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jueves, 5 de octubre de 2023

#TheLoomingTower: El hombre que nadie escucho

Con tantas teorías de conspiración acerca de los atentados del 11 de setiembre, la miniserie “The Looming Tower” provee de Hulu una explicación mucho más verosímil del por qué se dieron estos hechos y no se trata de un trabajo interno, sino de una serie de eventos desafortunados que comienzan con la desconfianza sin sentido en medio de una rivalidad destructiva entre el FBI y la CIA. Esta competencia absurda y la falta de comunicación entre las comunidades de inteligencia de Estados Unidos “allanó” el camino para que nadie pueda detener a los terroristas de Al Qaeda. 



 El primer episodio comienza con el agente Ali Soufan (Tahar Rahim) revelando ante la comisión del Congreso encargada de investigar los ataques terroristas del 11 de setiembre que la CIA ocultó de manera deliberada información sobre las actividades de Al Qaeda que pudieron haber advertido la tragedia. Mientras la serie va progresando se hace bastante claro que han decidido colocar en un rol casi antagónico al personal de la CIA, especialmente a personajes como Martin Schmidt (Peter Sarsgaard) y Diane Marsh (Wrenn Schmidt), que torpedeaban los avances del equipo de Suffan.

Why, CIA, Why? (Imagen: The Looming Tower)

 La serie “The Looming Tower” está basada en el libro del mismo nombre –“La Torre elevada” en español – de Lawrence Wright, quien también participa como productor ejecutivo con Dan Futterman y Alex Gibney. El primer episodio es dirigido por el ganador del Oscar, Alex Gibeneys, un especialista en lo que documentales se trata. La experiencia de Gibneys en el género documental hace que “The Looming Tower” casi se sienta uno. Además, la serie se cuida bastante de no tener una mirada morbosa respecto a los actos terroristas que presenta como son el atentado contra una embajada estadounidense en 1998 y el atentado contra el navío de guerra USS Cole en Yemen. De ese modo, hace uso de imágenes de archivos para mostrar los eventos más trágicos en vez de reconstruirlos y también se vale de la sutilidad del preludio y/o las consecuencias. Por ejemplo, no vemos al bote impactar al USS Cole pero sí a un niño saludando desde el bote mientras que se acerca al buque. Tampoco vemos cómo los aviones impactan las torres, pero sí vemos el sacudón y la reacción de John O’Neil que se encontraba en la primera torre que fue impactada y después vemos a Robert Chesney  empolvado caminando en una Nueva York desierta. 

 (Imagen: The Looming Tower)

 La serie bien pudo haber prescindido del drama personal, pero está buscando que nos encariñemos con sus protagonistas sobre todo con John O’Neil (Jeff Daniels). La historia en la vida real de John O’Neil es fascinante y triste. Se trata de un héroe trágico y carismático que trabajó 25 años en el FBI, brilló como jefe antiterrorista, se especializó en investigar el terrorismo islámico y por su personalidad apasionada hacia amigos y enemigos a donde iba. Entre esos enemigos estaba sus propios jefes que lo obligaron a renunciar a su cargo. A la par de su trabajo, O’Neil tenía dos novias y una esposa, ninguna conocía de la existencia de la otra, y disfrutaba de la buena vida gastando en buena ropa y bares a donde llevaba a sus contactos para generar confianza y obtener datos. Recordado como “el hombre que sabía” o el “hombre que advirtió a América”, O’Neil se fue a trabajar como jefe de seguridad en el World Trade Center porque sabía que ambos edificios, emblemáticos de Nueva York, serían uno de los objetivos de los terroristas y no estuvo equivocado. En una de las últimas escenas de “The Looming Tower”, una de las novias de O’Neil hace que Robert Chesney (Bill Camp) escuche lo que sería el último mensaje de su amigo: 

“Es horrible. Hay cuerpos destrozados por todas partes. Tengo que ayudar a la gente. Te vuelvo a llamar.” 
 (Imagen: The Looming Tower)


 “The Looming Tower” debe ser una de las pocas producciones que brinda un panorama mucho más minucioso sobre la religión musulmana. Ali Soufan no solo es un agente del FBI es también un musulmán que sufre el prejuicio por su religión y por sus propias elecciones. A través de él, se hace un deslinde entre el islam y la distorsionada visión del Corán que tienen los terroristas. La escena más memorable del mejor episodio, "9/11", Soufan encara a uno de los cómplices de Al Qaeda y le abre los ojos respecto a sus “creencias”. Para entonces, ya es 12 de setiembre y el daño estaba hecho. 

Una de las escenas más poderosas del último episodio. Soufan confronta a uno de los cómplices de Al Qaeda. (Imagen: The Looming Tower)


 Pese que sabemos cómo termina la serie, no se puede dejar de sentir indignación y hasta asco por personajes como Martin Schmidt y Diane Marsh porque aunque digan que trabajaban por la seguridad de su país, lo que hacían era jugar para sus propios intereses y lo peor es que ninguno paga las consecuencias de su negligencia. El sentimiento se asienta cuando Condoleezza Rice le dice a Richard Clarke (Michael Stuhlbarg) que el presidente Bush está pidiendo que relacione los ataques con Irak. El resto es historia ya conocida. 

Why, Condoleeza, Why. (Imagen: The Looming Tower)

 Con una narrativa didáctica y pausada, “The Looming Tower” bien podría ser la precuela no oficial de “Homeland”. Mientras “Homeland” retrata la paranoia característica de la era post 11 de setiembre, “The Looming Tower” relata el cómo se llegó a un esta situación y al hombre que nadie escucho cuando decía que el día  más oscuro de la historia americana se aproximaba.

domingo, 2 de agosto de 2020

#PalmSprings: Cuando Nyles quedó atrapado en un bucle con Sarah

A inicios del año, hace ya un siglo, una comedia producida por The Lonely Islands se convirtió en una de las favoritas del festival de Sundance. Las argucias del destino hicieron que “Palm Springs”, que gira alrededor de dos personas atrapadas en un bucle de tiempo en un escenario de pesadilla: una boda en Palm Springs, terminara alcanzando y maravillando a más personas en el mundo luego que fuera estrenada por medio de la plataforma streaming de Hulu en vez del cine, como estaba planeado. El timing de la película fue precisa, pues, llegó en un momento extrañamente común, justo se levantaba la cuarentena en varios países, y se entraba a una nueva normalidad, como escapando de ese bucle de tiempo que significó el confinamiento para muchos.




 “Palm Spring” del director Max Barbakow es una comedia romántica en donde destaca el humor físico de Andy Samberg acompañado de una interpretación encantadora de Cristin Millioti. Si ya has visto “El día de la marmota” o cualquier otra producción que implique estar atrapado en un bucle temporal, ya estás familiarizado con el principal objetivo de los protagonistas: encontrar un modo de salir del bucle. En ese sentido, “Palm Springs” no está descubriendo la fórmula, pero sí encuentra un modo, a través de su historia, de ir más allá de la ciencia ficción tocando temas como la soledad y la autodestrucción sin dejar de ser divertida y hasta oscura; hay mucha muerte violenta en “Palm Spring” a lo “Russian Doll”. 




El filme se sostiene por completo gracias a Millioti y Samberg. La química que comparten es fenomenal y los personajes que encarnan se sienten cercanos. Pese a que la película fue escrita y pensada para un mundo antes de la pandemia, el tiempo de la cinta ha hecho que nos identifiquemos de manera más personal con sus protagonistas ya que nosotros mismos hemos sido el relajado Nyles, que acepta la tortura de vivir en un ciclo que no puede romper o la tensa Sarah, torturándonos con los errores pasado,  mientras duró la cuarentena que de por sí sola se ha sentido como un loop interminable lleno de noticias que empeoraban cada día. Mediante diálogos inteligentes se revelan que Nyles ha intentado buscar una manera de romper el bucle tantas veces que al final se ha conformado siguiendo el bucle adoptando una filosofía en la que nada importa. El enamoramiento de Nyles y Sarah es cínicamente tierno y predecible, muy a lo “Cuando Harry conoció a Sally”, pero igual se deja disfrutar bastante sobre todo por la complicidad de ambos para ejecutar extensas bromas a los demás o para conocerse en un plano íntimo.



Otro que se roba el show es J. K. Simmons, quien aprovechando esa imagen que linda entre lo estrambótico y lo aterrador, hace de Roy, el némesis de Nyles, responsable de que su atascamiento en el bucle. La escena más graciosa de la película involucra a Sarah atropellando a Roy de una manera cruel, pero la escena rápidamente se vuelve sádica cuando Nyles le recuerda a Sarah que, aunque no pueden morir, sí sienten dolor. También es gracioso ver de nuevo a Peter Gallagher, el recordado Sandy Cohen en “The OC”, en su rol clásico de padre amoroso. 



 Rompiendo el bucle 

 En este tipo de filmes siempre hay una forma de salir del bucle. Generalmente; la solución tiene que ver con una epifanía o con una elección correcta. “Palm Springs” se va por el lado práctico. Luego de la pelea más fuerte de Sarah y Nyles, ella se pone pilas e investiga los bucles del tiempo estudiando física y conversando con profesores especialistas en el tema. De ese modo, logra elaborar una hipotesis sobre una posible salida y la pone en práctica experimentando con una cabra. Evitando el cliché de la damisela que necesita ser rescatada, Sarah es la que resuelve el problema, pero aún está huyendo de sus problemas personales y también está evitando a Nyles. Mientras tanto Nyles descubre que la razón por la cual Sarah odia el bucle es porque todos los días se despierta en el cuarto de Abe (Tyler Hoechlin), el novio de su hermana, tras haber pasado la noche con él justo el día anterior a la boda. A Hoechlin le sale perfecto el rol de sin verguenza añiñado incluso en un personaje tan antipático.



 Cuando Sarah se reencuentra con Nyles y le comenta que ha encontrado una forma de salir del loop, Nyles le pide que se quede junto a él, pero Sarah no quiere. En ese periodo de investigación, Sarah también ha hecho una reflexión sobre su vida y si bien no la ha arreglado, sabe que tendrá que afrontar sus problemas y encontrar una solución, así como lo hizo con el propio bucle. Por su lado, Nyles continuando en su estado conformista no quiere seguir adelante y prefiere quedarse en el loop, pero al final, entiende que tiene que hacerlo porque seguir adelante es parte de la vida y porque quiere estar con Sarah. Lo genial de la película es que el final es cerrado: Sarah y Nyles logran escapar del bucle juntos. Sin embargo, la película sí deja ciertas pistas de las cuales se pueden deslizar algunas teorías como la posibilidad de que la abuela también esté atrapada en el bucle. En fin, no creo que haya otra comedia de destrone a “Palm Spring” como la mejor comedia del año. Muy pocas producciones podrán emular su ingenio y originalidad, además, paradójicamente, calza en una época de transición hacia una nueva normalidad después de meses atrapados en casa con un mensaje muy claro sobre la vida; hay que seguir adelante y enfrentar los problemas cuando vengan.


lunes, 30 de marzo de 2020

#HighFidelity: Top 10 de las notas altas y bajas de la primera temporada

Las comparaciones son odiosas, pero se dan, para qué negarlo, especialmente, cuando se trata de una producción que nace de otra que ya marcó una época o tuvo relativo éxito en un tiempo determinado. No solo se trata de traer de vuelta una premisa ya conocida, ahora los revivals y reboots tienen que caminar una línea muy delgada entre la nostalgia y lo nuevo al momento de realizar una adaptación decente. La nostalgia es el gancho que jalará a los seguidores de la serie o película original a darle una chequeada y lo que ofrezca de nuevo será la razón de su supervivencia. En este contexto, Hulu estrenó en febrero la serie “High Fidelity”, basada la película del mismo nombre protagonizado por John Cusack, está vez con Zoë Kravitz como Rob Gordon desmenuzando sus cinco rompimientos más devastadores. Aquí sus notas altas y sus notas bajas: 



10.- NOTA BAJA: Cherise 

Da’Vine Joy Randolph tenía un importante reto en “High Fidelity”, la serie, ya que su personaje Cherise vendría a ocupar en la serie el lugar de Barry, que fue interpretado por Jack Black en la película, y que se convirtió en uno de los roles más recodados del actor. En la película, Barry es insoportable, no tiene respeto por nadie, es narcisista y trata como basuras a todos, pero el clásico manierismo de Jack Black lo transforma en uno de los mejores aspectos del filme. No obstante, esa actitud que adoramos en Barry, en Cherise se vuelve insufrible. Pese al esfuerzo de la serie en tener un elenco diverso, Cherise cae en el estereotipo de “the angry black woman”, retratándola como agresiva y arrogante. Si bien hay momentos en los que la serie intenta que ella se más que la nota pintoresca, porque al igual que Barry, Cherise es una “artista musical”, no logra desarrollar acertadamente una historia propia como lo hace con Simon (David H. Holmes) ni tampoco tiene un momento que sea netamente suyo como lo fue el performance final de “Let's Get it On” de Black.



9.- NOTA ALTA: Diversidad y representación 

No es ninguna sorpresa que la serie haya optado por tener una protagonista de color y queer cuyos mejores amigos son un hombre gay y una mujer morena. En la película original, todos son heterosexuales y blancos, todos menos Lisa Bonet, por supuesto. Por otro lado, siempre he pensado que el simple hecho de incluir a personajes LGTB no es sinónimo de representación, eso más depende de la historia que se desarrolla. “High Fidelity” no hace ningún drama respecto a la sexualidad de Rob Gordon o de Simon, el drama se reserva para los rompimientos. 



8.- NOTA BAJA: Los exs 

 Los ex de Rob en la serie son versiones comprimidas y unidimensionales de las ex de Rob en las películas. Let me explain: El personaje de Laura (Iben Hjejle) ha sido dividida en dos personajes; Mac (Kingsley Ben-Adir) y Clyde (Jake Lacy), Kat Monroe (Ivvana Sakhno) se supone que es la versión millenial de Charlie Nicholson (Catherine Zeta-Jones) y el comediante Justin (Justin Silver) es un versión de la depresiva Sarah (Lili Taylor). La serie hace un frustrante intento de recrear personajes pasados con algunos retoques superficiales, pero no aprovecha sus ocho episodios para construir personajes que sean más que los ex de Rob. 



 7.- NOTA ALTA: La música 

La serie no iba a funcionar si no tenían un soundtrack tan cool como el de la película. En este aspecto, la serie hace honor a su predecesora con un soundtrack espectacular en donde podemos encontrar desde bandas clásicas hasta canciones actuales. Se trata un playlist diverso que se puede encontrar con facilidad en Spotify. 



 6.- NOTA BAJA: 9% 

En el punto clímax de la película, Rob (John Cusack) le pregunta a Laura (Iben Hjejle si hay un chance de una reconciliación e insiste hasta el punto que compara la relación que tiene con Laura con un paciente moribundo al que el doctor tiene que decir las posibilidades que tiene de sobrevivir y Laura le responde que tienen un 9% de sobrevivencia. Sin ser el momento más icónico del filme, es uno de los más sentidos, Rob quiere regresar con Laura y en el fondo, ella también lo quiere. Entonces, es un poco decepcionante que ese “9%” en la serie no fuera de Mac (Kingsley Ben-Adir ) y Rob (Zoë Kravitz) ya que la serie invirtió gran parte del tiempo en ellos, pero iba a ser muy injusto que Mac termine con su nueva novia para regresar con Rob después de todo el daño que le causó Rob a Mac. De modo que ese “9%” se trasladó a Clyde (Jake Lacey) y Rob y no se refiere a retomar una relación rota, sino a la posibilidad de iniciar algo. 



 5.- NOTA ALTA: Honorando el pasado 

Obviamente la serie se inspira de la película, que a su vez tuvo como base el libro de Nick Hornby, así que no es ninguna sorpresa que algunas de las escenas sean prácticamente iguales a las de la película con algunos cambios. Por ejemplo, Kevin Bannister. El primer rompimiento de Rob en la serie es con Kevin Bannister mientras que en el filme, el primer rompimiento de Rob termina casándose con Kevin Bannister, la primera escena en la que conocemos a Cherise y Barry los dos ponen una canción en la tienda de disco y se ponen a bailar exageradamente, lo único que cambia es la canción, Cherise coloca “Come On Eileen” de Dexy’s Midnight Runners y en la película la canción es “Walking on Sunshine” de Katrina & The Waves, en el filme, la hermana de John Cusay en la vida real, Joan Cusack, hace de la amiga de Laura y Rob, Liz, mientras que en la serie, Rob tiene un hermano llamado Cameron (Rainbow Sun Francks) cuya dinámica es igual a la de Liz y Rob. La escena más memorable del filme es cuando Lisa Bonet canta “Baby I Love Your Way”, dejando cautivados a Rob, Barry y Dick. En la serie, Liam Shawcroos (Thomas Doherty) es el que deja cautivado a Rob y su grupo e incluso se replica el mismo dialogo “solía odiar esa canción…ahora como que me gusta”. 



4.- NOTA BAJA: Liam 

Imposible poder repetir la misma impresión que dejó Lisa Bonet en la película. La mujer solo aparece en un par de escenas y prácticamente es lo que más se recuerda cuando se piensa en “High Fidelity”. Que la serie está protagonizada por Zoë Kravitz, hija de Lisa Bonet, es un homenaje, pero aun así, el lugar de Marie DeSalle en la historia aun necesitaba ser llenado y ese rol le tocó al cantante Thomas Doherty. Y sorry, no me pareció ni sexy ni interesante. 



 3.- NOTA ALTA: Simon 

Cuando conocemos a Simon (David H. Holmes) es uno más en la lista de top 5 de rompimientos de Rob. Además de una gran química, Rob y Simon tenían los mismos gustos en la música, los libros y el cine, así que se entiende que entre los dos hay una gran conexión, sin embargo, la relación con Rob hizo que Simon se diera cuenta que era gay. Al romper los dos continuaron como amigos. De hecho, la amistad de Rob y Simon es el mejor vínculo que desarrolla la serie. El personaje de David H. Holmes es una de las libertades creativas de la serie que aporta originalidad y demuestra que los exs pueden ser personajes tan interesantes como Rob. La serie incluso le dedicó un episodio, "Ballad of the Lonesome Loser", en el cuál él mismo nos cuenta sobre su tormentosa relación con Ben. 



2.- NOTA BAJA: El desenlace

Mientras que en la película, Rob y Laura terminan regresando, la serie decidió solidificar un rompimiento de su pareja principal Rob y Mac. Tiene sentido ya que la revelada infidelidad de Rob había causado un daño irreparable. Sin embargo, la serie no quería que dejar a su anti heroína tan destrozada y sin esperanza, así Rob busca a Clyde y le pide una nueva oportunidad después de haber arruinado las cosas entre los dos, pero Clyde la rechaza. El desenlace de la temporada es agridulce, no por el rechazo sino por la decisión de Rob de buscar a Clyde ya que más parece una reacción ante el miedo de terminar sola que la admisión de sus sentimientos o de su atracción hacia Clyde. La respuesta de Clyde además de ser entendible, el tipo fue usado en más de una oportunidad por Rob, le da la oportunidad de la serie de dejar un cliffhanger para una posible segunda temporada.



1.- NOTA ALTA: Zoë Kravitz 

Cualquiera que haya visto “High Fidelity” conoce la importancia que la música tiene en la historia. Entonces, podemos ver a la película como una canción original y a la serie como un cover. Esto no es algo malo. Hay covers muy buenos que superan incluso la versión original, aunque en el caso de "High Fidelity", Zoë Kravitz le da a la serie una nueva vibra cool sin dejar de lado la imperfección humana. La Rob de Kravitz es narcisista, introvertida, pero también sarcástica y divertida. Mientras que, en el filme, a veces ni el carisma de John Cusack evitaba que la autocompasión de Rob caiga patética, la Rob de Kravitz vive en su propia nube, pero se da cuenta cuando tiene que salir de su burbuja para darle atención a su gente.


También puedes leer:
-#HighFidelity, la serie: Un cover que no supera la versión original 

lunes, 23 de marzo de 2020

#HighFidelity, la serie: Un cover que no supera la versión original

En una época donde hay reboots everywhere, debo confesar que, aunque entiendo el concepto del reboot y revival, sigo sin comprender la obsesión de la industria de hurgar en el pasado solo para “modernizarlo” en lugar de crear algo nuevo acorde con las tendencias de hoy. Hay varios reboots que se han “actualizado”; por ejemplo, de la serie “Charmed”, la original, lo único que queda es el nombre, que sirvió como gancho para llamar la atención, pero no hay ninguna hermana Halliweell, además, las actrices de la serie original han criticado el reboot, asimismo, las hermanas no comienzan con la misma letra, ahora son latinas y ya no dicen sus hechizos en inglés sino en latín. Mientras que del “Roswell” original solo quedan los nombres de los personajes ya que la historia de “Roswell New Mexico” es otra y el drama ya no gira alrededor de adolescentes extraterrestres sino adultos. Estos solo son dos ejemplos porque hay demasiados reboots y revivals de qué comentar. Al esfuerzo de adaptar cualquier producción que tuvo un relativo éxito hace años, parece que los reboots tienen que seguir ciertas normas para que funcione en esta época; como el tener un elenco más diverso e incluir historias relevantes con mensajes sociales. Pese a todo eso, muy pocos revivals y reboot tienen la suerte de emular la magia de las series originales. En medio de este boom, Hulu decidió traer de vuelta “High Fidelity”. Para esto, propuso que su protagonista cambie de género, ya no sería un hombre recapacitando sobre sus rompimientos, sino una mujer, pero no cualquier mujer, sino Zoë Kravitz.




La elección de Zoë Kravitz como protagonista es ingeniosa desde el punto de vista nostálgico y marketero. No solo se trata de una excelente actriz, con una vibra muy cool, y una carrera que se ha despegado en los últimos años, sino que la participación de su madre, Lisa Bonet, haciendo un cover de “Baby, I love your way” en “High Fidelity” es uno de los momentos que se ha quedado incrustado en el cerebro de quienes vieron la película. Pero la conexión entre el filme original y la serie se queda allí, el personaje de Kravitz no es la hija de Rob que ha heredado su tienda y sus mismos problemas amorosos porque eso habría hecho de la serie como esas bandas de los hijos de cantantes famosos que no pueden salirse de la sombra ellos. Para aniquilar cualquier teoria que podría sugerir que, como en la vida real, Kravitz es hija de Bonet, en la serie, la madre de Rob es interpretada por Jessica Hecht, recordada por su rol de Susan en “Friends”. 

Lisa Bonet en "High Fidelity"

Cuando uno menciona “High Fidelity” piensa en tres cosas; la música, los top 5 y Jack Black. En la narrativa del filme, la música es la base, es el motor y es el centro de la narrativa, pero sobre todo es el punto en común entre Rob (John Cusack), el dueño de una tienda de discos, y sus dos freakies trabajadores, Dick (Todd Louiso) y Barry (Jack Black). Estos tres tipos a veces ni se soportan, pero los que los une es la música. Una de las cosas más geniales del filme es el ingenioso dialogo lleno de discusiones brillantes sobre grupos musicales, películas y libros. Datos increíbles, referencias, comparaciones y comentarios es parte del idioma del filme, es la forma cómo se comunican y cómo se desafían. Los tres no pueden decir "estoy triste", para expresarse dicen algo como "me siento como esta banda o esta canción".


También hay una historia personal con “High Fidelity”  ya que fue una de las primeras películas que vi en las que el personaje principal rompe la cuarta pared. Por supuesto, eso hizo que inmediatamente se desarrollara una conexión instantánea. Rob te está contando su vida, como cualquier amigo lo haría, solo que al ser un melómano empedernido vive tan obsesionado con la música que cataloga su vida a través de Top 5 relacionando canciones a sus experiencias personales. A pesar de ser ficción, Rob se siente cercano, se siente como el amigo pesimista al que nada le sale bien, como el desafortunado pata al que su novia lo deja para estar con otro y no puede seguir adelante, como el tipo que se atormenta, pensando y pensando, y lo único que puedes hacer tú es escucharlo porque aun aunque le dijeras algo, no va a escucharte porque está abrumado con su propia drama. Si la película no contara con Dick y Barry para el alivio cómico, habría sido bastante patético…pero como lo hace, el drama de Rob no se siente tan pesado. 

La representación gráfica de todo el film

Ahora mismo, a 20 años del estreno en el cine, se podría incluso identificar en Rob patrones autodestructivos, una masculinidad tóxica y una actitud acosadora. Hasta podríamos considerar a Rob como un narrador no confiable porque todo lo vemos desde su perspectiva y desde su perspectiva; él es una víctima y no cree que haya hecho nada malo, pero las relaciones son de dos y si fallaron fueron por los dos, no solo por las mujeres. El hecho que al final de la película, Rob regrese con la novia creó una especie de mal mito del hombre sufrido. Y así como todo el mundo malinterpreta “500 days of summer”, sintiendo pena por Tom y odiando a Summer por no querer regresar con él pese a que, en todo el filme, ella dejó claro que no buscaba una relación, en su momento, por el encanto de John Cusack, la mayoría prefirió ignorar que Rob era una terrible persona y que las cosas que le sucedieron fueron consecuencia de sus propias acciones. 



Flashforward al año 2020. En el reboot, Rob no es un hombre blanco, sino una mujer morena bisexual. En lugar de Dick y Barry, tenemos a Cherise (Da’Vine Joy Randolph) y Simon (David H. Holmes). Con una personalidad colorida, Cherise debería ser en teoría, la “Jack Black” de la serie, pero por supuesto, no hay nadie que pueda llenar los zapatos de Jack Black. Por su lado, la serie hace el esfuerzo para darle más dimensiones a Simon para que no sea solo el amigo y exnovio de Rob, hasta el punto que el único episodio que no está enfocado en Rob se en centra en él y nos cuenta la historia de la relación que más lo ha marcado. El top 5 de rompimientos de Simon es como la misma persona; Ben (Christian Coulson), el plot twist más franco de la serie porque se dirige directamente a quienes han tenido o tienen una relación desastrosa, retorcida y dañina a la que siguen regresando. Al final del episodio, Simon rompe el patrón, ya no vuelve con Ben y se da el chance de intentarlo con otra persona, es decir, se le da un final feliz.

 "Ballad of the Lonesome Loser" es el número 2 de mi lista de Top 5 de mejores cosas de “High Fidelity”, la serie.

 El top 1 de mi lista de lo mejor de la serie es el equilibrio entre lo nostálgico y lo nuevo. La historia es la misma, Rob tiene un rompimiento que la hace reflexionar sobre el fracaso de sus relaciones pasadas, pero hay cosas diferentes. Cuando recién nos topamos con Rob, su novio Mac (Kingsley Ben-Adir) la deja para irse a Londres y un año después Rob descubre de Mac ha regresado a Estados Unidos con una nueva novia a la que le ha pedido matrimonio. Por la forma en la que está construida la historia asumimos que Mac es el “malo” que hace sufrir a Rob y que, de un día para el otro, decidió dejarla. Eso hace que Rob de Zoë Kravitz se sienta cercana, pero no tan cercana como el Rob de Cusack. La Rob de Kravitz se siente como esa flaca complicada a la que no puedes entender, pero que sabes que siente intensamente, aunque no quiera admitirlo y la serie es una ventana para descubrir cómo es de verdad; neurótica, vulnerable y cool al mismo tiempo. Como una típica millenial, el look de Rob es genial, su gusto musical es implacable, pero en el plano interno, la mujer es un desastre que no sabe lidiar con sus sentimientos. 



Al contrario de la película, donde la inseguridad y la actitud desganada de Rob era la raíz de sus problemas, en la serie, los defectos de Rob no es el por qué Mac rompe con ella. Lo que vimos en los primeros episodios solo era la punta del iceberg y en los últimos episodios, vemos la colisión del Titanic. Rob le revela a Mac que el mismo día que descubrió el anillo de compromiso se escapó de la cena donde Mac le iba a pedir matrimonio y se acostó con otro. La infidelidad, que no se confesó en su momento, causó una grieta en la relación que se fue abriendo hasta que Mac decidió romper porque creía que Rob ya lo no amaba, pero la verdad era que la culpa hizo que Rob saboteara lo que tenía con Mac. La serie supera el filme solo en ese sentido; se permite ser sincera de manera clara, se permite admitir que su protagonista no es una víctima y tampoco es la mejor persona del mundo y, por lo tanto, no merece romper la relación de Mac para reconciliarse con él. No merece un final feliz, por lo menos, todavía no. 

 Su protagonista a veces vive en las nubles, pero está consciente de sus acciones para bien o para mal.  

Si Rob hubiera regresado con Mac habría sido como que Simon regresara con Ben. Teniendo en cuenta que Rob es el “Ben” de la relación con Mac y así como Ben no era bueno para Simon, Rob no es buena para Mac porque con su silencio dejó que Mac sufriera en la incertidumbre de pensar qué hizo mal para que Rob lo dejara de amar. Entonces, al final de la temporada, Rob no regresa con Mac, pero sí se da una nueva oportunidad a sí misma una nueva oportunidad. Rob busca a Clyde (Jake Lacey), el prototipo del “Nice Guy” o la opción segura, y le pide una cita. Aunque Clyde la rechaza, queda una esperanza de que aún pueda suceder algo entre ellos. No obstante, el problema con este final es que se siente un poco fuera de personaje. Durante toda la serie, Rob nos ha dicho que Clyde es un buen tipo, pero no es su tipo y, además, lo ha utilizado en diferentes circunstancias. De modo que la serie vuelve a caer en el cliché del chico sufrido. 

Comentario a parte: todos los personajes que ha interpretado Jake Lacey en su carrera son el "Nice Guy"


Para terminar, en resumen y en idioma musical, la serie es un cover de la película, uno que intenta darle un nuevo tono a un hit wonder que pegó en su momento, uno que no llega a superar la versión original, pero que no deja de ser un buen tema que aun puede conquistar a una nueva generación con un par de beat diferentes.

lunes, 21 de octubre de 2019

#TheHandmaidsTale T3: Las protagonistas 1x1

En la segunda temporada, “The Handmaid’s Tale” parecía gozar del sadismo impregnado en sus escenas hasta el punto que fue acusada de ser un “porno de tortura”. En la tercera temporada, a pesar de terminar en una nota raramente optimista, la narrativa masoquista no cambió y continuó desafiando la capacidad de aguante del espectador. Para bien o para mal, la serie sabe que el sufrimiento saca lo mejor de su elenco. Este es el uno a uno de las protagonistas de la tercera temporada.



 -Hell June!: La razón por la que la serie no quiere pasar mucho tiempo lejos de Elisabeth Moss es porque la mujer carga con la serie aun cuando la historia no siempre la favorezca. “The Handmaid’s Tale” se ha especializado en retratar del dolor de una forma artística, no es que sea totalmente explicito con la violencia, pero lo decora de una manera armoniosa. En esa composición, las tomas cerradas y los primeros planos de Moss, nos hacen ponernos en su lugar y junto a ella somos testigos de cosas repugnantes, incomodas e indignantes. Por ejemplo, en “Heroic”, June casi pierde la cordura tras pasar semanas acompañando a una criada con muerte cerebral que estaba siendo mantenida con vida para que dé a luz. Al igual que June, los espectadores también nos sentimos sofocados por lo aséptico del cuarto del hospital y por el trato inhumano de los doctores y de los demás con la criada Natalie (Ashleigh LaThrop). 



Si bien es cierto no todos los episodios son como “Heroic”, en todos tenemos a Elisabeth Moss brillando en medio de la miseria. Ya en los últimos capítulos, la June de Moss se siente más cómoda encabezando una misión casi suicida para salvar a los niños de Gilead trasladándolos a Canadá. La operación “Mayday” también es para vengarse de ese gobierno que ha hecho de su vida un infierno. Una característica que se ha incrustado en June es una retorcida perversidad. No puedes sobrevivir un lugar tan siniestro como Gilead sin contagiarte de la oscuridad y June ya está infectada. Ella es la razón por la que las criadas aislaron a Natalie lo que ocasionó que tuviera un brote de locura que terminó con los guardias disparándole. Asimismo, June eliminó los obstáculos que se cruzaron en su camino sin tener un ápice de remordimiento; dejó morir a Eleanor porque su inestabilidad podía poner en riesgo sus planes, manipuló y utilizó al Comandante Lawrence porque le era conveniente, mató al Comandante Winslow (Christopher Meloni) y a un guarda sin dudar y por necesidad, pero su victoria al final es empírica porque si bien los niños están a salvo aún falta su hija Hannah, la razón por la que se empecina en quedarse en Gilead. A diferencia de las temporadas anteriores, la próxima parece que tendrá a una June más activa y como cabeza de una resistencia que parece resistir en las penumbras. Lo mejor de todo es que después de dos temporadas de preguntarnos “Why, June, Why?” finalmente estamos de su lado con el grito “Hell June, hell!” 



-Emily, el retrato de una refugiada: El personaje de Alexis Bledel representa a los refugiados, a los sobrevivientes de dictaduras o gobiernos represivos, a los que lograron salir del infierno y como tal aún tiene muchas traumas emocionales y cicatrices físicas y psicológicas. El reencuentro con su esposa Sylvia (Clea DuVall) y su hijo en Canadá nos dio uno de los pocos momentos felices de la serie, pero como de “The Handmaid’s Tale” se trata, aún falta mucho para que Emily pueda reintegrarse a la familia o sentirse segura en un nuevo país. Cualquiera pensaría que esta temporada, Bledel tendría un trabajo más sencillo lejos de las torturas de Gilead, pero a Emily en realidad le toca una historia con una fuerte carga emocional. Emily es como un soldado que ha vuelto ha regresado de una guerra que aún no ha acabado.


 La única que entiende por lo que Emily ha pasado, por ella misma lo ha vivido, es Moira (Samira Wiley). En “Under his eyes”, las dos se encuentran y conversan sobre su vida antes de Gilead y después van a una manifestación juntas en protesta contra el gobierno canadiense que ha iniciado negociaciones con Gilead por la bebé Nicole. Por atacar a uno de los ministros, ambas terminan en la cárcel. Tras las rejas, comparten un dialogo sincero respecto a lo que tuvieron que hacer para sobrevivir a Gilead, Emily revela que mató a una esposa en las colonias y Moira retorna el favor confesando que mató a un Comandante. En esta escena, Bledel muestra a una Emily estoica que no se arrepiente de sus acciones, pero que sí teme en lo que Gilead podría haberla convertido, intuyendo el miedo de Emily, Moira responde que ella cree que son buenas. La serie necesita más escenas con Bledel y Wiley juntas ya que comparten una dinámica interesante que demuestra que salir de Gilead no significa liberarte de Gilead. Además, la historia se alejaría un poco del horror hacia la resiliencia de estas dos mujeres dándole aire al espectador. En el final de temporada, “Mayday”, Emily junto a Moria y Luke forman parte de los voluntarios que ayudan en la transición a las mujeres que logran salir de Gilead.



- La historia de origen de la tía Lydia: El personaje de Ann Dowd es uno de los más fascinantes de “The Handmaid’s Tale” básicamente porque mientras todos la vemos como una villana, ella se cree una heroína y una fiel creyente. De ese modo, la tía Lydia justifica sus acciones porque cree que lo que hace es correcto. En la tercera temporada, el episodio “Unfit” estuvo centrado en la “historia de origen” de Lydia y tuvo con claros paralelos entre Noelle, la madre soltera a la que Lydia ayuda y después traiciona, con June, pues, en ambos casos, Lydia pretende castigarlas para que aprendan la lección, sean buenas madres, pero sobre todo, sigan sus indicaciones. 



La relación que tiene la tía Lydia con las criadas es bastante compleja, es como una profesora que muestra su “cariño” con torturas aleccionadoras. La mujer puede ser bastante cruel, y lo es, sobre todo con sus criadas predilectas June y Janine, pero también siente cierta debilidad por ellas. Las pocas veces en las que Lydia baja su guardia es por ellas dos, a una le dio un parche para que no se sintiera fea y a la otra la acompañó Washington en donde se notó impresionada al ver a cómo eran tratadas las demás criadas. Dowd hace un fantástico trabajo con un personaje tan aberrante en todos los episodios, incluyendo “Unfit”, pero vamos, no es que Lydia necesitaba una historia de origen. No estamos viendo el génesis de una villana. Lydia siempre ha sido un personaje consistente y fácilmente podíamos adivinar que sus reacciones represivas se dan frente a lo que considera no es correcto en el comportamiento de una mujer. El gobierno de Gilead le dio lo que tanto anhelaba; un propósito claro, que en conjunto con el poder para imponer sus distorsionadas creencias, le dio la luz verde para ser tan desalmada como quisiera siempre bajo el argumento de aplicar disciplina para moldear a las criadas. En la próxima temporada será interesante ver qué pasara cuando se entere lo que pasó con los niños de Gilead, sobre todo teniendo en cuenta que quizás la más genuina relación que ha tenido ha sido con sus alumnos cuando era profesora. Yo creo que será muy difícil que algún día Lydia le dé la espalda a Gilead, y con lo sucedido al final de la temporada, podría volverse más brutal que nunca. 



-El enigma de Lawrence. Desde que vi “Get Out” se me hace difícil confiar en los personajes de Bradley Whitford, pero el Comandante Lawrence no podía ser tan malo verdad teniendo en cuenta al final de la segunda temporada ayudó a escapar a Emily y a June, aunque ella haya decidido quedarse. En la tercera temporada, poco pudimos descifrar al críptico personaje de Whitford. Esto es lo que sabemos de él: se trata del creador de Gilead, o sea, es el responsable de ese sistema diseñado en donde la mujer es relegada a ser la acompañante fiel y donde la criada solo es un objeto que debe procrear, pero lo más importante de Lawrence no es su poder, sino su kriptonita; Eleonor (Julie Dretzin), su esposa.


No está claro si la razón de la inestabilidad mental de Eleonor es producto del lugar, de la culpabilidad o si siempre estuvo enferma, como sea, ella se queda por él y él no puede salir de Gilead porque sería acusado de crímenes de lesa humanidad. Tampoco se sabe si es que Lawrence se arrepiente de su creación porque abrió los ojos o por simple conveniencia o lo siente por el estado de su mujer, pero cuando June es designada como su criada, parece que él mismo sabía que los problemas llegarían con ella. En ese sentido, la relación de June con Lawrence es simbiótica hasta evolucionar a una alianza estratégica e hipnótica. Después de perder a su mujer, ayuda a June en su plan de sacar a los niños de Gilead. Whitford rodea a Lawrence de un hermetismo impenetrable con una agenda indescifrable, sabemos lo que hace, pero no sabemos por qué. Tampoco sabemos qué fue de él tras ayudar a June ni qué será de él en la cuarta temporada. 




-Fred y Serena, karma is a bitch: En la segunda temporada parecía que Serena (Yvonne Strahovski) podía tener algún tipo de redención gracias al nacimiento de la bebé Nicole. En la recta final, tras sufrir los castigos de Gilead en carne propia, Serena hizo un enorme sacrificio al dejarla ir, pero no, la tercera temporada ratificó que es una terrible persona. Asimismo, Fred Waterford (Joseph Fiennes) es otra porquería de hombre que solo ve su propio beneficio incluso cuando eso significa perjudicar a su esposa. El arco principal de esta pareja estaba relacionado a la bebé Nicole, mientras Serena quería recuperarla a como dé lugar, Fred utilizaba la situación para avanzar en su carrera política. 



Como los villanos principales de la serie, el matrimonio Waterford se salió con la suya demasiadas veces, durante dos temporadas, no obstante, al final de la tercera el karma finalmente los alcanzó. Serena hizo un trató con el gobierno de Canadá entregando a Fred para poder estar cerca a Nicole y ya en Canadá, Fred delató a Serena con lo que ella también fue arrestada. Los dos se traicionaron entre sí. Realmente son una pareja hecha en el infierno. 



- Las martas, mi deus ex machina favorito: Siento que la serie misma no quiere ahondar mucho en las Marthas, pero lo que vimos es suficiente para ratificar que ellas son las verdaderas heroínas de la serie. Cuando la situación se pone imposible para nuestra protagonista, ellas llegan a su rescate. Hasta cierto punto diría que las Marthas son el “deux ex machina” favorito de la serie, pero eso es porque los productores prefieren que pasen desapercibidas como su estatus habitual en Gilead. No obstante, creo que si alguna vez llega a caer Gilead, gran parte del crédito será por el trabajo de hormiga de las Marthas. 



-Las criadas, el ejército ha despertado: La frase más icónica de la serie fue mencionada por June al final de la primera temporada: “Nunca deberían habernos dado uniformes si no querían que fuéramos un ejército”. Pero en realidad nosotros nunca hemos visto a un ejército per se. Hay una resistencia dentro de las criadas, pero como la historia siempre se enfoca en June, la resistencia está en un tercer plano. Sabemos que las criadas son unidas, están dispuestas a protegerse entre sí y también son capaces de a aislar al enemigo, como lo vimos con Natalie, pero en “Mayday” como nunca la frase de June se hizo realidad y tuvimos a un ejército en modo activado. Las criadas decidieron quedarse para proteger a June que había decidido ponerse como carne de cañón para que los niños pudieran salir de Gilead. En la secuencia final, al día siguiente de la operación “Mayday”, ese ejercito de mujeres con sus características túnicas rojas rescatan a June. En la cuarta temporada veremos si el ejército de criadas despertó por completo o solo por un momento. 



- Stabler gets stap! Seamos honestos, Christopher Meloni ocupa un espacio en nuestro corazón por darle vida a Elliot Stabler en “Law & Order SVU”. Tanto años lejos de la serie y aun sigo viéndolo como Stabler. En “The Handmaid’s Tale”, Meloni hizo del comandante George Winslow, uno de los hombres más poderosos de Gilead. Se hizo fácil odiar a Winslow desde el principio porque era demasiado ampuloso y se llevaba bien con Fred, razón suficiente para sospechar de alguien. Y más cuando Winslow felicita a Waterford por su estrategia política al utilizar a la bebé Nicole poner entre la espada y la pared a Canadá. La muerte de Winslow a manos del lapicero de June fue uno de los momentos más ridículos de la serie, pero si June no lo apuñalaba lo hacía yo. 


-Ay Canadá: Luego que Emily y la bebé Nicole llegaron a Canadá, pensamos erróneamente que estaban a salvo, pero el calvario continuaría debido a que Gilead reclamó que la bebé sea devuelta a sus “padres” y que se deporte a los traidores que lograron escapar la opresión. En realidad, Waterford ejecutó toda una campaña para victimizarse ante los ojos de la comunidad internacional. Entonces, Suiza se propuso como intermediario para solucionar la crisis desatada por el caso de la bebé Nicole. Al gobierno canadiense no le queda otra opción más que sentarse en una mesa de negociación con Gilead. Obviamente, esta situación no cae muy bien en los canadienses ni en los americanos en esas tierras. Los refugiados no entienden por qué el país que los acogió, y que conocen de las barbaridades que suceden en Gilead, se sientan a dialogar buscando “soluciones diplomáticas”. Por supuesto, Canadá en la ficción de la serie retrata de manera realista la forma en la que gobiernos reales tratan con dictaduras y autocracias pese al sufrimiento de su propia gente. Veamos por ejemplo, el papel bochornoso y pasivo que la ONU ha tenido frente a la crisis de Venezuela. Del mismo modo, la historia de Canadá también muestra la vulnerabilidad de los refugiados y la inacción del país que los recibe para protegerlos. Al final, como para darnos una cuota de esperanza, los niños y niñas de Gilead llegan a Canadá, aunque aún falta por ver la reacción de Gilead.


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martes, 15 de octubre de 2019

#TheHandmaidsTale T3: Brillos de esperanza y pequeñas victorias

Está en la naturaleza de “The Handmaid’s Tale” tener un ritmo lento, componer de manera estética e hipnótica la miseria de Gilead y el martirio de la vida de las criadas. Hay quienes han calificado a la serie como “porno de tortura” y quienes han defendido la rudeza de escenas que vemos porque estas se registran en la vida real. Se puede decir que la serie necesita hacernos sentir incómodos, impotentes e incluso asqueados, no obstante, la pregunta ahora es hasta cuándo, teniendo en cuenta que en la segunda temporada, “The Handmaids tale” se topó con su talón de Aquiles.



 El problema principal de la serie se hizo evidente cuando después de luchar por salir de Gilead, June (Elisabeth Moss) decidió quedarse por su hija Hannah pese a que tenía el chance de huir con su otra hija Nicole a Canadá. Hay cierta lógica emocional en la decisión de June, pero también se reveló un secreto a voces y es que si June sale de Gilead, ya no hay más qué contar, por lo menos, para “The Handmaid’s Tale” porque para ellos la serie es June/Elisabeth Moss. Por supuesto, este problema tiene una solución muy simple, pero eso implicaría trasladar el protagonismo a otro personaje que no sea June. De hecho, en la segunda temporada, parecía que los personajes que no teníamos en pantalla tenían una mejor historia que June considerando que las Marthas organizaron un plan para ayudar a escapar a June y Emily (Alexis Bledel) y otro grupo de las criadas organizaron un atentado. En otras palabras, se desarrolló fuera de la pantalla el comienzo de la revolución que podría terminar con la caída de Gilead y la razón por la que no lo vimos es porque “The Handmaid’s Tale” está empecinado con hacer de June la heroína de la historia. 



Y finalmente pasó algo 

 La tercera temporada continúa traumándonos con lo horripilante que es Gilead siendo el viaje a Washington (“Household) uno de los momentos más escalofriantes y sórdidos de la serie al presentar una criada con la boca cosida con metal. Asimismo, en “Heroic” pasamos un episodio muy claustrofóbico con June acompañando a una criada que está siendo mantenida con vida pese a tener muerte cerebral solo para que dé a luz. También seguimos confirmarnos lo terribles que son el comandante Fred Waterford (Joseph Fiennes) y su esposa Serena Joy (Yvonne Strahovski), pues, aprovechándose que la bebé Nicole llegó a Canadá de manera ilegal, Waterford pretende utilizarla para impulsar su carrera política logrando establecer una mesa de negociación con diferentes países y Serena presiona a Fred para buscar un modo de estar en la vida de Nicole. 

Pregunta al aire: ¿Cómo come?

El episodio más claustrofóbico: "Heroic"


 A la par tenemos a una de las pocas personas decentes de Gilead; Eleanor Lawrence (Julie Dretzin), la mujer del enigmático Comandante Joseph Lawrence (Bradley Whitford), el hombre que creó Gilead, y cuyo castigo es mantenerse en un lugar donde su esposa que es mentalmente inestable no puede tener el cuidado médico que necesita. Con un halo de misterio, Lawrence ayudó a escapar a Emily y después se convirtió en un aliado estratégico para June. En el centro de la historia de nuevo está June y su plan Mayday que tiene como objetivo sacar a los niños de Gilead con ayuda de Lawrence, de las Marthas y de las criadas. Esta historia quizás sea una respuesta a la crítica de la temporada pasada cuando daban vueltas sobre su misma cola y parecía que lo único que quería la serie es seguir explorando la brutalidad de Gilead. Ahora se cuenta con un propósito claro; June es la cabeza de la resistencia y tiene un plan. En pocas palabras, por lo menos pasó algo. Al final de la temporada, June logra poner a los niños en un avión a Canadá, aunque después le disparan y las criadas la encuentran medio viva a pleno bosque al día siguiente. 

 La frase de la temporada: "But maybe We're stronger the we think we are"


 Oh, Canadá 

 Canadá era el lugar seguro para los que lograban escapar Gilead, pero en la tercera temporada vimos su lado “oscuro” o mejor dicho, su lado político. Debido a su aplicada “diplomacia”, Canadá se vio a obligado a caer en el juego de Fred accediendo al dialogo y negociando términos para que solucionar la crisis ocasionada por la bebé Nicole. Tal vez se prestaron a la pantomima para obtener información sobre Gilead o quizás la serie quiso presentar un retrato de los gobiernos democráticos que se reúnen con representantes de dictaduras ignorando el sufrimiento del pueblo. El momento más satisfactorio de la temporada (y de la serie) es cuando Fred es arrestado por las autoridades de Canadá luego de ser traicionado por Serena, que había logrado un trato con el gobierno para poder estar cerca de Nicole, y luego Fred traiciona a Serena y ella es arrestada por haber forzado a Nick a tener sexo con June para que se embarace. Ratificando una vez más que son de lo peor. Lo importante es que por primera vez en mucho tiempo la serie hizo un énfasis en que la justicia tarda, pero llega. 

El momento más satisfactorio de la serie


¿Y ahora qué? 

 Obviamente, June no va a morir y su historia continuara en la cuarta temporada. Por fin, “The Handmaid’s Tale” logró lo que tanto se propuso desde la primera temporada e hizo de June una revolucionaria dispuesta a matar y morir por la causa. June mató a la esposa del comandante Lawrence porque suponía un peligro para su plan, también mató al comandante George Winslow (Christopher Meloni) y estuvo dispuesta a sacrificarse para que los niños tuvieran el chance de escapar. En el plano narrativo, la decisión de June de quedarse tiene más coherencia; se queda por Hannah pero también para derrocar a Gilead. Ahora sí podemos decir con toda certeza que ella es la lideresa que las criadas merecen y necesitan. Y más cuando lo que se viene son las repercusiones del plan Mayday. 



Mientras Hulu quiera continuar con la serie no veremos a Gilead caer pronto. Con una narrativa que avanza a paso de tortuga y que se especializa en la crudeza estética, lo que se avecina luego que Giliead se despierte sin niños no va a ser nada bonito. Asimismo, si bien Gilead está más aislada que nunca y sus líderes más oportunistas, como Winslow y Waterford, ya no están, eso no significa que no pueda llegar alguien mucho más radical y enfermizo al poder. La tercera temporada ha sido bastante consistente a lo que “The Handmaid’s Tale” nos tiene acostumbrados, pero ya en sus últimos episodios, con “Sacrifice” y especialmente con “Mayday”, el panorama lúgubre de la serie gozó de brillos de esperanza, pequeñas victorias y acabó de una forma optimista con los niños llegando a Canadá y una Martha revelándole a Luke (O. T. Fagbenle) que June lo hizo posible. Por supuesto, ya vendrá la oscuridad de nuevo.