viernes, 17 de agosto de 2018

#TheGoodFight: Sobreviviendo a Trump

La segunda temporada de “The Good Fight” parece ser un ejercicio de sobrevivencia de la era Trump. La protagonista de la serie, Diane Lockhart, interpretada por una magistral Christine Baranski, pasa por las 5 etapas del duelo por la democracia en un modo desesperado de aceptar una realidad que no puede escapar, una realidad que peca por la absurdidad de trivializar los problemas más serios de la administración del polémico presidente de los Estados Unidos, una realidad que parece entumecer a la población ante cualquier detractor. Como una clásica heroína de ficción, Diane acepta su “llamada a la acción” y deja la indiferencia a un lado para combatir a todo lo que representa Trump, aunque la lucha se torna un poco cómica, hay una intención clara de mostrar que hay varias formas de generar un cambio. 



 Desde que comenzó “The Good Fight” trató a Donald Trump como su propio Thanos, un enemigo que representa un peligro mundial cuya amenaza se siente pero no estaba presente directamente, ya en la segunda temporada, Trump es el centro de todos los arcos y es que su sola existencia ha “inspirado” a los demás a mostrar su lado más oscuro. De ese modo, casi todos los casos que vemos están relacionados con Trump cubriendo diferentes tópicos como nombramientos inapropiados, escándalos sexuales, la manipulación de los medios, la misma crisis de credibilidad de los medios, la cobertura de los medios de la nociva gestión de Trump y de sus políticas, como la persecución contra inmigrantes y los ataques a la prensa, hasta llegar a temas actuales como los casos de acoso sexual –que también está asociado a Trump puesto que el movimiento #MeToo nació poco después de la difusión del audio de Trump donde se jacta de toquetear a mujeres-, el incremento de popularidad del alt right – defensores de Trump-, el abuso de policial –política que Trump apoya incluso antes de ser presidente - y por supuesto, la historia más relevante de la temporada recae en la firma como tal porque es contactada por una abogada del partido Demócrata para preparar un posible impeachment contra Trump y así sacarlo de la Casa Blanca lo antes posible. 


Incluso de “The Good Fight” ha compuesto una canción pegajosa que explica al mismo estilo de Rock Schoolhouse cómo funciona el proceso de impeachment. 

Por encima de las otras historias, que involucran un embarazo no planeado por parte de Lucca Quinn, producto del embarazo real de la actriz Cush Jumbo, y la semiresolución de la persecución del FBI contra el padre de Maya Rindell (Rose Leslie), creo que esta temporada ha sido diseñada como un mensaje político que reclama un cambio radical. La actriz Margot Martindale vuelve a darle vida a Ruth Eastman, una de las abogadas más astutas del universo de “The Good Wife” que está trabajando para el partido demócrata pero que a su vez critica la “diplomacia” e “inocencia” de los demócratas y propone un plan de acción para ganar las elecciones y es que no basta con la esperanza de una utópica “ola azul” ni tampoco es suficiente ser el mejor en el papel, las elecciones se ganan con el voto y para conseguirlo se necesita un poco de malicia. En ese sentido, la misma serie está proponiendo ganarle a Trump en su mismo juego.

El mejor episodio de la temporada "Day 450"

 Para esto, “The Good Fight” hace gala de la excentricidad en cada episodio, es increíblemente gracioso que Maritza haya visto el famoso “pee tape” (el video donde presuntamente prostitutas orinan en Trump en Rusia) o cómo los noticieros se loqueaban porque Trump iba llevar animales en su viaje a Europa hasta que descubren que fue un error de tipeo y que está llevando otra cosa, y en medio de estos momentos cómicos surreales tenemos casos sumamente brutales que ponen sobre el tapete debates polémicos en los que la serie no tiene una postura clara, pero cuyos personajes asumen una, al igual que el espectador. El único republicano del buffete, Julius Cain (Michael Boatman) se muestra en contra de la vacancia de Trump alegando que sea el pueblo el que decida en el 2020 si Trump se queda o no mientras que los demás miembros del buffete prefieren lo contrario. Asimismo, hay diferentes opiniones sobre el consentimiento en el sexo y las repercusiones públicas tras tener una aventura de una noche. 


The Good Fight” sobrevive en la caótica “era Trump” navegando en las olas de la inestabilidad como un surfista profesional. No solo sobrevive a Trump, también lo supera encontrando la fórmula ideal y loca para de salirse con la suya - la mayoría de casos los termina ganando -, y en paralelo, contribuye un poco con promover la esperanza de que todo va a estar bien siempre y cuando se acepte la llamada de acción.

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-#TheGoodFight: El poder femenino en la era Trump

#FriendsFromCollege = La antítesis de #Friends



Como una clásica comedia de situación, "Friends" se apoyó en la maduración personal por medio de la amistad. Sin embargo, mientras "Friends" vemos una evolución, en "Friends From Collage" vemos una involución ya que se trata de un grupo que cuando están juntos retroceden mentalmente a esa época de cuando eran jóvenes y no tenían responsabilidades.

jueves, 9 de agosto de 2018

#OITNB (T6), bienvenido a máxima seguridad

Pese a la crítica a la quinta temporada, la cual estuvo enfocada en las 72 horas que duró el motín, siento que sin ser la mejor, fue una de las más sólidas entregas de "Orange is the New Black". Para bien y para mal, se marcó un punto de quiebre y se encontró la excusa perfecta de mutar, de reinvindicarse y de comenzar de nuevo, pero como se ya sabemos en el mundo de "OITNB", ningún cambio es para bien y todo siempre puede empeorar. 



 La nueva temporada se desarrolla por completo en una prisión de máxima seguridad, un escenario que hace que Litchfield Penitentiary de mínima seguridad sea un hotel de lujo en comparación, no tanto por la locación, sino por las personas, tanto reclusas y guardianes. Si Piscatella (Brad William Henke) trataba a las reclusas como animales, los guardias en máxima seguridad las tratan como animales de circo cuyos enfrentamientos y problemas sirven como entretenimiento para ellos. 


 El malévolo juego del "Fantasy Inmate" 

 "OITNB" ya nos tiene acostumbrados a colocar a todos sus personajes en una zona gris en cuanto a valores y relaciones y ahora en una nueva cárcel esta dinámica se intensifica pero con un twist; las reglas son diferentes y los bandos están más definidos. Sin embargo, uno de los problemas de la temporada es que trata de abarcar demasiado mostrando las diferentes consecuencias del motín - el abuso de los guardias, el intento de reivindicación de Caputo (Nick Sandow), el control de la narrativa para cambiar los hechos, las alianzas en la cárcel, la adicción a las drogas, la corrupción,  el chivo expiatorio para ocultar el crimen, el tráfico de influencias, etc, - y no encuentra una forma clara de traspasar el mensaje social detrás de la historia las importante de la temporada; la tragedia de Tasha Jefferson “Taystee” (Danielle Brooks). De tal modo que el momento que más doloroso no proviene de la injusticia a la que es sometida Taysee ni a la falsa esperanza que se trató de construir al hacernos creer que podría ser declarada no culpable por el asesinato de Piscatella, no, el momento más doloroso proviene de la traición de Cindy (Adrienne C. Moore), porque aun sabiendo que Piscatella fue asesinado por los policías que entraron a la cárcel, prefirió sacrificar a su propia amiga para salvar su propio pellejo. 



 La serie siempre ha sido brillante al explorar la humanidad imperfecta y el sentido de sobreviviencia. Cada una se aferra a lo que tiene al alcance para sobrellevar el infierno de la cárcel. Por eso, desde la lógica egoísta donde prima primero el “yo” antes de lo demás, se puede entender a Cindy e incluso podemos justificarla porque nadie iba a creerle, no obstante, algo que también hemos visto durante todas las temporadas son los lazos de entre las internas. Estos vínculos en la comunidad pasan de la fraternidad a la familiaridad; Niki (Natasha Lyonne) llama a Red (Kate Mulgrew) “mamá”, Red considera como “familia” a su gente en la cárcel, Gloria (Selenis Leyva) intenta cuidar a Dayanara (Dascha Polanco) y Alex (Laura Prepon) cuida la espalda de Piper (Taylor Schilling), e incluso en su propio modo las reas del Bloque C y del Bloque D están unidas en su odio hacia entre los bloques. En ese sentido, es agridulce ver cómo algunos lazos se consolidan y otro se rompen por completo conveniencia personal como fue el caso de Cindy y Taysee.



 En esta oportunidad, las nuevas reclusas me fueron completamente indiferentes, pero no voy a negar que esa bronca de Barb (Henny Russell) vs. Carol (Mackenzie Phillips), dos siniestras hermanas que iniciaron la absurda rivalidad entre el Bloque B y C, tienen un desenlace perversamente poético ya que ambas terminan matándose entre sí cuando tenían el plan de matar a Frieda (Dale Soules). También debo reconocer que Madison (Amanda Fuller), que más parece una villana de un dibujo animado, hizo más soportable a Piper, lo que es todo un mérito porque Piper es fácil odiarla. Pese a tener tantos personajes se ha sentido la ausencia de Maritza (Diane Guerrero), simplemente Flaca (Jackie Cruz) no es la misma sin Maritza.



 La escena final inyecta un poco de esperanza; se esperaba que el partido de kickball fuera un baño de sangre y terminó siendo un juego sano lleno de diversión en medio de un lugar que respira misera, pero típico de “OITNB”, de nuevo nos devuelven a la realidad; mientras Piper sale de la cárcel, Blanca (Laura Gómez) es trasladada a un centro de inmigración dejando a un pobre Diablo esperándola con un ramo de flores en las manos. Creo que es la primera vez que “OITNB” refleja de manera directa la crisis de la política de inmigración de la administración de Donald Trump. De por sí, toda la serie pone reflectores en la problemática del sistema penitenciario desde diferentes ángulos, temporadas pasadas vimos la privatización de la cárcel más como una oportunidad de negocio que una mejora al sistema, así era solo cuestión de tiempo antes de que tocaran un tema actual y agudo como la inmigración, más teniendo en cuenta que la mitad del elenco es latino. Lo que hace esta escena más sobreacogedora es que en el juego de kickball, los colores que dividen al bloque C del bloque D, azul vs. caqui, se ponen a un lado entretanto en la vida real los colores y privilegios siempre están presentes y la cuerda se rompe por el lado más débil como es el caso de Blanca y de Taysee. Terminada la sexta temporada, OITNB” no ha conseguido recomponerse en su totalidad, se ha desgastando la creatividad un poco, las villanas no son tan memorables pero cumplen su función de hacerse odiar, de todas formas, se trata de un buen preludio para el final.




"Be Free" es el mejor episodio de la temporada por ese contraste entre la esperanza y la infame realidad


viernes, 3 de agosto de 2018

GLOW T2: El arte de la creación de un show

Mientras la primera temporada de GLOW giró alrededor de un grupo de mujeres seleccionadas por un productor para entrenarse en la lucha libre con el objetivo de crear el ficticio show "Gorgeous Ladies of Wrestling", la segunda temporada se centra en la producción del programa y la lucha del grupo por mantenerlo en el aire. 



Desde su inicio, la serie siempre enfatizó que el espectáculo de la lucha libre reside en las rivalidades de los luchadores y para hacer más rica el performance cada uno tiene una historia propia en donde son los protagonistas y tienen que enfrentarse a sus antagonistas. En la segunda temporada vemos que construir estas historias conlleva un gran esfuerzo, mucha imaginación y demasiada exageración.


 Esfuerzo, imaginación y exageración también parecen describir a Debie, Ruth y Sam, los pilares de la serie. 

 Ya adentrándonos en el drama personal de los protagonistas vemos cómo es que la década de los 80 realmente es un antagonista más en la historia. En la primera temporada, las mujeres utilizaron los prejuicios para crear a sus luchadoras, pero los prejuicios reales siguen presentes principalmente en el ambiente laboral. Debbie Eagan (Betty Gilpin) utiliza su astucia para ser una de las productoras del programa pero la mayoría de sus consejos son ignorados por Sam (Marc Maron) y Bash (Chris Lowell) mientras que Ruth (Alison Brie) es la mente creativa del show pero no recibe el crédito que merece y en los primeros capítulos es tratada como basura por Debbie y Sam, aunque eso es más por resentimientos personales que profesionales. GLOW es de esas series que sí demuestran que sus protagonistas están adelantadas a sus épocas, primero desafiando el status quo de un arte reservado para los hombres y luego, manteniendo a flote el programa ya sea por el lado creativo (Ruth) y administrativo (Debbie). 



La historia más actual de la serie es cuando el gerente general del canal que emite GLOW le pone una trampa a Ruth para quedarse a solas con ella en un cuarto de hotel, al darse cuenta de sus intenciones, Ruth se escapa de toda la situación y la represalia de esta acción fue el cambio de horario y una posible cancelación de GLOW. Después que el movimiento "Me Too" expusiera los secretos sucios de la industria de Hollywood, sabemos que esta parte de la serie pasó en varias oportunidades. De ese modo, la inclusión de esta secuencia evidencia otro problema más al que se enfrentan las mujeres y las artistas en general frente a figuras de poder que pueden definir su futuro o destruirlo y también nos muestra cómo en esa época no se criticaba este comportamiento sino a la persona que no aceptó la propuesta indecente. Sin tomar en cuenta el peligro al que estuvo expuesta Ruth, Debbie se molestó porque Ruth no se acostó con el gerente ya que eso hubiera significado que el show permaneciera en un mejor horario. Es difícil ser “team Debbie”, no tanto por sus conflictos con Ruth, quien es interpretada por una carismática Alison Brie, sino por su propio comportamiento ya que a pesar de que está tratando de comprobar que puede ser una madre soltera y una productora exitosa, sus acciones la dejan mal parada sobre todo cuando intenta castigar a Ruth. En contraste de Debbie, Sam le muestra su total apoyo a Ruth luego que ella le contara lo sucedido con el gerente del canal.

El mejor episodio de la temporada: "The Good Twin"

No podría decir que GLOW ha encontrado un balance entre su comedia y su drama; de hecho, mucho drama rodea a los personajes principales (Deb, Sam y Ruth) lo que le roba el tiempo a potenciales historias más interesantes de los demás personajes. Sin embargo, uno de los aspectos más resaltables es que es fácil encariñarnos con cada una de las chicas aunque tengan poco tiempo en la pantalla. Quizás la tercera temporada se anime a explorar otros personajes además de Debbie, Sam y Ruth. De hecho, se han dejado al aire teasers y guiños que valdría la pena desarrollarlos, especialmente todo ese rollo de Bash con su mayordomo. GLOW jamás ha especificado la sexualidad de Bash, solo ha mostrado interés en la lucha libre, así que se casara con Britannica parece más una reacción a la revelación de que el mayordomo de Bash falleció de una enfermedad que no es mencionada pero que es fácil de descifrar. 


GLOW continúa siendo una carta de amor a la lucha libre como un arte pero ahora desde una perspectiva de producción. La serie brilla particularmente cuando se enfoca en el detrás de cámara del programa. Lo que me encantó de esta temporada es el episodio  "The Good Twin" es literalmente un programa de GLOW, con musicales, efectos ochenteros y con escenas que hemos visto antes cuando fueron grabadas. Se trata del mejor episodio de la serie ya que se siente como un premio; estamos viendo el resultado del proceso que hemos visto entre la serie. Se nota que al igual que en el programa ficticio, GLOW la serie es el resultado de un grupo que trabaja para sacar un buen producto que no solo entretiene sino que atrapa de inmediato.

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-#GLOW: 40% Comedia, 40% Drama, 20% Acción

miércoles, 25 de julio de 2018

Logro desbloqueado: ‘Diario de un verdugo’, mi primera novela.

“Diario de un verdugo” comenzó con una pregunta “¿Qué pasaría si...?”. 

¿Qué pasaría si tuviéramos la opción de elegir morir?...
Me pareció que era una historia más que interesante y un día me tope con el libro “Mátame” de Stephen White. El protagonista de la novela descubre que tiene una enfermedad incurable y se entera de la existencia de una misteriosa organización que se encarga de acabar con la vida de aquellos que quieren evitar sufrir por una enfermedad. “Mátame” es uno de esos libros que me hubiera gustado haber escrito y si bien responde la pregunta qué pasaría si tuviéramos la opción de elegir morir, no profundiza demasiado en esa organización así que mi mente comenzó a maquinar todo tipo de conspiraciones. Entonces, se me ocurrió una idea perversa. 

¿Qué pasaría si el grupo terrorista Sendero Luminoso hubiera tenido un plan B tras la captura de su cabecilla Abimael Guzmán? 
La pregunta invitaba a la especulación y mi teoría de lo hubiera sucedido se trataba de un enredado trama que quizás fue producto de mi adición a novelas de espías y a mi fascinación por ver el peor escenario posible. Una de mis series favoritas se llama “El hombre del castillo” y esta basada en la novela del mismo nombre de Philip K Dick. La premisa parece responder una de las preguntas más cliché en el mundo; ¿Qué hubiera sucedido que los nazis ganaban la segunda guerra mundial? 
Yo quería hacer algo similar con pero con la historia de mi país y mi mente comenzó a divagar entre las miles de cosas que hubiera sucedido.

Hace unos 4 años atrás, una amiga me hizo una pregunta a mí: 
¿Qué pasaría si te pones a escribir un libro con esas teorías y tonterías que me paras contando?
Y así es como inicio lo que originalmente era “Todos los planes de Santiago Geldres: Volumen 1: Diario de un verdugo”. 

Por largos meses, me puse a llenar las páginas respondiendo las preguntas que estuvieron en mi mente a través de personajes y hechos ficticios. De repente tuve una historia que nació de una pregunta y que se fue alimentando con la realidad peruana, con las noticias de hace 4 años, con consejos y correcciones de amigas cercanas. Como el protagonista de la novela es un periodista lo justo era que el lector junto a Santiago vayan descubriendo la verdad gracias a esa curiosidad innata del periodista que también le hace cuestionarse todo. De ese modo, Santiago comienza investigar a esta misteriosa ONG que lo recluto para ser un verdugo y así se revela las conexiones turbias de esta organización. 



Cuando termine de escribir mi libro, me pregunte ¿qué tal si…alguien más lo lee? ¿Y que tal si lo publico? 

Después de varios años, por fin, mi primera novela “Diario de un verdugo” ha sido publicada por Ediciones Altazor. 


La sinopsis es la siguiente:

"Cansado de su ordinaria y aburrida existencia, Santiago Geldres aceptará la propuesta de la misteriosa organización, Azrael, convirtiéndose así en un ‘verdugo’. En ese inusual trabajo, Santiago dejará a un lado su particular moralidad, impuesta por su madre, para aceptar la oscuridad que siempre lo ha acompañado y al mismo tiempo irá descubriendo el vínculo entre Azrael y la organización terrorista, El Sendo, que planea un inminente retorno triunfal aprovechándose de un país vulnerable obsesionado con olvidar la macabra pesadilla que vivió en una época de terror." 


El libro lo pueden encontrar en las siguientes librerías: Lancom, El Virrey de Lima y de Miraflores y Communitas.

O pueden contactarse conmigo al mail: alegna301@hotmail.com



El booktráiler:


Brief:



Descarga el primer capítulo.

Gracias por la atención.

viernes, 13 de julio de 2018

#LukeCage T2: Todos odian a Mariah

La segunda temporada de “Luke Cage” va más allá de la típica “crisis del héroe” y explora lo que implica no solo ser un héroe, sino un símbolo de una comunidad, porque aunque “Luke Cage” no tenga una identidad secreta, sí tiene un alter ego y Luke Cage, el héroe de Harlem, parece colisionar con Luke Cage, la persona, tanto en el ojo público como en el plano emocional y moral. 



 Al ser una de las series más representativas de la comunidad afroamericana, “Luke Cage” intenta dar una mirada interna reflexiva de los problemas que afecta a este grupo de personas por medio de diálogos extensos que no terminan de cuajar cuando tratan de ahondarse en ideas políticas pero que sí funciona en forma de monólogos. De hecho, los mejores momentos de la serie son exactamente cuando los personajes revelan lo que realmente sienten y lo que son en el contexto de un mundo perjuicioso que ya los ha encasillado. La temporada arranca con un sermón de un pastor, el último rol del gran Reg E. Cathey, que cuestiona la admiración del barrio hacia Luke Cage (Mike Colter). El pastor es nada más y nada menos que el padre desaparecido de Luke y sus sermones y reflexiones marcan el camino para lo que será una entrega rica en el plano filosófico y social. En ese sentido, vemos que las acciones de cada uno de los protagonistas logran plasmar con crudeza el dilema principal de la serie; el poder como fuente de corrupción. 

Yo soy Harlem y Harlem soy yo.

 Antes de ponerse en modo full héroe, vemos cómo es que el propio Luke Cage puede cruzar la línea que separa al héroe del justiciero cuando le dio una paliza a Cockroach Hamilton al intervenir su casa cuando golpeaba a su esposa y su hijo y si no fuera por Claire (Rosario Dawson) no hubiera sido capaz de detenerse y si no fuera por Misty (Simone Missick), la policía se le iba a ir encima. Con todo lo que le pasó a Luke en el pasado, es comprensible que ya no confíe en los policías ni tampoco en el sistema y por eso opere a su propio modo. Entonces, no puede quejarse si es que otros comienzan a hacer lo mismo. De ese modo conocemos al enemigo de turno; Bushmaster (Mustafa Shakir), quien no solo pone en aprietos a Luke Cage por ser tan fuerte como él, sino también lo lleva a dudar sobre su rol en la sociedad. Sabemos que Luke es el clásico héroe que no mata y eso también significa que tiene que salvar a los malos como Mariah (Alfre Woodard), Shade (Theo Rossi) y el propio Bushmaster, no hay sorpresa allí, sin embargo, el conflicto que se presenta para Luke tiene que ver con las implicancias de proteger a estas personas ya que se tratan de las cabecillas del crimen organizado de Harlem, las personas que más daño le han hecho a la ciudad. 



Como si necesitáramos más razones para odiar a Mariah, la bronca de Bushmaster no es tanto con Luke Cage si no con ella porque es la responsable de la muerte de su familia. Y si no fuera porque Bushmaster es consumido por su vendetta contra Mariah hasta podría ser considerado el "The Pushiner" de los haitanos. Él aniquila a las cabecillas de las bandas criminales más importantes de Harlem y al rededores pero en la racha final, Bushmaster se deteriora por completo. De todas formas, lo importante es que el odio por Mariah, que termina siendo universal, lleva a alianzas inesperadas. Hasta este punto, Mariah era una política habilidosa que se consideraba a sí misma el mal menor necesario de Harlem ya que debido a sus relaciones con otras mafias mantiene una tensa calma en el barrio. Mientras va a avanzando la temporada, Mariah deja de lado la política y abraza el lado oscuro y para a ser oficialmente "La reina" de Harlem. Black Mariah es una de las villanas más gratificantes del mundo televisivo de Marvel, es mucho más brutal que Bushmaster aunque no tenga ninguna fuerza sobrenatural y tiene la habilidad de salirse con las suyas gracias a su poder. La excelencia de Alfre Woodard se adueña de la serie cada vez que aparece en pantalla. 

La Reina. Woodard goza de la extraña destreza de sexualizar sus diálogos amenazantes, una táctica inusual que logra incomodar y excitar a sus enemigos. 

Como suele suceder en todas las series, la roba escena de “Luke Cage” es Misty Knight. Luego de perder un brazo en “Defenders”, Misty comienza la temporada acomodándose a esa nueva vida, pero un encuentro con Colleen Wing (Jessica Henwick) y una pelea en el bar revive esa personalidad luchadora que tanto la caracterizó en la primera temporada. Misty Knight es la respuesta a las diatribas internas de Luke, el héroe y símbolo de Harlem. Mientras que los prejuicios y la desconfianza por un sistema corrupto hacen que Luke Cage asuma la protección de Harlem sin tener en cuenta las leyes, Misty encuentra un modo de encontrar justicia a pesar del sistema podrido. Mientras que Luke Cage cuenta con el apoyo del barrio, Misty trabaja sola en una comisaria infectada por la indiferencia y la corrupción. A pesar de la tentación, porque hay un momento en el que Misty considera plantear evidencia falsa a Cockroach, ella misma reflexiona y no lo hace, mientras que Claire es la que detiene a Luke cuando está por cruzar la línea y Luke acepta el club que es parte de la herencia que deja Mariah, y que a su vez, es la representación del poder del barrio. Así, de una forma poética, Luke asume su posición del nuevo Rey de Harlem, una suerte de nuevo Mariah, y Misty se consolida como la heroína anónima de Harlem. 


Es innegable que “Luke Cage” tiene el mejor soundtrack de todas las series de Marvel. En esa segunda temporada, aprovechando la presentación de los artistas en el club tenemos una especie de videoclips en los capítulos y la edición hace que las canciones complementen la narrativa. Otro punto a favor de “Luke Cage” es que las series de Marvel por lo general comienzan a cerrar su temporada en el capítulo 10 y se estira innecesariamente hasta el 13, pero en el décimo episodio, Danny Rant/ “Iron Fist” es el invitado especial y este “bromance" le da un nuevo impulso al trama. “Luke Cage” funciona muy bien solo, pero “Iron Fist” lo necesita para caer menos antipático. A través de Luke, se ha arreglado y nivelado varios aspectos de la personalidad de Danny que antes molestaban y lo han llamado “madurez”. La segunda temporada ha optado por pulir lo que le salió bien en su primera entrega y creo que es la primera vez que no le sobran los 13 episodios de la temporada. El giro final con Luke Cage rechazando ver a Claire después de haber despedir a Misty antes de reunirse con los líderes de las otras mafias promete una tercera temporada mucho más conflictiva.


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jueves, 5 de julio de 2018

#Legion T2 de Schrödinger: ¿Puede una serie ser buena y mala a la vez?

Desde su primera temporada, ver “Legion” es una placer para los ojos. Si Alfred Hitchcock, Wes Anderson y Stanley Kubrirck tuviera un hijo sería Noah Hawley, pues, es él quien construye la serie una narrativa que se apoya en colores, canciones, simbolismos y metáforas con los estilos que caracterizan a Hitchcock, (el suspenso y el terror), Wes Anderson, (la rareza como virtud) y Kubrick (el surrealismo lleno de colores vivos). Con esas tendencias, Hawley construye un cómic audiovisual único en su naturaleza que explora la mente de David Haller (Dan Stevens), el mutante más poderoso del mundo, y sin embargo, ese también parece ser su karma y es que por momentos, el estilo de la serie opaca su propia historia que quiere contar. 




 “Legion” tiene la mala costumbre de ser repetitiva, si avanza un paso, retrocede dos y se tarda para avanzar el trama principal dos episodios en promedio. Este problema fue mi principal crítica en la primera temporada, pero no solo se hace más evidente en la segunda sino que se acentúa porque ahora ha tenido 11 episodios en lugar de 8 por demanda de FX. Se podría decir que "este problema" no es en realidad un problema como tal, todo es a apropósito, considerando que “Legion” retrata enfermedades mentales y “la locura es seguir haciendo lo mismo esperando resultados diferentes”, entonces, que algunos de los episodios lleguen al mismo en el que comenzaron sin avanzar el trama es una decisión deliberada. No obstante, la historia de "Legion" avanza, lento pero avanza, y ni si quiera la espectacularidad audiovisual ni los pequeños cortos narrados por Jon Hanm pueden disimular los episodios rellenos y los repetitivos podemos reconocerlos al final de verlos.



 Hablemos por un momento del "Chapter 14", obviamente se trata de un episodio de relleno y a la vez, es quizás el episodio de David más importante porque vemos cómo es que lidia con el dolor de perder a su hermana. En un intento de escapar su cruel realidad, David busca otras realidades donde su hermana siga viva, pero en las otras líneas de tiempo, o es controlado por The Shadow King o es consumido por su soledad y pobreza o simplemente Syd y Amy no son felices. Independientemente de que se trate de un episodio fascinante se encuentra encapsulado y aislado del arco principal y al final del episodio terminamos en el mismo punto que el capítulo anterior. 



La segunda temporada de "Legion" prometía una batalla épica entre el mutante más poderoso del mundo, David, y Farouk (Navid Negahban), el otro mutante más poderoso de mundo que estuvo insertado como un virus en el cerebro de David desde que nació, y al menos en el plano audiovisual, cumplió, pero hay que admitir que Farouk no es tan interesante como villano o por lo menos, la persona no se siente ni la mitad de amenazante que fue The Shadow King cuando utilizaba el cuerpo de Lenny o cuando se aparecía en la imaginación de David. En ese sentido, en el juego del gato y el ratón de los héroes con el villano se hizo un doble esfuerzo por verse cool; una batalla de bailes y confrontaciones alucinantes en planos astrales, composiciones audiovisuales con bastante sustancia pero sin mucha consistencia. 



 Durante esta temporada, Noah Hawley recibió críticas por el modo en el que ha escrito a sus personajes femeninos, solo Kerry (Amber Midthunder) puede salvarse del trato de “damisela en peligro” que recibió Syd (Rachel Keller) o el “no puedo vivir porque mi hombre no está” de Melanie (Jean Smart). Ahora sabemos que por lo menos en el caso de Syd se trata de una decisión premeditada porque si David es degradado del héroe al villano, la serie necesita una heroína y esa Syd, para bien o para mal. Entonces, esta temporada nos ha presentado su historia de origen y su llamado a acción al darse cuenta que David es el malo del cuento. Ella misma ya nos había advertido que una guerra no se gana con amor. Esta idea es interesante porque presenta un contraste armonioso que comenzó con David enamorándose de Syd con “she's a rainbow” de fondo y terminó con ella desilusionándose de David rompiendo el espejismo que el enamoramiento proyecta. 


 El viraje de David se apega más a los cómics y si bien la serie no es fiel a su material de origen los ha introducido en forma de "easter egg", así tenemos la imagen de David en modo "Legion" y la múltiples personalidades de David en una sola escena. 

No sé si puedo juzgar a "Legion" como buena o como mala, sí puedo admitir que después de ver algunos de los episodios de la segunda temporada me albergó una sensación agridulce, no necesariamente porque se trate de una producción mala porque no lo es, al contrario, es la serie más hipnótica en el mundo seriéfilo actual, sino porque creo que la espectacularidad visual no puede sustituir una historia, debería complementarla como lo hizo en la primera entrega. Supongo que es cuestión de gustos. "Chapter 14" sin tener una relevancia mayor de "Legion" es mi elección como el mejor capítulo de la temporada. 



Respecto a la serie siento que por momentos es muy astuta para su propio beneficio y por otros siento que se apoya demasiado en su estructura de "no se va a entender pero se ve cool". Quizás "Legion" es nuestra Lenny (Aubrey Plaza) y se divierte con nosotros, le gusta confudirnos de manera descarada y nos guiñe el ojo reemplazando el clásico “previamente” con un “aparentemente” para recordarnos que no podemos confiar en David pero tampoco en la propia serie. En “Legion”, el delirio comienza con una idea, pero la historia es un camino, no un destino, por eso, nos han llevado a diferentes viajes mentales y planos astrales, nos ha mostrado que la lucha más que externa es interna y que va más allá del bien y el mal.


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