.


En Sharon Lawrence recayó el rol de la Dra. Hope Martin. Hay que cederle este punto a la producción, no pudieron escoger mejor actriz.

Por su lado, Jane se olvidó de inmediato del agente Dean al ver que su amistad con Maura estaba en peligro. Para mala suerte de Jane, el teniente Casey, su otro interés amoroso, sufrió una lesión en la columna que lo ha dejado en un estado de invalides. Aunque Jane insista en que aun hay esperanza para los dos, Casey ha dejado claro que hasta que no encuentre una solución no quiere nada con la detective.


Casey y Jane… en la computadora de Casey

El final de temporada dejó abierta varias historias que se podrían cerrar en la cuarta entrega. Casey ha decidido operarse arriesgando su salud pese a que hay una gran chance de quedarse cuadrapléjico, Maura le donará un riñón a su hermana de manera anónima y el hermano de Jane demandará al edificio donde casi muere... Lo cierto es que esta tercera temporada parece haberse consolidado en el arte del subtexto al tal grado que ya no se molesta en crear el misterio o la intriga, primordiales en estos tipos de shows.  No estoy diciendo que Rizzoli e Isles sea un mal programa, para nada, pero sí debo admitir que es un placer culposo, un caso raro donde el guión está por debajo del promedio pero el carisma del elenco compensa cualquier defecto. 

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