domingo, 19 de agosto de 2012

Sexo, drogas y política


Hoy es el final de temporada de una serie que llamó mi atenció recién la semana pasada, hablo de Political Animals, una miniserie protagonizada por Sigourney Weaver y Carla Gugino que ha recibido criticas divididas, pero lo que más llama la atención es su alto contenido político. Incluso se dice por lo bajo que está inspirado en parte de la vida de Hilary Clinton junto a otras familias consideradas realesas  estadounidense como son los Kennedys.

"El poder en la familia" con ese eslogan Political Animals se introdujo en la programación estadounidense.

La dama de hierro con un corazón de oro

En el programa, Weaver le da vida a Elaine Barrish, la primera dama que se mantuvo con su esposo, Bud Hammond, durante sus dos gobiernos pese a las multiples aventuras que el mandatario sostenía con cualquier falda que se le cruzara. Al finalizar el tiempo de gobierno de su esposo y con el apoyo del mismo, Elaine se lanzó a las elecciones primarias democráticas política perdiendo contra Paul Garcetti. Es entonces que decide dejar a Bud, recibiendo el cariño y apoyo incondicional de América, que inesperadamente comienza apreciarla y poco después, el presidente la nombraría la Secretaria del Estado convirtiéndose en la mujer más poderosa del país.

De primera dama a Secretaria de Estado. Las similitudes con Hillary Clinton son demasiadas como para disimularlas.

Típico de los americanos, la serie resalta los principios de Elaine junto a su patriótico esmero en hacer lo mejor para el país mediante el camino correcto aunque esto suene más utópico e inverosímil. Pero la vida de Elaine no es perfecta y está lejos de ser tranquila, no solo tiene que lidiar con ajetreados problemas del pueblo americano si no con los de su familia (los cuales abordaré en líneas adelante), además, la secretaria de estado también quiere volver a postular, siendo conciente que postularse encontrar de su jefe sería casi un suicidio político sobre todo porque aun trabaja para él.

El poder de la familia

Por supuesto, para que el drama esté completo hay que conocer a la familia, Douglas es el hijo perfecto que trabaja con su madre en la Secretaria del Gobierno y su hermano gemelo, TJ, es la oveja negra de la familia, adicto y homosexual con demasiados demonios en su cabeza. Ya sabemos que Bud es un mujeriego empedernido y la mamá de Elaine, Margaret tiene un problema con el alcohol, a eso debemos agregarle a Anne Ogami, prometida de Douglar que sufre de una bulimina evidente.

La familia Hammond en todo su esplendor. 

En esta familia, Elaine se desemvuelve con la misma actitud que en su puesto de trabajo, con buenas intensiones que no siempre son apreciadas. En el lado de los hermanos, no hay una rivalidad marcada como la que tuvo Robert y Jack Kennedy, todo lo contrario, hay una complicidad, pero eso quizás sea porque TJ no quiere nada que ver con la política mientras que Douglas tiene las ansias de poder en sus venas. Aunque en primera instancia es Doug quien se opone a la futura candidatura de su madre, después es el quién asume el rol de jefe de campaña.

Caís versus Abel, aunque aun no se sabe a ciencia cierta quién es quién.

El lado “blando” del periodismo

Political Animals también ahonda en la vida de una periodista política llamada Susan Berg, interpretada por Carla Gugino, quien está obsesionada con Elaine Barrish. Tal vez “obsesionada” no sea la palabra, ¿curiosa? ¿Intrigada? ¿anonadada? … La verdad es que hasta el momento, los motivos de Susan no están claros, por un lado admira la tenacidad de Barrish y por otro, no entiende cómo es que pudo quedarse con su marido después de tantas infidelidades. Del mismo modo que con Elaine, las virtudes de Susan son explotadas mostrándola como una fiel seguidora del viejo periodismo, siempre detrás de una historia.

¿La epitome del Periodismo? Carla Gugino vuelve a la televisión después de un breve paso por Californication.

Susan ha conseguido colarse en la vida de Elaine, ganándose todas las exclusivas de la Casa Blanca y hasta podría decirse que se ha vuelto su complice pero también, es una de las pocas personas que puede destruir a Barrish con sus publicaciones. Cabe destacar que Berg fue la primera columnista que se atrevió a escribir sobre las aventuras del Presidente Barrish, criticando fuertemente a Elaine por quedarse. De nuevo, Susan exuda una moralidad y perfeccionismo en lo que representa ser una buena reportera.

Sexo, drogas y política

La USA Network ha dado un gran paso, Political Animals no es la típica serie dramática/política, sí claro se vuelve a exaltar la ideología y patriotismo americano pero también se muestra el lado “oscuro”. A diferencia de The West Wing, aquí tenemos una vista amplia de la decadencia dentro de la familia Barrish. La historia de TJ como el primer hijo de un presidente abiertamente homosexual y con problemas de drogas le aporta una suerte de realismo fatídico a la vida de Elaine. Hasta los ricos sufren de adicciones y tampoco son capaces de superarlo. Como dice Margaret, ya conocemos el fin de TJ… pobrablemente morirá de sobredosis uno de estos días.

Sebastian Stan, a quien vimos en Once Upon a Time como el "Sombrero Loco", ahora le da vida a TJ Hammond, un adicto/suicida en potencia.

Por otro lado, el sexo está tan presente que podríamos considerarlo como otro personaje más. Aquí todos parecen acostarse con todos. Comenzando con Bud que si pudiera se tiraría a la mesa, lo haría y en el penúltimo episodio, Susan se acostó con Dougiee. No olvidemos que Elaine también ha tenido acción. Tampoco podemos ignorar que su posición como mujer le da muchas desventajas en el mundo político pero la Secretaria de Estado usa su inteligencia más el toque encantador femenino para salirse con la suya.

Calificando Political Animals

Desde el piloto, Political Animals es una serie que engancha. En solo una semana me he terminado casi toda la temporada así que mi calificación es 8/10. Vuelvo a resaltar que el nacionalismo gringo está por todos lados, pero los que vemos la política desde lejos sabemos que en realidad son muy pocos los que ponen adelante el beneficio del país y atrás el crecimiento personal. Aquí EEUU es el mejor país del mundo, con pequeñas casi diminutas fallas, incluso tan solidarios que quieren ayudar a China o Siria pese a sus conflictos. Sea creible o no… todo puede suceder en la ficción, hasta un gobierno sin corrupción.

Hasta el presidente actual y el ex presidente se insultan sin rodeos en plena reunión.

No hay que dejar de lado, la actuación de Sigourney Weaver, ya que por algo es considerada una estrella. El resto del elenco también es de lujo, desde Carla Gugino hasta Adriam Pasdar. El ex Heroe vuelve a la casa Blanca como alguna vez lo soñó Nathan Petrelli. Definitivamente, Political Animals nos muestra una política apasionante, llena de juegos diplomáticos y personajes con ideales inquebrables que se humanizan por sus constantes errores. Intrigante, interesante y sobre todo revolucionador, Political Animals podría volver a poner de moda a las series netamente políticas.

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