lunes, 10 de agosto de 2020

#TheAffair (T5): La teoría del trauma

La serie creada por Sarah Treem y Hagai Levi, “The Affair”, llegó a su quinta y última temporada con dos bajas muy importantes: Ruth Wilson y Joshua Jackson quienes le dieron vida a Alison Lockhart y Cole Lockhart durante cuatro temporadas. Si bien se encontró un modo de seguir adelante, la ausencia de estos dos personajes generó una fractura enorme dejando a la serie arrastrándose para llegar a una conclusión un poco forzada al reivindicar al verdadero villano de la serie. 



La columna vertebral de “The Affair” era el cuarteto principal Noah (Dominic West), Helen (Maura Tierney), Cole (Joshua Jackson) y Alison (Ruth Wilson), diseccionando una aventura extramatrimonial que los involucraba de manera directa. A través de estas cuatro perspectivas vimos las repercusiones del affaire que no solo destruyó los matrimonios de Noah y Helen y de Alison y Cole, sino que merma la confianza en ellos mismos afectando sus futuras relaciones. Conforme fue avanzando la historia se incorporaron nuevos personajes y se presentaron nuevas perspectivas siempre alrededor del cuarteto principal, sin embargo, con la muerte de Alison y la abrupta partida de Cole, la serie tuvo el desafío de recomponerse ya que ahora que su cuarteto quedó reducido a un peculiar dúo. Uno podría decir que se quedaron con los dos personajes más problemáticos. 



Para despedirse, la propuesta de “The Affair” fue contar dos historias paralelas en dos tiempos diferentes. En los flashforwards, el científico de epigenética EJ (Michael Braun), planteó una teoría interesante según la cual los hijos heredan los traumas de los padres. Siguiendo esa línea, la última temporada se encargaría de explorar ese lado que había sido ignorado por completo en anteriores entregas, porque la traición, el divorcio y el abandono también causó un trauma emocional a estas dos familias, los cuales que serían narrado a través de Whitney (Julia Goldani Telles), hija mayor de Noah y Helen, y la de una versión adulta de Joanie (Anna Paquin), hija de Alison y Cole. Después de Dana Brody (Morgan Saylor) de “Homeland”, la adolescente más pesada e insoportable en el mundo de las series era Whitney Solloway. El mismo “The Affair” tampoco parecía tolerarla mucho ya que siempre la presentaba como una adolescente hormonal e histérica. Por supuesto, la veíamos a través de los ojos de alguien más y no desde su propia posición. La perspectiva de Whitney nos reveló su caos interno al vivir obsesionada con no cometer los mismos errores de sus padres; no ser infiel como Noah ni tampoco codependiente como Helen, y con su ansia de abrirse camino por sí sola en el mundo del arte, no obstante, Whitney tropezaría con la misma piedra en el camino y le sería infiel a su novio justo antes de casarse con él. Al igual que Helen con Noah, el novio de Whitney, Colin (Max Fowler), está dispuesto a perdonarla y a amarla en las buenas y en las malas, en los arrebatos y en la calma. 

Whitney y Colin


Por otro lado, la idea de seguir a una Joanie adulta que convive con el trauma del aparente suicidio de su madre y la depresión perenne de su padre era el enganche que la serie necesitaba para complementar la historia de Alison y Cole pese a la ausencia de los actores. El simple hecho de conocerla, sabiendo la difícil historia de su familia, tenía un potencial inmenso, sin embargo, su historia se sintió desconectada, como si fuera un spin off dentro de la misma serie que jamás consigue despegar pero que sirve para ponernos al día sobre el triste destino de Cole, quien muere solo de viejo y jamás pudo superar la muerte de Alison. Vale la pena destacar el episodio “507” o el de la confrontación de Joanie con el asesino de su madre, Ben Cruz, interpretado esta vez por Tony Plana. Hasta ese momento, la actuación de Paquin se sentía un poco exagerada, pese a que se trataba de un personaje con un vendaval de sentimientos que no sabe cómo procesarlo. La mujer resiente a su madre porque cree que se suicidio, su padre la ofuscaba y no se siente capaz de ser una buena madre con sus hijas, además, busca sexo rudo en otro lado solo para sentir algo. 


El reencuentro con EJ, quien le habla sobre Alison y Cole, hace que Joani sospeche que su madre fue asesinada y busca a Ben, ya que Cole tenía una caja llena de artículos sobre él. Una vez descubierto, Ben le confesó a Joanie que en un arrebate había asesinado a Alison, que la verdad lo había torturado por años y que siempre supo que Joanie lo descifraría y ahora ella podía entregarlo a las autoridades y no pondría resistencia, pero cuando ella llegó con policías la hizo quedar como si estuviera loca usando los problemas mentales que tuvo Alison para librarse de cualquier repercusión futura. Si bien el episodio estuvo plagado de incoherencias no en el plano narrativo sino el lado humano - porque Joanie no tendría que haber ido sola y tendría haber anticipado alguna posible trampa de Ben-, se remarca que las emociones pesan más que la razón, algo constante en la serie. De todas formas, parecería que los Lockhart estaban condenados a ser infelices; Joanie sabe que su madre fue asesinada, su padre falleció solo y amargado y Allison no obtendrá justicia nunca, mientras que los Solloway obtuvieron su final feliz con reivindicación, reconciliación y perdón de por medio. 

El pasado afectando el presente y el futuro


El don del perdón 

Si hiciéramos un meme de “actual villian” de “The Affair”, Noah calzaría en la perfección como el verdadero villano de la serie, incluso bajo los estándares de la propia historia que trata sobre terribles personas cometiendo errores terribles ya sea por perseguir su propia felicidad (Alison – Helen), satisfacer sus propios deseos (Noah) o por aferrarse a su orgullo (Cole). Parecía lógico y congruente que cada uno de ellos aprendieran de sus lecciones para así embarcarse en un nuevo rumbo para ser felices. Se supone que Noah llega a tocar fondo cuando resurgen testimonios de mujeres que lo acusan de acoso sexual y comportamiento inapropiado, pero, a pesar que la serie ha mostrado en varias oportunidades que Noah veía a las mujeres como objetos e incluso prácticamente violó a Allison, el hombre jamás llega a estar consciente de lo mal de sus acciones y se ve a sí mismo como una víctima, una idea que la serie reafirma cuando Helen se disculpa con Noah por comentarle a su entonces novio Sasha Mann (Claes Bang) que creía que Noah se había acostado con la editora de su libro, como si eso hubiera dado pie a las denuncias que ahora afronta Noah sin darse cuenta que fueron las acciones de Noah las que dan sustancia a las denuncias y no una vendetta absurda entre Sasha y Noah. 

El verdadero villano


Recordemos que la serie comienza con la perspectiva de Noah y en la primera escena piensa que una mujer se le está insinuando. Además, hay varias muestras del narcisismo de Noah, por ejemplo, cuando ve que Cole y Allison tienen sexo, aun en el primer episodio, cree que Alison lo hace porque sabe que él la está mirando. Incluso se entra en una zona bastante enfermiza; en la perspectiva de Noah, Helen está descansando desnuda después de enterrar a Vik Ullah (Omar Metwally) cuando en la perspectiva de Helen, ella esta con ropa. Ni si quiera voy a mencionar que Noah no reconoció a Whitney en la piscina y pensando que solo era una chica cualquiera se sintió atraído al verla con otra mujer. Pero bueno, dejando de lado, el machismo de Noah y obviando el hecho que jamás vimos una aceptación de responsabilidad, “The Affair” quería tener un final feliz y para eso necesitaba reivindicarlo tras caen en “desgracia”. Entonces, en el penúltimo episodio, Noah escucha el testimonio de Allison, quizás allí se da cuenta que la aventura fue algo pasional para él, pero no para Alison, para Alison era un escape a un matrimonio en decadencia. Tras esto, Noah tiene una conversación muy real con Helen y luego de escuchar lo mucho que sufrió con la traición y el divorcio, finalmente, se disculpa con ella de manera apropiada. Llegando al último episodio, Noah comienza a actuar como un buen padre tratando de emendar el daño que le causó a sus hijos.

Noah se disculpa con Helen después de 5 temporadas


Para cerrar toda la historia, en el futuro, Noah se reencuentra con Joanie en el restaurante donde décadas atrás conoció a Alison. Los dos conversan sobre Alison, sobre la vida en general y Noah le aconseja a Joanie volver a casa con su esposo. No voy a negar que el final es un buen capítulo y la escena que comparte Noah con Joanie es muy conmovedora y significativa para cerrar el círculo del trauma emocional. Joanie necesitaba escuchar cómo era su madre, necesitaba saber que su madre luchó por ella, que venció su depresión y que no se suicidó, que en realidad nunca quiso dejarla. Necesitaba escucharlo para romper el ciclo, para poder tener la fuerza de regresar a su familia, pedir perdón y tener la familia que no tuvo. Después de todo, EJ también dijo que uno puede heredar la resiliencia de los padres, como fue el caso de Whitney y de Joanie, pese a sus defectos. Tal vez la temporada se habría sentido más compacta si nos hubieran revelado antes que EJ, el amante de turno de Joanie, era el hijo de Sierra (Emily Browning) y Vik, pero querían reservar su identidad como uno de los últimos giros de la serie que servía justamente para entrelazar nuevamente a los Lockhart con los Solloway, pues, Helen fue como una segunda madre para EJ quedándose en su vida por Vik y por Sierra. Ya sabiendo que EJ es hijo de Sierra, la historia se convierte en una prueba de que había una tercera opción entre el resentimiento y la indiferencia; el perdón. 

Rompiendo el ciclo


 Debido al juego de las perspectivas, Helen era temperamental por momentos, y también muy sumisa, pero, inmensamente humana, siempre estuvo dispuesta a perdonar todo y a todos. Cuando miramos atrás, la perspectiva de Alison respecto a Helen probablemente fue la más objetiva; siempre la vio como una mujer brillante, independiente, hermosa y con un enorme corazón, capaz de brindar consejos y a quien lo necesitara incluso cuando esa persona sea la causa de su sufrimiento. Tengamos en cuenta que el último consejo que le da Helen a Alison la motiva a romper con Ben, aunque esa noche trágica él terminara matándola. La serie antagonizó a Helen y Alison a través de la perspectiva de Noah. Desde ese punto de vista, Alison era la amante joven que revitaliza al escritor frustrado y atrapado en la monotonía del matrimonio y Helen, la irritante mujer que no lo dejaba ser feliz. Cuando la serie comenzó a mostrar las perspectivas de Helen y Cole en la segunda temporada, todo el panorama cambió y se explicó el masoquismo de aferrarse a Noah, pues; él había sido toda la vida. Helen se perdió a sí misma adorando a Noah y cuando él se fue, pues, ella se quedó en el limbo. Ya sabemos que es difícil romper el círculo vicioso de las malas costumbres, por eso, Helen seguía encandilada de Noah incluso cuando ya estaba con Vik, pero Vivir pendiente de Noah y ser rechazada continuamente, le hizo mucho daño a Helen y por eso, en la quinta temporada cuando Noah le dice que la ama y quiere volver, ella le dice que su amor solo le ha traído sufrimiento. En ese momento, si bien Helen no está en un buen lugar, con un novio igual de narcisista que Noah, con un padre que sufre demencia senil y con una madre sacara de una película de terror, está en un lugar familiar en donde se siente cómoda; ella es la roca de su familia, está valiéndose por sí misma y le está brindando apoyo a Sierra. Hubiera sido sumamente interesante ver más escenas de Alison y Helen, incluso una posible amistad, así como pudimos ver a Sierra apoyándose en Helen cuando necesitaba de alguien. De hecho, solo nos queda especular cuál hubiera sido el plan original si Alison y Cole hubieran continuado en la serie. Tal vez, la reunión final no hubiera sido entre Helen y Noah sino entre Alison y Cole, los que más merecían un final feliz, pero el destino parecía empecinado en contra de la familia Lockhart. Así llegó a su fin una serie que se especializó en ver los hechos desde los puntos de vistas de sus protagonistas, generalmente, cegados por el amor y el deseo en búsqueda desesperada de la felicidad.


La verdadera heroína de la serie



PD: El intro de “The Affair” siempre fue “Container” de Fiona Apple y la canción evocaba a la historia de Gabriel, el hijo de Allison y Cole que falleció ahogado, y en la temporada final particularmente, la canción comenzó rememorar a Alison, sobre todo cuando su hija señala que probablemente murió ahogada, lo que quiere decir que seguía viva cuando Ben la arrojó al mar. En el último capítulo podemos dos canciones en diferentes versiones. “The Whole of Moon” de The Waterboys en el flashmob organizado por Noah para la boda de Whitney y la de Fiona Apple cuando Noah recrea ese baile tras haber visitado la tumba de Helen. Como ya lo había adelantado la hija menor de Noah y Helen mientras contaba la historia de dos personas que se separaron, pero nunca dejaron de amarse y después de un tiempo se reencontraron y reconciliaron, Noah y Helen se reconcilian en la boda de su hija. A los ojos de Noah, Helen es esa luna completa. La voz e intensidad de Fiona Apple abrió y cerró una serie plagada de relaciones rotas, malos tiempos, tragedias, resistencia y perdón.

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domingo, 9 de agosto de 2020

Top 10: Atrapados en un bucle temporal

Estar atrapado en un bucle temporal es horrible, pero sumamente entretenido. La película más icónica sobre este tema es “Groundhog Day” del director Harold Ramis, o como es conocido en español, “El día de la marmota”, con un Phil Connors (Bill Muray) siempre atascado en el dos de febrero. Lo interesante de este tipo de producciones es que se pueden adaptar a diversos géneros. De ese modo, tenemos la complicadísima “Predestination” de Michael y Peter Spierig, la aventura de ciencia ficción “Edge of Tomorrow” de Doug Liman y la más reciente comedia romántica “Palm Springs” de Max Barbakow. En el mundo de las series ha habido varios episodios donde los protagonistas se han visto atrapados en loops. Por eso, vale la pena hacer un pequeño recuento de los bucles más memorables: 



 10. BEEN THERE, DONE THAT (XENA WARRIOR PRINCESS) 

 En este episodio, Xena (Lucy Lawless) es la única que se da cuenta que está viviendo el mismo día una y otra vez. Este capítulo es considerado uno de los mejores en toda la serie. Además, que aquí comenzó a notarse la química especial entre Xena y Gabrielle (Renée O’Connor).



9. DÉJÀ VU ALL OVER AGAIN (CHARMED) 

El demonio Tempus hace que las hermanas Halliwell revivan de sus muertes una y otra vez. Romper el loop le cuesta la vida a Andy Trudeau (Ted King), el exnovio de Prue (Shannen Doherty) y la primera baja importante de la serie. De esta manera, la primera temporada terminó de una forma bastante sólida. 


 8. TIME BOMB (ANGEL) 

Uno de los episodios centrados en Illyria (Amy Acker), el demonio que se apoderó del cuerpo de Fred. Illyria no puede controlar su nuevo poder el cual la obliga a saltar el tiempo. Hay una escena donde literalmente mata a todo el Team Angel. 


 7. LIFE SERIAL (BUFFY) 

El primer día de trabajo es un día complicado para cualquiera. Para su mala suerte, Buffy (Sarah Michelle Gellar) se vio estancada en su primer día de trabajo como vendedora de Magic Box.

 
 6. WHITE TULIP (FRINGE) 

Al equipo le toca investigar el caso de un científico que viaje en el tiempo para salvar a su prometida. Este científico termina convirtiendo su cuerpo en su propia máquina del tiempo. 



 5. MAGIC TO MAKE THE SANEST MAN GO MAD (STAR TREK DISCOVERY) - CAUSE AND AFFECT (STAR TREK THE NEXT GENERATION"

 Este fue el episodio de “Star Trek Discovery” que salvó la serie, por lo menos para mí. Rainn Wilson interpreta a Harry Mudd, un estafador que atrapa a toda la tripulación del Discovery en un bucle solo porque no quiere reconciliarse con su esposa. Este episodio, con diferencias abismales, trae a la mente uno de los mejores capítulos de “Star Trek The Next Generation”, “Cause and Effect”, en el cual la tribulación muere una y otra vez hasta que un mensaje de Data (Brent Spiner) termina salvándolos a todos. 


 4. MONDAY (THE X FILES) 

Una mujer es forzada a revivir el mismo día una y otra vez y para romper el loop tiene que evitar que Fox Mulder (David Duchovny) y Dana Scully (Gillian Anderson) sean asesinados por su novio durante un robo a un banco. 


 3. HERE I GO AGAIN (LEGENDS OF TOMORROW) 

Se trató de un episodio relleno, por qué no admitirlo, pero fue uno de los mejores episodios rellenos; meta, hilarante y genial. Zari Tomaz (Tala Ashe) se ve atrapada en un bucle temporal del que solo puede salir si evita que el Waverider explote. Nate Heywood (Nick Zano) incluso le dice a Zari que para resumir su situación la próxima vez que lo encuentre le diga “Groundhog Day” de esa forma sabrá que están atascado en un bucle temporal. 


2. IF-THEN-ELSE – 6,741 (PERSON OF INTEREST)

En este episodio, The Machine revive el mismo evento una y otra vez para vencer el cálculo de 2.07% de supervivencia que tiene el equipo Machine vs. la gente de Samaritan. Con un 9.9 de puntaje promedio, el episodio es considerado el mejor de la serie. Por su parte, “6,741” es como la respuesta a “If-Then-Else”, pues, todo lo que vemos es parte de un programa de Samaritan para quebrar a Sameen Shaw (Sarah Shahi) quien revive una y otra vez que escapa de para reencontrarse con Root (Amy Acker). El título "6,741" son el número de veces que Shaw ha vivido el mismo ciclo una y otra vez.


 1. RUSSIAN DOLL

No se trata de un episodio, la serie completa gira alrededor del bucle temporal en el que Nadia (Natasha Lyonne) está condenada a revivir su cumpleaños número 36 solo para morir una y otra vez. Alan (Charlie Barnett) también está atrapado en ese mismo loop. Al ser los únicos en el mundo que están experimentando ese extraño fenómeno forjan una amistad extraña y para romper el loop tienen que salvarse entre sí.


domingo, 2 de agosto de 2020

#PalmSprings: Cuando Nyles quedó atrapado en un bucle con Sarah

A inicios del año, hace ya un siglo, una comedia producida por The Lonely Islands se convirtió en una de las favoritas del festival de Sundance. Las argucias del destino hicieron que “Palm Springs”, que gira alrededor de dos personas atrapadas en un bucle de tiempo en un escenario de pesadilla: una boda en Palm Springs, terminara alcanzando y maravillando a más personas en el mundo luego que fuera estrenada por medio de la plataforma streaming de Hulu en vez del cine, como estaba planeado. El timing de la película fue precisa, pues, llegó en un momento extrañamente común, justo se levantaba la cuarentena en varios países, y se entraba a una nueva normalidad, como escapando de ese bucle de tiempo que significó el confinamiento para muchos.




 “Palm Spring” del director Max Barbakow es una comedia romántica en donde destaca el humor físico de Andy Samberg acompañado de una interpretación encantadora de Cristin Millioti. Si ya has visto “El día de la marmota” o cualquier otra producción que implique estar atrapado en un bucle temporal, ya estás familiarizado con el principal objetivo de los protagonistas: encontrar un modo de salir del bucle. En ese sentido, “Palm Springs” no está descubriendo la fórmula, pero sí encuentra un modo, a través de su historia, de ir más allá de la ciencia ficción tocando temas como la soledad y la autodestrucción sin dejar de ser divertida y hasta oscura; hay mucha muerte violenta en “Palm Spring” a lo “Russian Doll”. 




El filme se sostiene por completo gracias a Millioti y Samberg. La química que comparten es fenomenal y los personajes que encarnan se sienten cercanos. Pese a que la película fue escrita y pensada para un mundo antes de la pandemia, el tiempo de la cinta ha hecho que nos identifiquemos de manera más personal con sus protagonistas ya que nosotros mismos hemos sido el relajado Nyles, que acepta la tortura de vivir en un ciclo que no puede romper o la tensa Sarah, torturándonos con los errores pasado,  mientras duró la cuarentena que de por sí sola se ha sentido como un loop interminable lleno de noticias que empeoraban cada día. Mediante diálogos inteligentes se revelan que Nyles ha intentado buscar una manera de romper el bucle tantas veces que al final se ha conformado siguiendo el bucle adoptando una filosofía en la que nada importa. El enamoramiento de Nyles y Sarah es cínicamente tierno y predecible, muy a lo “Cuando Harry conoció a Sally”, pero igual se deja disfrutar bastante sobre todo por la complicidad de ambos para ejecutar extensas bromas a los demás o para conocerse en un plano íntimo.



Otro que se roba el show es J. K. Simmons, quien aprovechando esa imagen que linda entre lo estrambótico y lo aterrador, hace de Roy, el némesis de Nyles, responsable de que su atascamiento en el bucle. La escena más graciosa de la película involucra a Sarah atropellando a Roy de una manera cruel, pero la escena rápidamente se vuelve sádica cuando Nyles le recuerda a Sarah que, aunque no pueden morir, sí sienten dolor. También es gracioso ver de nuevo a Peter Gallagher, el recordado Sandy Cohen en “The OC”, en su rol clásico de padre amoroso. 



 Rompiendo el bucle 

 En este tipo de filmes siempre hay una forma de salir del bucle. Generalmente; la solución tiene que ver con una epifanía o con una elección correcta. “Palm Springs” se va por el lado práctico. Luego de la pelea más fuerte de Sarah y Nyles, ella se pone pilas e investiga los bucles del tiempo estudiando física y conversando con profesores especialistas en el tema. De ese modo, logra elaborar una hipotesis sobre una posible salida y la pone en práctica experimentando con una cabra. Evitando el cliché de la damisela que necesita ser rescatada, Sarah es la que resuelve el problema, pero aún está huyendo de sus problemas personales y también está evitando a Nyles. Mientras tanto Nyles descubre que la razón por la cual Sarah odia el bucle es porque todos los días se despierta en el cuarto de Abe (Tyler Hoechlin), el novio de su hermana, tras haber pasado la noche con él justo el día anterior a la boda. A Hoechlin le sale perfecto el rol de sin verguenza añiñado incluso en un personaje tan antipático.



 Cuando Sarah se reencuentra con Nyles y le comenta que ha encontrado una forma de salir del loop, Nyles le pide que se quede junto a él, pero Sarah no quiere. En ese periodo de investigación, Sarah también ha hecho una reflexión sobre su vida y si bien no la ha arreglado, sabe que tendrá que afrontar sus problemas y encontrar una solución, así como lo hizo con el propio bucle. Por su lado, Nyles continuando en su estado conformista no quiere seguir adelante y prefiere quedarse en el loop, pero al final, entiende que tiene que hacerlo porque seguir adelante es parte de la vida y porque quiere estar con Sarah. Lo genial de la película es que el final es cerrado: Sarah y Nyles logran escapar del bucle juntos. Sin embargo, la película sí deja ciertas pistas de las cuales se pueden deslizar algunas teorías como la posibilidad de que la abuela también esté atrapada en el bucle. En fin, no creo que haya otra comedia de destrone a “Palm Spring” como la mejor comedia del año. Muy pocas producciones podrán emular su ingenio y originalidad, además, paradójicamente, calza en una época de transición hacia una nueva normalidad después de meses atrapados en casa con un mensaje muy claro sobre la vida; hay que seguir adelante y enfrentar los problemas cuando vengan.


miércoles, 15 de julio de 2020

#ElMinisteriodelTiempo T4: Un doble regalo y una puta mariposa

“El Ministerio del Tiempo” es la serie más ambiciosa y más importante que España haya ofrecido en los últimos tiempos. Con su tono didáctico, conciliador y crítico ha tenido un impacto que va más allá del simple entretenimiento, siendo su mayor mérito hacer cool la historia. La cuarta temporada de la serie llegó en un momento en el que el mundo se ve afectado por la pandemia. El creador de la serie, Javier Olivares, había dicho que esta temporada era un regalo a los fans y en un contexto de confinamiento y muertes; se ha sentido como un doble regalo porque se trata de una temporada que tardó en emitirse y que llegó en el momento preciso, justo cuando necesitamos algo nos saque del presente, nos enseñe el pasado y nos haga reflexionar sobre el futuro. 


Un doble regalo

La cuarta temporada ha sido hecha con el único objetivo de cerrar hilos dejando abierta, como siempre, la posibilidad de un retorno. De ese modo, se dio el ansiado y extraño regreso de Julián (Rodolfo Sancho), quien se supone que murió en la tercera temporada, también se concretó en la relación de Lola Mendieta (Macarena García) y Pacino (Hugo Silva), Amelia Folch (Aura Garrido) hizo un breve cameo y Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda) lidió con el estrés de ser padre a la par que trabaja viajando por el tiempo. Asimismo, Salvador Martí (Jaime Blach), Irene Larra (Cayetena Guillén Cuervo) y Ernesto Jiménez (Juan Gea) vuelven a estar a la cabeza del Ministerio y también pudimos ver más excentricidades de Velázquéz (Julián Villagrán) y a Angustias (Francesca Piñón) reaccionando ante la locura de las misiones. Pensando en el futuro se adhirió a Carolina (Manuela Vellés) como una nueva integrante de la patrulla. 



Esta vez el enfoque estuvo nivelado entre el lado humano de los personajes de la serie y los personajes históricos que anteriormente parecían predominar el plot de los episodios. Una de las críticas que hice en la tercera temporada es que la serie estaba más interesada en el cameo de sus figuras históricas que en la propia evolución de sus propios personajes, pero uno no ve la serie para decir “hey, mira allí está X”, ese más bien es el plus. La cuarta temporada se encargo de que estos personajes históricos tengan su tiempo de brillar, pero también que los protagonistas se vean impactados a un nivel emocional por cada viaje en el tiempo. Los episodios “El laberinto del tiempo” y “El tiempo vuelta” son los mejores de la temporada exactamente porque, aunque es genial ver a la patrulla ayudar a Pedro Almodóvar de joven a producir su película “Laberinto de Pasiones”, es mucho más emocionante ver el reencuentro entre Pacino y uno de sus viejos amigos, del mismo modo, es alucinante ver a Albert Einstein, pero es mucho más reconfortante conocer la historia de amor de Salvador y su conexión con Emilio Herrera, inventor de la escafandra estrato náutica, porque explica el nivel de compromiso y cariño que le tiene Salvador al ministerio. 



Como siempre, la serie encuentra un modo de incluir alguna problemática social en los episodios, aunque no tenga tiempo de adentrarse en debates y posiciones. Por ejemplo, una de las exigencias de Alonso para volver al ministerio es la instalación de una cuna para los hijos de los agentes. La demanda de Alonso se siente como una broma porque Alonso es el prototipo de macho alfa, guerrero y patriota, pero no deja de ser un derecho laboral. La esposa de Alonso trabaja y él se ha quedado en casa cuidando a su bebé, tiene sentido que, si va a volver a laboral, su lugar de trabajo le tiene que ofrecer ese beneficio. Del mismo modo, en el episodio de Pedro Almodóvar, el amigo de Pacino muere de sida, pero no se hace mención que el amigo de Pacino tiene sida, pero vemos su espalda llena de manchas y su deterioro físico y sabemos que la canción que canta lo hace a modo de despedida. En ese mismo capítulo, se presenta a Carolina, quien ha escapado de su matrimonio porque era víctima de violencia doméstica.



Queda como una anécdota pintoresca que un diputado de Vox, Manuel Mariscal, “criticara” a la serie alegando que lo que se hace es “un revisionismo histórico según la agenda ideológica progre”, solo porque el último capítulo “Días del futuro pasado” presentó en el futuro una dictadura de derecha bajo la presidencia de Bertín Osborne. Obviamente, este diputado no vio el episodio porque de haberlo hecho se habría dado cuenta que el dictador no es Osborne, sino Juan Salcedo (Dani Pérez Prada). Además, la serie no está obligada a nada, no tiene por qué tomar una agenda sea cual sea y promoverla, lo único que hace es presentar historias y nosotros, los espectadores, interpretamos lo que vemos, una frase, una secuencia o un musical, es suficiente para que nos deje pensando.



 Una puta mariposa 

 Uno de los problemas más clásicos en las historias de viajes en el tiempo es la lógica o, mejor dicho, la falta de lógica. En ese sentido, cada producción de ciencia ficción que involucra los viajes en el tiempo adoptan sus propias reglas. En el caso del “El Ministerio del Tiempo”, la regla es simple: no puedes cambiar el pasado sin alterar el futuro. La mención constante de una puta mariposa hace referencia al efecto mariposa en su relación con la teoría del caos, la cual indica que una mínima alteración, como el alteo de una mariposa, puede ocasionar una catástrofe en otro lugar. “El simple aleteo de una mariposa, puede cambiar el mundo. Puta mariposa”, es una de las frases de Salvador. Por eso, rechaza cualquier pedido de los agentes para poder cambiar el pasado. Pacino, Alonso, Amelia, Lola e incluso Irene, pero sobre todo Julián, en algún momento, han querido cambiar la historia, pero “la historia es como es”, aseguraba Salvador. El Ministerio del Tiempo existe para cuidar la historia y que esta no sea alterada. Las pocas veces que se cambia el pasado, esperando un futuro mejor, aparece la puta mariposa y las cosas terminan mal para todos y no queda otra que volver al pasado y dejar que las cosas sucedan como ya estaban predeterminadas. Se supone que no se debe cambiar el pasado porque el pasado nos enseña y de los errores cometidos podemos sacar una lección. Pase lo que pase, no se puede cambiar el pasado. Y, sin embargo, la misma serie decidió olvidar su regla oro para cerrar la historia de Julián.



Particularmente, no he sido fan de Julián. Tampoco lo odiaba. Durante la primera temporada, nosotros los espectadores entrabamos al mundo del ministerio a través de Julián, nos divertíamos con sus referencias, lo acompañábamos en su desconcierto sobre viajes en el tiempo, cuestionábamos que teniendo el medio (las puertas) no se pueda cambiar el pasado y junto a él, como compañeros de carpetas, atendíamos las lecciones históricas de Amelia sobre el momento y la época que visitaban en las misiones. Pero, lamentablemente, toda la historia de Julián siempre giró alrededor de la pérdida de su esposa Maite en un accidente vehicular. La muerte de Maite era un hecho inalterable en el destino hasta el punto que el intento más avezado de Julián para salvarla terminaba con él siendo responsable del accidente. En primera instancia, Amelia, el interés amoroso de Julián, iba a ser la mujer que lo ayude a seguir adelante, pero a la serie nunca le interesó explorar ese vínculo emocional entre ambos personajes pese a la química que compartían los actores. Después de la primera temporada, Julián se ausentó por un par de episodios en la segunda temporada, luego murió en el primer episodio de la tercera temporada y en la cuarta hizo su retorno triunfal. 



El regreso de Julián, su breve amnesia y sus dudas sobre la funcionalidad del ministerio, le daba el chance a la serie de crear una nueva historia que le hiciera justicia a uno de los personajes más queridos y que a su vez sea la excusa perfecta para traer de vuelta a otro de los personajes favoritos: Amelia. Pero no. Amelia solo fue parte de un episodio donde ayuda a Julián a recuperar su memoria y aunque vemos dos besos imaginarios, la relación vuelve a quedarse en una buena idea que nunca se concretó y jamás se hará realidad. Para colmo, Julián vuelve a tener la misma historia que tuvo en la primera temporada con la diferencia que ahora sí puede salvar a Maite contradiciendo la regla del Ministerio del Tiempo y rompiendo la lógica que el mismo show había impuesto. El último episodio de la temporada, “Días del futuro pasado”, se pone demasiado oscuro, incluso para los estándares de “El Ministerio del Tiempo”, pues nos habla de un futuro donde el ministerio es utilizado con fines dictatoriales donde la nieta de Julián era la única esperanza. Esta nieta, por supuesto, no habría nacido si no fuera porque Julián salvó a Maite que en ese tiempo estaba embarazada, una información agregada para darle más justificación a las acciones de Julián. Para evitar que el ministerio caiga en manos equivocadas, el plan de Salvador es matar a Salcedo aun cuando es bebé porque sabe que eventualmente crecería y se convertiría en el responsable del acabose de España. Demasiado dark. El plan cambia, el bebé es puesto al cuidado de Carolina, Julián y Maite se quedan juntos, Salvador presenta su renuncia al ministerio, dejando su puesto a Ernesto, Alonso se va con su esposa a Suecia y Pacino se reencuentra con Lola en el futuro cuando los dos son viejos ya. 



Si bien es cierto “El Ministerio del Tiempo” ha roto su propia lógica en varias oportunidades, siempre reculaba porque entendía las consecuencias de la puta mariposa, pero también había momentos en donde prefería adelantarse a las consecuencias. Toda la existencia de una Lola joven que tiene una segunda oportunidad es el principal ejemplo de las excepciones de la regla de oro del ministerio, sobre todo, porque la nueva historia de una joven Lola uniéndose a la patrulla, pese a la paradoja, llevó a la serie de un territorio nuevo en donde se exploró su lealtad al grupo, su lucha para no terminar siendo la Lola que conocimos y se dio el chance de ahondar en su ideología pragmática además que se desarrolló un romance con el rebelde Pacino agregándole una cuota bastante emocional. Cuando Lola es secuestrada, Pacino se autoimpone la misión de salvarla. Entonces, cambia el pasado y cuando regresa al presente, este siempre está de mal en peor. No le queda otra que restaurar el pasado y dejar las cosas como están. Allí está el kit del asunto. Con Lola, se rompió la regla y se benefició el show con nuevas historias, pero con Julián, su vuelta tenía el potencial de irse por una nueva dirección, y sin embargo, le tocó el mismo arco narrativo que tuvo en la primera temporada y que no solo había sido cerrado, sino que ya estaba demasiado desgastado. A diferencia de Pacino, Julián se sale con la suya, la patrulla lo avala y el show lo celebra sobre todo si cree que este sí es su final definitivo. Se justifica que Julián cambie el pasado y no Pacino porque solo sí, porque Julián merecía su final feliz y porque Pacino también iba a tener un final feliz eventualmente, y porque la serie ha terminado en sus propios términos. Se ha cumplido con el objetivo de la temporada, se ha cerrado las historias y se ha dejado, por si acaso, la posibilidad de un futuro, un futuro que siempre puede cambiar si los productores lo quieren y si es que el canal lo renueva o  si alguna plataforma streaming los rescatan.


Siempre es un placer tremendo ver “El Ministerio del Tiempo”. La emisión de la cuarta temporada ha sido una de las pocas cosas positivas que ha traído el 2020. "El Ministerio del Tiempo" se trata de una de las pocas producciones en la actualidad que va a trascender en el tiempo porque es una carta de amor a la historia, una oda a la creatividad española y un regalo a la cultura en general envuelto en referencias y tendencias del cine y la televisión. Si esta es su última temporada, deja un legado impresionante,  y si no lo es, seguirá siendo una de las mejores muestras de lo que la ciencia ficción es capaz de ofrecer.

También puedes leer:
-Balance de la tercera temporada de #ElMinisteriodelTiempo 

domingo, 12 de julio de 2020

#TheGoodFight: Algunos de los “easter eggs” que conectan la ficción con la realidad

“The Good Fight” es ficción, aunque a veces tenga más sentido y sea más coherente que la propia realidad. Al igual que otras producciones en la era Trump, “The Good Fight” se inspira en eventos reales al momento de armar sus historias, pero a diferencia de otras series en la era Trump, “The Good Fight” consolida su posición liberal y critica con crudeza la administración del actual preside de Estados Unidos. Pero no se trata solo de ser una producción anti-Trump, la serie se ha encargado de hacer eco de discusiones políticas y sociales a través de diversos casos legalmente complicados pero que en ficción resultan entretenidos. Aquí están algunos de los “easter eggs” de “The Good Fight” que conectan la ficción con la realidad. 



 "THE GANG DISCOVERS WHO KILLED JEFFREY EPSTEIN" – CASO EPSTEIN 

 El último episodio de la cuarta temporada giró alrededor de la investigación ficticia de la extraña muerte del pedófilo Jeffrey Epstein. Pero, ¿quién fue Jeffrey Epstein? Se trataba de un poderoso financiero que construyó una red de pedofilia. En el 2005, fue investigado por acosar a una menor de 14 años. En el 2008, el Estado de Florida lo condenó por solicitar prostitución y tentar a la prostitución a menores, sin embargo, no piso la cárcel, pues llegó a un acuerdo judicial. En el 2019, recién fue arrestado por tráfico de menores. Debido a su condición de mangante, Epstein se codeaba con las élites más poderosas del mundo. En las redes sociales circulan fotos de Epstein con figuras importantes como Donald Trump y Bill Clinton. En la ficción, en el capítulo "The Gang Discovers Who Killed Jeffrey Epstein" se da a entender que alguien lo mató. Una teoría no muy alocada si consideramos que Epstein fue encontrado muerto en su celda de máxima seguridad, pese a que se le había puesto bajo vigilancia extrema por si intentaba suicidarse. Las autoridades calificaron su muerte como “suicidio”, pero su familia asegura que podría haber sido asesinado. 



 "THE ONE WHERE KURT SAVES DIANE" - CENSURA EN CHINA 

 En el capítulo “The one where Kurt saves Diane”, el buffette Reddick, Boseman & Lockhart ha sido contratado para representar a la compañía tecnológica ChumHum que ha sido demandada por Felix Staples alegando censura por su posición conservadora. El abogado de Staples revela que ChumHum estaba probando un algoritmo de censura luego de llegar a un acuerdo con el gobierno chino para desarrollar un buscador que censurara los contenidos prohibidos en ese país. ¿Cuál es la conexión con la realidad? Pues, resulta que la compañía Chum Hum es el alterego ficticio de Google en la serie. En la vida real, Google estaba dispuesto a acatar la censura impuesta por el gobierno de China para poder retornar al mercado chino. Para esto, la gigante tecnológica creó el proyecto “Dragonfly”: un buscador diseñado para el país asiático que censura el contenido que requiere el gobierno comunista. “The Good Fight” incluso tenía una animación musical para poder explicar este complicado y espinoso tema, pero la CBS censuró la canción y lo único que pudimos ver fue un cartel que decía “CBS ha censurado este contenido”. Según explicó Michelle King: la animación iba a ser sobre las empresas de entretenimiento americanas autocensurándose para congraciarse con el mercado chino”.



 "THE ONE WHERE A NAZI GETS PUNCHED" - ESTA BIEN PEGARLE A UN NAZI 

 Richard Spencer, líder de los supremacistas blancos en Estados Unidos, fue golpeado en la cara cuando estaba dando una entrevista, lo que generó un intenso debate en las redes sociales sobre si es correcto o no golpear a alguien por su “posición política”. El mismo título del episodio, “The One Where a Nazi Gets Punched” (en el que el nazi es golpeado) adelanta la posición de la serie. En uno de los pocos momentos donde se rompe la cuarta pared, Jay DePersia (Nyambi Nyambi) hace un sentido monologo donde defiende el hecho de pegarle a un nazi e incluso critica al propio Richard Spencer y el espacio que le dan los medios para exponer sus “ideas” porque no se trata de una posición política válida, se trata de un discurso extremista que incita a la violencia. “Algunos discursos requieren una respuesta más visceral”, subrayó.



 “STOPPABLE: REQUIEM FOR AN AIRDATE” - EL EPISODIO DE DONALD TRUMP DE LAW & ORDER 

 El episodio “Stoppable: Requiem for airdate” en la primera temporada fue uno de los primeros en plasmar una noticia controversial como parte importante de su historia. En la vida real, “Law and Order: Special Victims Unit” grabó un episodio inspirado en Donald Trump en el cual un candidato presidencial (Gary Cole, el mismo actor que hace del esposo de Diane Lockhart) estaba siendo acusado de comportamiento sexual inapropiado, así como, en su momento, Trump fue acusado por múltiples mujeres de acoso y tocamientos indebidos. El episodio llamado “Unstoppable” debía salir al aire el 12 de octubre del 2016, pero fue pospuesto indefinidamente y luego nunca salió al aire debido a que Donald Trump ganó las elecciones. En el 2017, “The Good Fight” se inspiró en el drama del episodio no emitido de “Law & Order: SVU” a través de “Stoppable: Requiem for airdate” en donde presentó una historia enfocada en el guionista que escribió el capítulo y que estaba siendo demandado por el canal por filtrarlo.



 “DAY 464” - PEE PEE TAPE 

 Para su segunda temporada, la serie ya se sentía cómoda con mezclar la cruel realidad con una ficción bastante realista, sin embargo, no es hasta el episodio “Day 464” en el que vemos en toda su gloria la capacidad de “The Good Fight” de hacer humor meta. En el episodio, el buffete toma posición de la famosa “pee pee tape” de Donald Trump. ¿Y qué es el “pee pee tape”? Se supone que es un video que presuntamente muestra a Trump rodeado de prostitutas que originan en una cama en la que supuestamente Barack Obama durmió. Todo esto ocurrió presuntamente en un hotel de Rusia y fue grabado por agentes de inteligencia rusos. De existir, presuntamente, el video lo tendría Vladimir Putin. En la ficción de “The Good Fight”, una de las prostitutas en cuestión tiene una copia del video y Diane la ayuda a quedarse en el país llegando a un trato con el FBI.



 “THE ONE INSPIRED BY ROY COHN” – LA FUSIÓN DE ROY COHN Y ROGER STONE 

 El personaje de Roland Blum, interpretado magistralmente por Michael Sheen, está inspirado en Roy Cohn, un controversial político conservador, asesor informal de Richard Nixon y Ronald Reagan y abogado y mentor de Donald Trump, y también en el infame Roger Stone, el excéntrico discípulo de Cohn y colaborador de la campaña electoral de Donald Trump. A través de Blum, la serie explora la decadencia y desparpajo de ciertos abogados que mienten, manipulan y distorsionan la verdad para poder ganar no solo en el sistema judicial sino también en la opinión pública. Blum era tan diabólico como encantador, tan embustero como excéntrico, pero todavía era la tercera temporada y “The Good Fight” aun confiaba en el sistema. Por eso, en el último capítulo, a Blum le quitan su licencia de abogado, pero, aunque queda impedido de ejercer como abogado en Illinois, se va a Washington para poner una nueva firma. En uno de los episodios, Blum da una entrevista utilizando el seudónimo de John Barron, el mismo nombre que utilizó Donald Trump para dar una entrevista y hablar de Donald Trump pero pretendiendo que no era Donald Trump. 


 “THE ONE ABOUT THE END OF THE WORLD” – SWATTING 

 En la segunda temporada, Diane y Liz se unen a una resistencia anti-Trump que se reúne bajo la fachada de ser un club de lectura. Con cada nuevo capítulo, mientras que Diane y Liz se muestran reacias a romper la ley, este grupo se vuelve más radical. Diane y Liz son expulsadas de la resistencia cuando descubren y se oponen a que el grupo realice un “swatting” a un miembro del equipo de Trump encargado de la política de detención de inmigrantes. El “swatting” es un tipo de broma pesada que consiste en engañar a un servicio de emergencia dando un falso aviso de incidente grave para que envíen a su equipo y entren sin permiso. Ya se han registrados varios casos de “swatting” que han terminado con la muerte de alguien. En la ficción de “The Good Fight”, el funcionario termina muerto. Diane le reclama a la resistencia y la resistencia manda un equipo SWAT a la casa de Diane como venganza. 



 THE GOOD FIGHT SHORT - SCHOOLHOUSE ROCK 

El primer corto animado musical de “The Good Fight” fue el famoso “Nobody’s above the Law”, una canción de Jonathan Coult y animada por Steve Angel, que explicaba el proceso de impeachment ante un presidente que no se comportaba de manera correcta. Este “The Good Fight Short” se sentía como una parodia del programa “Schoolhouse Rock”, que tenía como objetivo enseñar a niños. En la serie, los cortos comenzaron a aparecer de manera continua en la tercera temporada. De un modo didáctico, pero con una gran cuota sarcástica, explicaban diversos casos, definiciones y tretas usadas por Donald Trump. Desde la granja de troller rusos hasta quién diablos es John Barron, “The Good Fight Short” se ha vuelto una marca propia dentro del propio show aunque en la cuarta temporada desapareció por completo, siempre puede regresar.



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domingo, 5 de julio de 2020

#TheGoodFight T4: El grupo vs. la realidad

Con cada temporada que pasa se siente que la insólita comedia en “The Good Fight” nace de lo absurdo, eso es hasta que echamos un vistazo a las noticias, entonces, entendemos por qué este drama legal ha mutado a ser prácticamente un comentario meta de una realidad irracional y repleta de problemas sociopolíticos en todos lados. En ese sentido, la serie apela a un ingenioso humor para conservar la cordura en un mundo que día a día se vuelve un poco más loco. 



El primer episodio de la cuarta temporada, titulado apropiadamente “The Gang Deals with Alternate Reality”, hizo un ejercicio de ficción especulativa y presentó una realidad alterna donde Hillary Clinton ganó las elecciones, cumpliendo el sueño de Diane Lockhart (Christine Baranski), pero, por supuesto, siempre hay un “pero” en este tipo de historias, pero muy pronto ese sueño se transformaría en una pesadilla, porque aunque la visión de “The Good Fight” es más generosa con Hillary Clinton de lo que fue “Homeland” con Elizabeth Keane, de todas formas se deja claro que de no haber llegado al poder Donald Trump no habrían salido a flote tantas denuncias de acoso laboral y de acoso sexual relacionadas a figuras públicas. Siendo Diane una feminista acérrima entiende la importancia del Movimiento “MeToo” incluso en una realidad donde no existe. Por eso, intenta darle un poco de reflectores hablando del movimiento en la prensa, sin embargo, sus declaraciones son eliminadas en edición ya que no proporcionan en nada a la agenda Clinton. Recordemos que además de las denuncias, se realizó una marcha multitudinaria a los pocos días que Trump asumió la presidencia de Estados Unidos, lo que le dio más visualización al movimiento y le dio impulso necesario para exigir cambios a la sociedad. 



 El propósito del episodio no es encontrar lo positivo en el mal tiempo o sacrificar algo por el bien común de no tener a Trump como jefe de Estado. No, para nada. El propósito del episodio es ser una llamada de aventura en el nuevo viaje que la heroína de la serie debe embarcar. Por eso, el sueño se convierte en pesadilla para Diane cuando Harvey Weinstein, el productor que cayó en desgracia tras las denuncias en su contra y es en esta nueva realidad uno de los hombres más poderosos del país y cercano a la administración Clinton, se vuelve cliente del buffete y Diane se muestra reacia a defenderlo sabiendo el daño que le ha hecho a las diferentes mujeres por años sin que nadie moviera un solo dedo para deternerlo. Conociendo el modus operandi de Weinstein, Diane le advierte a Lucca Quinn (Cush Jumbo) que tenga cuidado con las invitaciones de Weinstein a su hotel para “discutir el caso” porque en algún momento abrirá la puerta solo usando su bata. La actuación errática de Diane hace que sea retirada del caso. Entonces, regresa a casa abrumada por una nueva realidad y asustada porque no ha podido contactarse con Kurt McVeigh (Gary Cole). El capítulo termina cuando Kurt logra despertar a Diane resolviendo el cliffhanger de la temporada pasada cuando por venganza un grupo de la resistencia envió a un equipo de SWAT al departamento de Diane y Kurt. En la secuencia final vemos un preview de lo que hubiera sido el canal de Trump con Felix Staples (John Cameron Mitchell) guitarra en mano y seraneando a Estados Unidos. 



 Este capítulo funciona también como una transición a una nueva fase del show. Siempre he dicho que Trump funciona como el Thanos en el mhytos de la serie. Desde la primera temporada, el antagonista natural de “The Good Fight” ha sido Donald Trump. Diane y Liz Reddick (Audra McDonald) inclusive formaron parte de una resistencia que jugaba sucio para golpear a la administración de Trump y no es hasta que ese grupo intenta hackear las máquinas de votaciones para asegurar una victoria demócrata que Diane y Liz deciden salirse porque no estaban dispuestas a rebajarse al mismo nivel de Trump. La historia “el grupo vs. Trump”, si bien sirve aporta mucho para el humor, en realidad, no tiene más a dónde más ir porque en esta triste realidad Trump sigue allí en el poder. Así que esta cuarta temporada se le dejó un poco de lado, aunque siempre teniendo presente que en realidad Trump es un virus que lo infecta todo incluso ese sistema judicial en el que se suponía que nadie está por encima de la ley, pero después de dos años de estrenar la canción “Nadie está por encima de la ley”(Nobody’s above the Law) y tras sobrevivir un proceso de impeachment y contra toda lógica legal, pues, resulta que sí, Trump y su gente están por encima de la ley. Como ya hemos visto a Diane pasar por todas las fases de negación, entonces, su arco esta temporada es el activismo legal: tomar casos probonos confiando en la mantra de la independencia y de la igualdad ante el poder judicial, pero al toparse de nuevo con la misma piedra, entonces, se embarca en su nueva de misión de investigar cómo lo hace: ¿cómo Trump se sale con la suya? 



 Como no existe una explicación coherente para justificar cómo es que Trump se sigue librando de la justicia, “The Good Fight” formula una teoría de conspiración: el “Memo 618”, un documento que en teoría solo es un papel vacío, pero en la práctica confirma que en la era Trump no hay igualdad bajo la ley, las élites no necesitan respetar a la justicia y pueden enterrar casos sin que nadie pueda hacer nada al respecto. Esta es la historia más extravagante, y eso que estamos hablando de un show que incluyo clips musicales didácticos, y más arriesgada, teniendo en cuenta lo popular que son las teorías de conspiración en esta época, de la cuarta temporada. ¿Y por qué no? Ya vivimos en una época donde la realidad es más rara que la ficción y la ficción puede sonar más cuerda de la realidad. Lamentablemente, el coronavirus hizo que la temporada solo contara con 7 episodios de los 10 que debía de tener, por lo que no solo no se puso cerrar esta historia, sino que el cliffhanger involuntario generado involucra al recién nombrado juez Julius Cain (Michael Boatman) siendo arrestado precisamente por denunciar la existencia de este memo.



 Otras historias de la temporada incluyeron la fusión del buffuete Reddick, Boseman y Lockhart con la firma internacional STR Laurie y los subdramas derivados de esta fusión, la consideración del comité democrático para que Adrian Bosman (Delroy Lindo) como candidato presidencial en el 2024 (qué bueno que crean que llegaremos al 2024), y la historia más floja de la temporada giro alrededor de Lucca volviéndose amiga de una millonaria y ganando dinero en un juego de poker. “The Good Fight” tiene la mala costumbre de darle la historia más laxa a uno de sus personajes y ese personaje casi siempre termina yéndose a la siguiente temporada. Sucedió con Barbara Kolstad (Erica Tazel), Collin Morrello (Justin Bartha) Maia Rindell (Rose Leslie) y ahora con Lucca Quinn. La actriz Cush Jumbo confirmó que, si su horario se lo permite, podría volver a la serie para darle un final digno a Lucca Quinn. 



 “The Gang is Satirized and Doesn’t Like it” fue el episodio más meta y desenfrenado de la temporada. Un exempleado del buffete realiza una obra teatral inspirado en el tiempo que trabajo para Reddick, Boseman y Lockhart y los representa de una manera espectacularmente bizarra. Por supuesto, esto molesta a Adrian y también hace reflexionar a Liz, Julius y Diane porque la obra, que también contiene un nivel de absurdidad muy “Legends of Tomorrow”, está llena de comentarios directos e incomodos sobre sus propios protagonistas -como la pasividad de Boseman, la pasivo-agresividad dominante de Diane, los principios conflictivos de Julios y la poca experiencia sexual de Liz con hombres blancos-, además, también se evidencia la hipocresía de las cabezas del buffete, sobre todo, teniendo en cuenta que siendo una de las pocas firmas de mayoría afroamericana, y con ello, pudiendo luchar por una justicia racial, solo se preocupa por los ingresos, razón por la cual tuvo que fusionarse con una gran corporación.  Mediante un tweet, la producción de “The Good Fight” explicó su largo proceso de edición que se complicaba más debido al covid-19. Muy a su estilo, en uno de los episodios, el intro solo tiene descripciones de lo que debía estar allí. Se dejo con la intención de causar gracia, pero también para evidenciar que la pandemia lo detuvo todo. 



Pese a ello, el último episodio de la temporada no pudo emitirse en un mejor momento, pues, justo fue el mismo tiempo que reapareció Anonymous “revelando” nuevos datos del caso del pedófilo Jeffrey Epstein, mientras que Netflix estrenaba el documental “Jeffrey Epstein: Asquerosamente rico”, pero solo “El grupo descubre quién mató a Jefrrey Epstein” (The Gangs Discovers Who Killed Jeffrey Epstein), bueno, en realidad no. El grupo está encargado de investigar la misteriosa muerte de Epstein quien se supone que se ahorcó él solo cuando estaba en prisión. El caso de Epstein es utilizado para, de nuevo, explorar en la decadencia y corrupción de los ricos y poderos, pero lo hace de una manera tan ridícula con sus personajes tomándolo tan en serio que toda la hora parece un episodio extra de falso documental “American Vandal”. Bosman nos dice que no creamos en teorías de conspiración al momento de investigar, pero Diane nos dice que debe haber una mano negra que ayudó a Epistein en sus anteriores procesos y en varias oportunidades, la ala conservadora del buffete piensa que Bill Clinton está involucrado mientras que la a ala liberal le va a Bill Bar. En el final del episodio; Marissa Gold (Sarah Steele) y Jay DiPersia (Nyambi Nyambi) llegan hasta la isla privada Epstein. En realidad, la última escena es un WTF total. Vale la pena no hacer ningún spoiler.



 La calidad de “The Good Fight” es indiscutible, su posición anti-Trump siempre es parte de su ADN, su creatividad y claridad al retratar esta época surrealista es una genialidad porque no pasa por agua tibia las problemáticas que existen, sin embargo, muchas de las tramas no parecen tener una dirección concreta. El responsable de la irregularidad en la serie tal vez sea el covid-19. Nos hemos perdido de tres episodios por el bendito virus y quién sabe quizás todo cobraba sentido, excepto que no veo como la historia de Lucca o la aventura de Liz pudiera dar algún giro interesante, pero la serie ya nos ha sorprendido antes. De todas formas, “The Good Fight” ha sido renovado para una quinta temporada donde seguirá alucinando y el grupo seguirá luchando contra esta triste realidad en la que nos ha tocado vivir.

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