jueves, 20 de septiembre de 2018

#IronFist T2: La metamorfosis de Danny Rand y de la propia serie

El consenso general en las redes sociales es que la segunda temporada de “Iron Fist” es mucho mejor que la primera. La metamorfosis de la serie ha iniciado con su principal inconveniente, su protagonista, Danny Rand (Finn Jones), a quien se le ha bajado la ñoñería y la intensidad y se le ha dotado una consciencia social y una diplomacia aburrida hasta cierto punto, pero apropiada en ciertos contextos sobre todo para un héroe que se rehúsa a matar. 



Una vez arreglado el héroe, lo que necesitaba la serie era un enemigo de talla no tan confuso como fue la “Mano”. Bien se sabe que a un héroe solo se puede medir a través de su villano y así entra a la escena Davos (Sacha Dhawan). Sin embargo, Davos no se sintió como uno de los malos. Más que un villano, Davos es casi un antihéroe, de hecho, es el casi The Punisher” de “Iron Fist”. Hay una línea muy delgada entre las acciones de un antihéroe con las acciones de un demente. Eliminar a las mafias de la ciudad es lo que Davos y "The Punisher" tienen en común, sin embargo, lo que los diferencia es la motivación. En el caso de "The Punisher", sus acciones se basan en limpiar la ciudad y evitar así muertes como la de su familia, pero en el caso de Davos, todo lo que hace lo hace para ganar a Danny porque lo envidia por obtener el “puño de hierro” y además, para colmo lastima a inocentes. Como también es un clásico de villanos, la obsesión por “recuperar” lo que cree que le pertenece lo aísla de sus breves socios, Walker (Alice Eve) y Joy Meachum (Jessica Stroup). 

The bad Punisher e Iron Fist

Pese a la astucia estratégica de Davos, el personaje termina siendo una caricatura de sí mismo cuando ya logra obtener su añorado “Iron Fist”. El poder lo embrutece hasta que el punto que cae en todas las trampas de Danny y Colleen y bueno, es fácilmente derrotado por Colleen Wing (Jessica Henwick).

Lo mejor de la temporada en una sola foto

La serie se titula “Iron Fist” no “Danny Rand”, lo que significa que no siempre el foco va a estar centrado en Danny y esa es una de las decisiones más acertadas ya que a diferencia de “Luke Cage” y “Jessica Jones”, Danny no siempre es el personaje más cool o el más interesante ni tampoco puede cargar el show solo. En la primera temporada, Colleen era la sidekick de Danny pero ahora la serie es tanto de Danny como de Colleen. ¿Y el sidekick? Ahora, Ward (Tom Pelphrey) es el sidekick de Danny y Misty Knight (Simone Missick) es el sidekick de Colleen. Esta nueva dinámica funciona a la perfección porque Ward, que en la temporada pasada era otro insoportable, ahora es el idiota altanero con cierto encanto irresistible que le dice sus verdades a Danny, mientras que la asociación de Misty y Collen se siente tan natural que cada escena que comparten ruega que le den un spin off solo para ellas. 


Marvel y su manía de reinvindicar a los Ward 

 Continuando enumerando las mejoras de la serie debo mencionar las peleas, audiovisualmente más atractivas y mejores coordinadas. También debo resaltar a Mary/Walker, que ha sido una de las incorporaciones al elenco más enigmáticas. Creo que es una de las pocas veces que vemos en pantalla a alguien que sufre de múltiples personalidades y parece que el subtrama de Mary y Walker se desarrollará a profundidad en una nueva temporada pero hasta el momento ha sido una aliada/nemesis que le aporta una cuota psicológica al mundo de "Iron Fist". Pero lo mejor que ha podido hacer la serie es subsanar el problema de los 13 episodios por temporada solo contando solo con 10 episodios que le basta para su historia. 



Entre los puntos débiles que tiene “Iron Fist” está su coherencia, uno que otro dialogo melodramático y todo el arco de Joy, la hermana de Ward, que pretende ser una mala desalmada pero termina siendo una damisela en peligro. Sin embargo, en un balance, hay más cosas positivas que decir de la segunda temporada de "Iron Fist" y además, ha logrado crear una buena expectativa para una tercera temporada con Colleen asumiendo el rol de Iron Fist y Danny y Ward investigando más sobre los otros Iron Fist. 

El Spin off que merecemos
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viernes, 14 de septiembre de 2018

#TheHandmaidsTale T2: Oda a la miseria

La primera escena de la segunda temporada muestra a las criadas a punto de ser colgadas por no haber apedreado a una de sus compañeras al final de la primera temporada y pese a su brutalidad, la secuencia es una obra de arte, una belleza perversa y trágica. La composición de la "The Handmaind's Tale", desde la fotografía hasta el soundtrack, logra capturar la miseria de una forma tan estética que la hace aceptable, no como para vivir en Gilead, pero lo suficiente como para que continuar viendo sin importar lo o repulsivo e indignante que puede resultar la vida en Gilead.



La serie se ve bien, pero no se siente bien. El problema de la segunda temporada es que nos alimenta de información sobre la sociedad de Gilead, que si bien es interesante, poco interesa en general. Lo que realmente importa es June (Elisabeth Moss) y el arco que le ha tocado es frustrante, ni si quiera parece que ha tenido un avance significativo, es más estamos frente a un retroceso total. No obstante, hay cierta lógica detrás de las acciones de June y en su polémica decisión de quedarse en Gilead aunque se sienta incongruente. No se trata de un "Síndrome de Estocolmo" y ni es cuestión de masoquismo, ella necesita quedarse porque necesita encontrar un modo de salvar a su hija Hannah. Pero si lo pensamos bien y si hacemos un balance, las Marthas y Nick (Max Minghella) hicieron un gran sacrificio para ayudar a escapar a June como para que ella regrese sin su bebé a la casa de los Waterford, donde además le espera un castigo por haber intentado huir. Si entramos al juego de la especulación, si June llegaba a Canadá y se reencontraba con Luke (O. T. Fagbenle) y Moira (Samira Wiley) podrían haber luchado juntos por Hannah. 

Why, June, why?

Esta historia revela el verdadero dilema al que se enfrenta "The Handmaid's Tale" y es que si June logra salir de Gilead, la serie se acaba. Porque de verdad, no importa lo que suceda con Gilead si no está June, o lo que suceda con los Waterford o si existe una resistencia que camina a paso de tortuga, lo que nos importa es June. La serie es June. Y por eso, es inevitable sentirse robado cuando vemos que al final de la temporada, June decide quedarse después de haber tenido la oportunidad más clara de huir, sobre todo, cuando eso es lo que estuvo buscando toda la temporada. La serie ha descubierto que tiene un límite que no debería cruzar para no quedarse sin historia y en lugar de encontrar un modo más astuto de no acercarse a la línea, se ha acercado de una manera floja; June se queda porque se queda y punto. 


De nuevo; why, June, why?

 Antes del decepcionante final de temporada, ver la serie ha sido un ejercicio de paciencia donde lo más interesante que pasó no lo vimos, como el planeamiento del atentado de las criadas a las cabezas de Gilead, o el pacto de las Marthas que aprovecharon la fortaleza de su anonimato para crear un grupo de resistencia, en cambio solo nos queda seguir viendo a June tratando de acomodarse a su situación en modo sobreviviente y una especie de humanización de Serena Joy (Yvonne Strahovski). Hay una escena en particular que parece construir a Serena como una posible figura de la resistencia o por lo menos se da cuenta que la sociedad está mal y le pide a los líderes de Gilead que permitan leer la biblia a las niñas, pero a final le cortan el dedo como castigo y ese es el final de la Serena atrevida. No puedo negar que lo que le sucede a Serena es una especie de Karma. Gilead nació, en parte, por mujeres como ella que preferían callar y obedecer sin cuestionar a su "religión" y a las "reglas" impuestas por un conjunto de hombres. Bueno, al menos tenemos el consuelo de volver a ver a Emily (Alexis Bledel) y la satisfacción de que salió del infierno de Gilead cuando ya había perdido toda la esperanza. 


 Gracias a su espeluznante rol en "Get out" esperaba lo peor del personaje de Bradley Whitford, pero resultó ayudó a Emily a escapar, así que... nope, aun no puedo confiar en él. 

 Más allá de las opiniones sobre la segunda temporada, la serie se ha convertido en un símbolo o mejor dicho en una advertencia de un futuro perverso que podría suceder si es que no se reacciona a tiempo. Así, las criadas de la serie son un icono feminista que aparecen en varias protestas en donde se demanda o se protege los derechos de la mujer. Quizás por eso a "The Handmaind's Tale" no le conviene destruir el sistema de Gilead, ni cambiar de escenario y simplemente se empecina en mostrarnos las acciones más atroces e inhumanas en contra de las criadas. Tal vez es necesario seguir presenciando una oda a la miseria para desperar como nos comenta June en varios de sus monólogos.




Un comentario final: Quiero destacar que en el segundo episodio de la segunda temporada hay una escena aparentemente simple; June está viendo "Friends", pero no está viendo cualquier episodio, justo está viendo el que Monica le enseña a Chandler cómo satisfacer a su pareja. Es una escena simple pero profunda porque se trata de una época donde el sexo no era visto como un pecado y las mujeres eran libres de sentir y buscar su propia satisfacción, cosas que en el régimen de Gilead se les he prohibido. Esta escena es una de las más relevantes de la temporada porque muestra la yuxtaposición de dos sociedades.

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domingo, 26 de agosto de 2018

¡Actúa, Barry, Actúa!

Siempre me preguntado por qué hay series que se califican como “comedias” cuando causan de todo menos risa. Uno de los mejores ejemplos de estos casos es “Transparent”, incluso en la presentación de los Emmy o los Globos de Oro (no me acuerdo cual) alguien bromeó que obviamente “Transparent” no es una comedia pero la colocaban en esa categoría porque se consideraba así. Hace un tiempo también hubo un sketch de “SNL” que parodiaba esta tendencia y presentaba la promoción de la comedia del año que en realidad era un drama familiar fuerte (otra broma alusiva a “Transparent”). De todas formas, ahora tenemos una nueva “comedia” llamada “Barry” y aunque no necesariamente te vas a reír hasta escupir la gaseosa que estas tomando, fácilmente la vas a considerar una de las mejores series del año. 



 La premisa de “Barry” es tan simple que parecería que se gastaría rápido, porque en serio, ¿qué tanta historia le puedes sacar a un exsoldado que se vuelve un sicario y que encuentra su verdadera vocación en la actuación? Bueno, en realidad, por increíble que suene, hay varias y para todos los gustos. En el primer plano está toda la tragedia que es Barry en sí mismo porque cuando encuentra la actuación también encuentra un propósito, algo que lo hace sentir y por eso mismo, trata de alejarse del asesinato, pero no puede y su vida criminal termina colisionando con su nueva vida artística una y otra vez. Mientras la serie va avanzando podemos ver las muchas capas complejas que residen en Barry hasta un posible caso de estrés post traumático por su tiempo en los marines, no hay un conflicto sobre su naturaleza violenta, ni una reflexión, sin embargo, lo que sí hay es una conexión extraña con un grupo de aspirantes a actores y a través de las clases de actuación, Barry se pone en contacto con sus emociones, lo que para un asesino puede ser un poco bizarro. Ya en los siguientes planos está la excentricidad de los métodos de actuación que enseña el profesor Cousineu, uno de los papeles más graciosos que le ha tocado a Henry Winkler, cuya fórmula para sacar la mejor interpretación es explotar el lado emocional de sus alumnos, la investigación de la detective Moss (Paula Newsome) por la muerte de un compañero de la clase de actuación, muerte por la que Barry es responsable, y la guerra de mafias en las que Barry se ve enredado… es como si la serie tuviera un poco de todo; drama, procedimental, suspenso y un poco también de comedia que nace de la ineptitud de la investigación y de las “casualidades” que salvan a Barry una y otra vez. 

Hey! Fonzie sigue siendo cool

 En medio de todo, está Bill Hader quien se convertirá en uno de los favoritos en la temporada de premios por su brillante actuación de un Barry parco e incómodo que causa empatía por su intento de contactarse con su humanidad y por sus deseos de vivir como alguien normal. Todo el crédito de Hader se sobre dimensiona más si tenemos cuenta que a pesar de ser un maestro de la comicidad la comedia de la serie no está enfocada en él como actor, sino que es como si el personaje fuera un satélite que gira alrededor de un dramatismo surreal cargado de un humor negro karmático producto del comportamiento incongruente de los demás. 


Bill Hader, el popular Stefon de SNL, le da vida a Barry, y resulta que también es el co-creador de la serie.

 Sigo pensando que "Barry" no puede ser considerada una comedia, creo que es más un drama que cuenta con un humor negro brutal y eso lo hace especial porque lo que da risa causa incomodidad y pena ajena. El mejor episodio de la serie que a su vez es la mejor muestra del por qué Barry es una de las mejores producciones del año es “Chapter Five: Do Your Job". El highlight del capítulo es la discusión sobre la moralidad en la obra Macbeth que lleva a un debate sobre si los soldados hacen lo correcto al matar gente, un intercambio de ideas que toca una fibra sensible en Barry porque alguien le dice que "tendría que ser un psicópata para matar" y es que ese es justamente su trabajo. La serie lejos de rescatar o tratar de limpiar al protagonista continúa reafirmando la naturaleza violenta en Barry y justamente es esa experiencia la que lo ayuda a interpretar el rol que tiene que representar en la obra.

Dear Emmy, for your consideration

 En ese sentido, una de las cosas que más resaltan de "Barry" es que no busca ningún tipo de excusa para justificar las acciones de Barry y también hay cierta conexión incoherente sobre cómo el arte ayuda a Barry no para que sea una mejor persona, sino para que este cómodo consigo mismo.

Cuando comence a ver la serie pensé que sería una versión ligera de "Dexter", pero lo único que tienen en común es todo el look. ¿Acaso todos los asesinos en serie compran en la misma tienda o qué?

viernes, 17 de agosto de 2018

#TheGoodFight: Sobreviviendo a Trump

La segunda temporada de “The Good Fight” parece ser un ejercicio de sobrevivencia de la era Trump. La protagonista de la serie, Diane Lockhart, interpretada por una magistral Christine Baranski, pasa por las 5 etapas del duelo por la democracia en un modo desesperado de aceptar una realidad que no puede escapar, una realidad que peca por la absurdidad de trivializar los problemas más serios de la administración del polémico presidente de los Estados Unidos, una realidad que parece entumecer a la población ante cualquier detractor. Como una clásica heroína de ficción, Diane acepta su “llamada a la acción” y deja la indiferencia a un lado para combatir a todo lo que representa Trump, aunque la lucha se torna un poco cómica, hay una intención clara de mostrar que hay varias formas de generar un cambio. 



 Desde que comenzó “The Good Fight” trató a Donald Trump como su propio Thanos, un enemigo que representa un peligro mundial cuya amenaza se siente pero no estaba presente directamente, ya en la segunda temporada, Trump es el centro de todos los arcos y es que su sola existencia ha “inspirado” a los demás a mostrar su lado más oscuro. De ese modo, casi todos los casos que vemos están relacionados con Trump cubriendo diferentes tópicos como nombramientos inapropiados, escándalos sexuales, la manipulación de los medios, la misma crisis de credibilidad de los medios, la cobertura de los medios de la nociva gestión de Trump y de sus políticas, como la persecución contra inmigrantes y los ataques a la prensa, hasta llegar a temas actuales como los casos de acoso sexual –que también está asociado a Trump puesto que el movimiento #MeToo nació poco después de la difusión del audio de Trump donde se jacta de toquetear a mujeres-, el incremento de popularidad del alt right – defensores de Trump-, el abuso de policial –política que Trump apoya incluso antes de ser presidente - y por supuesto, la historia más relevante de la temporada recae en la firma como tal porque es contactada por una abogada del partido Demócrata para preparar un posible impeachment contra Trump y así sacarlo de la Casa Blanca lo antes posible. 


Incluso de “The Good Fight” ha compuesto una canción pegajosa que explica al mismo estilo de Rock Schoolhouse cómo funciona el proceso de impeachment. 

Por encima de las otras historias, que involucran un embarazo no planeado por parte de Lucca Quinn, producto del embarazo real de la actriz Cush Jumbo, y la semiresolución de la persecución del FBI contra el padre de Maya Rindell (Rose Leslie), creo que esta temporada ha sido diseñada como un mensaje político que reclama un cambio radical. La actriz Margot Martindale vuelve a darle vida a Ruth Eastman, una de las abogadas más astutas del universo de “The Good Wife” que está trabajando para el partido demócrata pero que a su vez critica la “diplomacia” e “inocencia” de los demócratas y propone un plan de acción para ganar las elecciones y es que no basta con la esperanza de una utópica “ola azul” ni tampoco es suficiente ser el mejor en el papel, las elecciones se ganan con el voto y para conseguirlo se necesita un poco de malicia. En ese sentido, la misma serie está proponiendo ganarle a Trump en su mismo juego.

El mejor episodio de la temporada "Day 450"

 Para esto, “The Good Fight” hace gala de la excentricidad en cada episodio, es increíblemente gracioso que Maritza haya visto el famoso “pee tape” (el video donde presuntamente prostitutas orinan en Trump en Rusia) o cómo los noticieros se loqueaban porque Trump iba llevar animales en su viaje a Europa hasta que descubren que fue un error de tipeo y que está llevando otra cosa, y en medio de estos momentos cómicos surreales tenemos casos sumamente brutales que ponen sobre el tapete debates polémicos en los que la serie no tiene una postura clara, pero cuyos personajes asumen una, al igual que el espectador. El único republicano del buffete, Julius Cain (Michael Boatman) se muestra en contra de la vacancia de Trump alegando que sea el pueblo el que decida en el 2020 si Trump se queda o no mientras que los demás miembros del buffete prefieren lo contrario. Asimismo, hay diferentes opiniones sobre el consentimiento en el sexo y las repercusiones públicas tras tener una aventura de una noche. 


The Good Fight” sobrevive en la caótica “era Trump” navegando en las olas de la inestabilidad como un surfista profesional. No solo sobrevive a Trump, también lo supera encontrando la fórmula ideal y loca para de salirse con la suya - la mayoría de casos los termina ganando -, y en paralelo, contribuye un poco con promover la esperanza de que todo va a estar bien siempre y cuando se acepte la llamada de acción.

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#FriendsFromCollege = La antítesis de #Friends



Como una clásica comedia de situación, "Friends" se apoyó en la maduración personal por medio de la amistad. Sin embargo, mientras "Friends" vemos una evolución, en "Friends From Collage" vemos una involución ya que se trata de un grupo que cuando están juntos retroceden mentalmente a esa época de cuando eran jóvenes y no tenían responsabilidades.

jueves, 9 de agosto de 2018

#OITNB (T6), bienvenido a máxima seguridad

Pese a la crítica a la quinta temporada, la cual estuvo enfocada en las 72 horas que duró el motín, siento que sin ser la mejor, fue una de las más sólidas entregas de "Orange is the New Black". Para bien y para mal, se marcó un punto de quiebre y se encontró la excusa perfecta de mutar, de reinvindicarse y de comenzar de nuevo, pero como se ya sabemos en el mundo de "OITNB", ningún cambio es para bien y todo siempre puede empeorar. 



 La nueva temporada se desarrolla por completo en una prisión de máxima seguridad, un escenario que hace que Litchfield Penitentiary de mínima seguridad sea un hotel de lujo en comparación, no tanto por la locación, sino por las personas, tanto reclusas y guardianes. Si Piscatella (Brad William Henke) trataba a las reclusas como animales, los guardias en máxima seguridad las tratan como animales de circo cuyos enfrentamientos y problemas sirven como entretenimiento para ellos. 


 El malévolo juego del "Fantasy Inmate" 

 "OITNB" ya nos tiene acostumbrados a colocar a todos sus personajes en una zona gris en cuanto a valores y relaciones y ahora en una nueva cárcel esta dinámica se intensifica pero con un twist; las reglas son diferentes y los bandos están más definidos. Sin embargo, uno de los problemas de la temporada es que trata de abarcar demasiado mostrando las diferentes consecuencias del motín - el abuso de los guardias, el intento de reivindicación de Caputo (Nick Sandow), el control de la narrativa para cambiar los hechos, las alianzas en la cárcel, la adicción a las drogas, la corrupción,  el chivo expiatorio para ocultar el crimen, el tráfico de influencias, etc, - y no encuentra una forma clara de traspasar el mensaje social detrás de la historia las importante de la temporada; la tragedia de Tasha Jefferson “Taystee” (Danielle Brooks). De tal modo que el momento que más doloroso no proviene de la injusticia a la que es sometida Taysee ni a la falsa esperanza que se trató de construir al hacernos creer que podría ser declarada no culpable por el asesinato de Piscatella, no, el momento más doloroso proviene de la traición de Cindy (Adrienne C. Moore), porque aun sabiendo que Piscatella fue asesinado por los policías que entraron a la cárcel, prefirió sacrificar a su propia amiga para salvar su propio pellejo. 



 La serie siempre ha sido brillante al explorar la humanidad imperfecta y el sentido de sobreviviencia. Cada una se aferra a lo que tiene al alcance para sobrellevar el infierno de la cárcel. Por eso, desde la lógica egoísta donde prima primero el “yo” antes de lo demás, se puede entender a Cindy e incluso podemos justificarla porque nadie iba a creerle, no obstante, algo que también hemos visto durante todas las temporadas son los lazos de entre las internas. Estos vínculos en la comunidad pasan de la fraternidad a la familiaridad; Niki (Natasha Lyonne) llama a Red (Kate Mulgrew) “mamá”, Red considera como “familia” a su gente en la cárcel, Gloria (Selenis Leyva) intenta cuidar a Dayanara (Dascha Polanco) y Alex (Laura Prepon) cuida la espalda de Piper (Taylor Schilling), e incluso en su propio modo las reas del Bloque C y del Bloque D están unidas en su odio hacia entre los bloques. En ese sentido, es agridulce ver cómo algunos lazos se consolidan y otro se rompen por completo conveniencia personal como fue el caso de Cindy y Taysee.



 En esta oportunidad, las nuevas reclusas me fueron completamente indiferentes, pero no voy a negar que esa bronca de Barb (Henny Russell) vs. Carol (Mackenzie Phillips), dos siniestras hermanas que iniciaron la absurda rivalidad entre el Bloque B y C, tienen un desenlace perversamente poético ya que ambas terminan matándose entre sí cuando tenían el plan de matar a Frieda (Dale Soules). También debo reconocer que Madison (Amanda Fuller), que más parece una villana de un dibujo animado, hizo más soportable a Piper, lo que es todo un mérito porque Piper es fácil odiarla. Pese a tener tantos personajes se ha sentido la ausencia de Maritza (Diane Guerrero), simplemente Flaca (Jackie Cruz) no es la misma sin Maritza.



 La escena final inyecta un poco de esperanza; se esperaba que el partido de kickball fuera un baño de sangre y terminó siendo un juego sano lleno de diversión en medio de un lugar que respira misera, pero típico de “OITNB”, de nuevo nos devuelven a la realidad; mientras Piper sale de la cárcel, Blanca (Laura Gómez) es trasladada a un centro de inmigración dejando a un pobre Diablo esperándola con un ramo de flores en las manos. Creo que es la primera vez que “OITNB” refleja de manera directa la crisis de la política de inmigración de la administración de Donald Trump. De por sí, toda la serie pone reflectores en la problemática del sistema penitenciario desde diferentes ángulos, temporadas pasadas vimos la privatización de la cárcel más como una oportunidad de negocio que una mejora al sistema, así era solo cuestión de tiempo antes de que tocaran un tema actual y agudo como la inmigración, más teniendo en cuenta que la mitad del elenco es latino. Lo que hace esta escena más sobreacogedora es que en el juego de kickball, los colores que dividen al bloque C del bloque D, azul vs. caqui, se ponen a un lado entretanto en la vida real los colores y privilegios siempre están presentes y la cuerda se rompe por el lado más débil como es el caso de Blanca y de Taysee. Terminada la sexta temporada, OITNB” no ha conseguido recomponerse en su totalidad, se ha desgastando la creatividad un poco, las villanas no son tan memorables pero cumplen su función de hacerse odiar, de todas formas, se trata de un buen preludio para el final.




"Be Free" es el mejor episodio de la temporada por ese contraste entre la esperanza y la infame realidad


viernes, 3 de agosto de 2018

GLOW T2: El arte de la creación de un show

Mientras la primera temporada de GLOW giró alrededor de un grupo de mujeres seleccionadas por un productor para entrenarse en la lucha libre con el objetivo de crear el ficticio show "Gorgeous Ladies of Wrestling", la segunda temporada se centra en la producción del programa y la lucha del grupo por mantenerlo en el aire. 



Desde su inicio, la serie siempre enfatizó que el espectáculo de la lucha libre reside en las rivalidades de los luchadores y para hacer más rica el performance cada uno tiene una historia propia en donde son los protagonistas y tienen que enfrentarse a sus antagonistas. En la segunda temporada vemos que construir estas historias conlleva un gran esfuerzo, mucha imaginación y demasiada exageración.


 Esfuerzo, imaginación y exageración también parecen describir a Debie, Ruth y Sam, los pilares de la serie. 

 Ya adentrándonos en el drama personal de los protagonistas vemos cómo es que la década de los 80 realmente es un antagonista más en la historia. En la primera temporada, las mujeres utilizaron los prejuicios para crear a sus luchadoras, pero los prejuicios reales siguen presentes principalmente en el ambiente laboral. Debbie Eagan (Betty Gilpin) utiliza su astucia para ser una de las productoras del programa pero la mayoría de sus consejos son ignorados por Sam (Marc Maron) y Bash (Chris Lowell) mientras que Ruth (Alison Brie) es la mente creativa del show pero no recibe el crédito que merece y en los primeros capítulos es tratada como basura por Debbie y Sam, aunque eso es más por resentimientos personales que profesionales. GLOW es de esas series que sí demuestran que sus protagonistas están adelantadas a sus épocas, primero desafiando el status quo de un arte reservado para los hombres y luego, manteniendo a flote el programa ya sea por el lado creativo (Ruth) y administrativo (Debbie). 



La historia más actual de la serie es cuando el gerente general del canal que emite GLOW le pone una trampa a Ruth para quedarse a solas con ella en un cuarto de hotel, al darse cuenta de sus intenciones, Ruth se escapa de toda la situación y la represalia de esta acción fue el cambio de horario y una posible cancelación de GLOW. Después que el movimiento "Me Too" expusiera los secretos sucios de la industria de Hollywood, sabemos que esta parte de la serie pasó en varias oportunidades. De ese modo, la inclusión de esta secuencia evidencia otro problema más al que se enfrentan las mujeres y las artistas en general frente a figuras de poder que pueden definir su futuro o destruirlo y también nos muestra cómo en esa época no se criticaba este comportamiento sino a la persona que no aceptó la propuesta indecente. Sin tomar en cuenta el peligro al que estuvo expuesta Ruth, Debbie se molestó porque Ruth no se acostó con el gerente ya que eso hubiera significado que el show permaneciera en un mejor horario. Es difícil ser “team Debbie”, no tanto por sus conflictos con Ruth, quien es interpretada por una carismática Alison Brie, sino por su propio comportamiento ya que a pesar de que está tratando de comprobar que puede ser una madre soltera y una productora exitosa, sus acciones la dejan mal parada sobre todo cuando intenta castigar a Ruth. En contraste de Debbie, Sam le muestra su total apoyo a Ruth luego que ella le contara lo sucedido con el gerente del canal.

El mejor episodio de la temporada: "The Good Twin"

No podría decir que GLOW ha encontrado un balance entre su comedia y su drama; de hecho, mucho drama rodea a los personajes principales (Deb, Sam y Ruth) lo que le roba el tiempo a potenciales historias más interesantes de los demás personajes. Sin embargo, uno de los aspectos más resaltables es que es fácil encariñarnos con cada una de las chicas aunque tengan poco tiempo en la pantalla. Quizás la tercera temporada se anime a explorar otros personajes además de Debbie, Sam y Ruth. De hecho, se han dejado al aire teasers y guiños que valdría la pena desarrollarlos, especialmente todo ese rollo de Bash con su mayordomo. GLOW jamás ha especificado la sexualidad de Bash, solo ha mostrado interés en la lucha libre, así que se casara con Britannica parece más una reacción a la revelación de que el mayordomo de Bash falleció de una enfermedad que no es mencionada pero que es fácil de descifrar. 


GLOW continúa siendo una carta de amor a la lucha libre como un arte pero ahora desde una perspectiva de producción. La serie brilla particularmente cuando se enfoca en el detrás de cámara del programa. Lo que me encantó de esta temporada es el episodio  "The Good Twin" es literalmente un programa de GLOW, con musicales, efectos ochenteros y con escenas que hemos visto antes cuando fueron grabadas. Se trata del mejor episodio de la serie ya que se siente como un premio; estamos viendo el resultado del proceso que hemos visto entre la serie. Se nota que al igual que en el programa ficticio, GLOW la serie es el resultado de un grupo que trabaja para sacar un buen producto que no solo entretiene sino que atrapa de inmediato.

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-#GLOW: 40% Comedia, 40% Drama, 20% Acción