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miércoles, 13 de mayo de 2020

#Fleabag: Las mejores frases del “Hot Priest”

En el primer episodio de la segunda temporada, el “Hot Priest” (Andrew Scott) era el invitado en la incómoda cena donde el padre de Fleabag (Phoebe Waller-Bridge) anuncia que se casará su pareja y donde Claire (Sian Clifford) le revela a su hermana que tuvo un aborto. El capítulo es caótico, frenético y gracioso. Dentro de toda la anarquía familiar, el resentimiento y las mentiras, está este hombre que sucede que es el sacerdote que realizará el matrimonio. La introducción no es una casualidad, el “hot Priest” termina enredado en el caótico mundo de Fleabag. El amor prohibido entre Fleabag y el sacerdote podría suponer en primer momento que se trata de cumplir una fantasía sexual, pero se transforma en un amor único que los termina marcando a los dos. Es fácil entender por qué Fleabag se enamoró de él porque nosotras también nos enamoramos de él. Aquí están cinco de sus mejores frases: 


5.- "I believe god meant for me to love people in a different way. I believe I'm supposed to love people as a father"

Desde que Fleabag y el sacerdote comenzaron a interactuar era claro la atracción que sentían, sin embargo, el sacerdote siempre quiso poner un estate quieto para frenar sus instintos ante las obvias intenciones de Fleabag. Mientras Fleabag no entendía cómo es que alguien puede privarse del placer, en referencia al sexo, y del amor, el sacerdote con una simple frase explica su mantra; ser un hombre de fe no significa renunciar al amor, al contrario, la capacidad de amar la tiene, pero se trata de un amor no romántico, se trata de un amor puro que sirve como un guía espiritual. 



4.- "Sometimes I worry I'm only in it for the outfits"

 Esta frase es la que mejor expresa el sentido del humor del “hot priest” y también su compromiso con su profesión. Si lo tomamos en serio, se trata de un hombre que le gusta lo colorido de sus túnicas, si lo tomamos en broma, estamos ante un hombre que está dispuesto a ponerse ropa ridícula para difundir la palabra del Señor. En la serie, el sacerdote está consciente que todo lo relacionado a él difiere con la clásica imágenes que tenemos de un sacerdote, no obstante, cada vez que tiene el chance nos recuerda de una manera jocosa que su prioridad es Dios. 



 3.- "I can't have sex with you because I'll fall in love with you. And if I fall in love with you, I won't burst into flames but...my life will be fucked." 

Al igual que Fleabag, el sacerdote es sumamente honesto y también pragmático. La química que comparte con Fleabag es parte del juego de la tensión sexual y eso lo entiende. Fleabag está acostumbrada a disfrutar de aventuras pasajeras, pero el “priest” sabe de las posibles consecuencias de “hacerlo”, no solo porque signifique romper sus votos sino porque a diferencia de Fleabag, no puede separar lo carnal de lo emocional. Por supuesto, eventualmente, el sacerdote sucumbe, sin embargo, para los dos es algo más que un polvo. 



2.- “I love you too” 

Decir “te amo” es algo que se reserva cuando ya estás en una relación a menos que seas Ted Mosby y se te sale en plena primera una cita. No obstante, cuando Fleabag admite que ama al sacerdote, él también el retorna el sentimiento, pero ambos saben y aceptan que esos “te amo” es parte de una despedida y que su breve, pero significativa historia de amor no es para siempre.



 1- "Love is awful. It’s awful. It’s painful. It’s frightening. It makes you doubt yourself, judge yourself, distance yourself from the other people in your life. It makes you selfish. It makes you creepy, makes you obsessed with your hair, makes you cruel, makes you say and do things you never thought you would do. It’s all any of us want, and it’s hell when we get there. So no wonder it’s something we don’t want to do on our own. I was taught if we’re born with love then life is about choosing the right place to put it. People talk about that a lot, feeling right, when it feels right it’s easy. But I’m not sure that’s true. It takes strength to know what’s right. And love isn’t something that weak people do. Being a romantic takes a hell of a lot of hope. I think what they mean is, when you find somebody that you love, it feels like hope." 

Este es el poderoso discurso del sacerdote en la boda del padre de Fleabag. En un primer momento parecería que se trata de una confesión de parte y en cierto modo lo es, pues, es el momento en el que el “priest” decide que elegir a Dios por encima de Fleabag, es el momento en el que confirma su vocación y su amor por Dios. No es un momento fácil ni una epifanía que viene de la nada, siempre estuvo presente, pero fue débil y dudo de sí mismo debido a lo que sentía por Fleabag.


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martes, 5 de mayo de 2020

#Fleabag: Una serie perfecta de un personaje imperfecto

La serie creada, escrita y protagonizada por Phoebe Waller-Bridge, “Fleabag”, se consagró como una de las sorpresas más geniales del 2019, siendo reconocida por medios especializados y ganando el Emmy como mejor comedia el mismo año. Sin embargo, antes de “Fleabag” la serie, existió “Fleabag” la obra teatral, la cual volverá como parte de una función especial que será emitido por la plataforma streaming del teatro Soho (hogar de “Fleabag” la obra). Este evento me da sirve como excusa para hablar sobre una de las mejores series del año pasado.



 La clave del éxito de “Fleabag” está en la sinceridad con la que aborda la vida imperfecta de su imperfecta protagonista, una mujer moderna que vive en una gran cuidad con problemas pasados, presentes y profesionales, pero que, en vez de abrumarse por sus dramas, prioriza satisfacer y disfrutar de su sexualidad sin ninguna vergüenza. La serie salta entre el humor y el drama y nosotros estamos entre llorar de risa y llorar de tristeza. En la primera temporada, la característica principal de Fleabag era la forma en la que rompía la cuarta pared con monólogos internos y con miradas que traducían su fastidio, su inverosimilitud o su frustración con facilidad. El humor de la serie nace de la mezcla entre la frescura de su protagonista y un guion jocoso dispuesto a centrarse en verdades incomodas. 


En el primer episodio, Fleabag se masturba viendo un discurso del expresidente de Estados Unidos, Barack Obama. Inmediatamente esta escena se convierte en una de las más hilarantes y icónicas de la serie. El mismo Obama también puso a "Fleabag" en el radar al colocarla en su lista anual de recomendaciones de series y películas, un gesto que Waller-Bridge recordó y agradeció cuando la serie ganó el Globo de Oro a mejor serie de comedia. Lo que hace esta escena más incomoda es el hecho que Fleabag acaba de tener relaciones con su novio Harry (Hugh Skinner). En ese sentido, la comedia de la serie cuenta con cierta cuota retorcida, sádica e inmadura, pero que funciona de manera armónica como preámbulo de escenas desgarradoras de las desastrosas relaciones familiares de Fleabag que no se lleva bien con su hermana Claire (Sian Clifford), con su padre (Bill Paterson), con su madrastra (una sublime Olivia Colman) y con su propio pasado. 

Fleabag viendo un discurso de Obamma.

Fuente: Tumblr.

Un punto interesante de la historia es la forma en que la serie descubre las “mentiras” de Fleabag o mejor dicho llena los vacíos de una narradora en la cual decidimos confiar a ciegas. Resulta que cuando Fleabag nos hablaba de la muerte de su mejor amiga nunca profundizaba en el contexto en el que se dio y conforme vamos a acercándonos al final de temporada descubrimos que la mejor amiga provocó ese accidente que la llevó a la muerte como parte de un plan para llamar la atención de su novio quien le había sido infiel con Fleabag. Cuando nos enteramos de la verdad, la cámara sigue a Fleabag y ella intenta huir, avergonzada y sofocada porque, aunque no sea la responsable directa del accidente que le quitó la vida a su mejor amiga, se siente culpable. Sabemos que toda acción tiene por efecto una consecuencia, entonces, cuando Fleabag se acostó con el novio de su mejor amiga, malogró la relación de los tres, llevó a la depresión a su amiga y puso en movimiento una cadena fortuita de eventos que terminaron con una muerte. Además, una infidelidad siempre es inexplicable e injustificable, pero en el caso de Flebag, es mucho más doloroso, porque traicionó a su mejor amiga cuando ella había sido su sustento cuando su madre falleció, había sido su hermana cuando su propia hermana no la comprendía y había sido su socia en un pequeño negocio. Pese a todo, entendemos a Fleabag porque hemos estado en sus zapatos, porque todos cometemos errores, porque somos humanos, porque sabemos lo mucho que le duele, aunque no lo exprese ni tampoco lo diga en voz alta. 



El “hot priest” definió la segunda temporada y formó parte del camino de aprendizaje de Fleabag para conocerse a sí misma, aceptarse y quererse. Al igual que Fleabag, el sacerdote (Andrew Scott) está lejos de la perfección, es encantador y pícaro, pero a diferencia de Fleabag, el sacerdote tiene un amor absoluto de Dios. La presencia del sacerdote y su amor prohibido con Fleabag irradia una luz de esperanza que mejora en todos los aspectos de una serie que de por sí ya era bastante buena y como resultado, la segunda temporada termina consolidándose como la mejor. Vale la pena aclarar que Phoebe Waller-Birdge se encargó que el sacerdote no solo sea un interés amoroso, sino que también nos reveló la complejidad de un hombre de fe que también tiene derecho a sentir, a dudar y a equivocarse. Tampoco es que el sacerdote es quien “salva” a Fleabag de su soledad o de sus problemas, al contrario, Fleabag ayuda al sacerdote a afianzar su fe y en retorno, el sacerdote hace que Fleabag abra de nuevo su corazón, algo que no había hecho desde la muerte de su mejor amiga.



 Mientras la primera temporada termina con Fleabag aislada de sus seres queridos y descubierta por sus propios pecados, la segunda, la mejor, se va por el camino de la sanación espiritual y emocional. Sin arreglar o enmendar sus errores del pasado, Fleabag acepta el lugar que le ha dado su hermana en su vida, su hierática relación con su padre y la agresividad-pasiva de su madrastra y, lo más agridulce, acepta que el sacerdote elija a Dios por encima de ella. La serie termina con el sacerdote rompiendo con Fleabag y en los últimos segundos, ella nos da una mirada honesta, sacude la cabeza y se aleja de la cámara. Antes, el romper la cuarta pared para nuestra protagonista era un mecanismo de defensa para expresar algo a alguien cuando no tenía a quién más acudir, lo que denotaba una gran soledad, y también era una forma de alejarse de la realidad, lo que denotaba aislamiento. Este mecanismo se redujo a simples miradas en la segunda temporada, más específicamente, desde que llegó el sacerdote quien parecía “atrapar” a Fleabag cada vez que quería romper la cuarta pared, cada vez que quería distanciarse de una conexión sentimental. Para cuando se despide, Fleabag está en un mejor lugar que cuando recién la conocimos y aunque no sepamos qué será de ella, confiamos en que será algo mejor. Con un sentimiento melancólico, el desenlace entra fácilmente en la categoría de los mejores finales sin necesariamente ser uno feliz. 



 El nombre de Phoebe Waller-Bridge tomó mayor relevancia a partir de “Fleabag”, la obra y la serie. Tras la confirmación que la serie no retornaría para una tercera temporada, la actriz/creadora dijo que sentía que la serie había terminado de una manera hermosa y que se sentía bien al decirle adiós. En ese momento, además de “Fleabag”, Waller-Birdge estaba produciendo otra joya televisiva llamada “Killing Eve”, protagonizado por Sandra Oh y Jodie Comer, y además, fue reclutada para co-escribir la película número 25 de James Bond, “No Time to Die”. Por azares del destino, Waller-Bridge ha decidido revivir a su personaje más célebre, a ese personaje imperfecto del cual nació una serie perfecta, por una buena causa; pues, las descargas de su función especial servirán para recaudar dinero para las organizaciones benéficas dedicadas a la salud y también para el fondo creado por la actriz/autora que tiene como propósito brindar subsidios para trabajadores teatros independientes de Inglaterra afectados por la pandemia generada por el coronavirus. 

lunes, 1 de julio de 2019

#BlackMirror > Light Mirror

A “Black Mirror” lo preside una reputación sólida. Quien vea “Black Mirror” está consiente que está a punto de presenciar una historia sórdida, siniestra, pesimista y cínica, exceptuando ciertos episodios como “San Jupinero” y “Hang the DJ”, pero incluso en esos episodios, los finales no son felices sino nostálgicos. En ese sentido, porque ya conocemos a “Black Mirror”, ya sabemos más o menos por dónde va, y nos preparamos para lo siguiente; no debemos confiar en el protagonista, ni en la propia narrativa porque oculta información y siempre hay un giro retorcido que lo cambiará todo. Eso esperamos en cada nuevo capítulo. Y es que “Black Mirror” prevalece una cualidad ambivalente; se siente tan cercana como lejana. 



Originalmente, “Bandersnatch” debía ser parte de la quinta temporada con lo que se llegarían a los cuatro episodios, pero Netflix quería lanzar a este episodio interactivo como un evento especial antes de acabar el 2018 y de ese modo, fue estrenado en diciembre. Por sí solo “Bandersnatch” es un proyecto complejo pero sobre todo ambicioso. El hecho que los propios usuarios sean los que escojan el camino del protagonista desafía la creación del guión que ahora pasa de tener un final a tener varios finales alternativos y diferentes opciones (caminos) en su narrativa. En resumen, se trata de mucho trabajo y tenía como fin revolucionar el mundo de la televisión/streaming, pero que no lo logró pese a estar atado a la marca “Black Mirror”. Sin embargo, el tiempo dedicado a realizar “Bandersnatch” parece haberle pasado factura a la quinta temporada porque de sus tres episodios ‘Smithereens’ es el que se siente más “Black Mirror”, mientras que “Strinking Vipers” se siente más “San Junipero” con un final vacío y “Rachel, Jack, and Ashley Too” se siente como un capítulo de otra serie. 



 Comencemos con “Strinking Vipers”. Si “San Junipero” mostraba la potencialidad de la tecnología y la realidad virtual para darle un chance a una mujer de vivir la vida que no pudo en su momento por la época cerrada en la que vivía, “Strinking Vipers” se vale del mismo concepto sobre las miles de posibilidad en la realidad virtual pero en forma de videojuegos y le resta el romanticismo o mejor dicho; potencia la idea del sexo virtual alejada de los sentimientos. Presentar a dos amigos, Danny (Anthony Mackie) y Karl (Yahya Abdul-Mateen II), en plena crisis de los 40 que disfrutan tener sexo a través de sus avatares en un videojuego abre demasiados francos, pero el capítulo jamás profundiza, o no quiere ahondar, en su propia historia. Los protagonistas se repiten a sí mismos que no son gays, que solo es el juego, pero lo que vemos es diferente ya que prácticamente estaban teniendo una aventura y más allá del sexo, los vemos interactuar cariñosos en ese mundo virtual e incluso la esposa de Danny, Theo, le pregunta si hay alguien más porque lo nota ido y distante como si tuviera una amante. El final de “Strinking Vipers” es ambiguo, pero no deja de ser decepcionante ya que pretende quedar bien con todos; las personas pueden tener una sexualidad fluida, pero no es necesaria vivirla plenamente, tal vez puede solo ser reducida a una noche, siempre que esté pactada entre los esposos, como lo hicieron Danny y Theo, pero el resto del año se vuelve a la monotonía y a la responsabilidad. Para ser una serie futurística parece que se olvidaron que los matrimonios abiertos existen desde hace tiempo. Debo decir que si bien “Strinking Vipers” es uno de los episodios más olvidables de “Black Mirror”, sí tiene una frase que aparecerá en las mejores frases del año “I f**ked a polar bear and I still can't get you out of my mind”. 

Fuente: "Black Mirror"


 Por su lado, “Smithereens” cumple todos los requisitos que un capítulo de “Black Mirror”. No hay que confiar en el protagonista; check. Chris (Andrew Scott) se veía demasiado interesado en las personas que trabajaban para la empresa “Smithereens", solo recibía pasajeros de dicha empresa y es que tenía el objetivo de secuestrar a alguien para poder comunicarse con Billy Bauer (Topher Grace). No hay que confiar en la narrativa; check. Conforme va avanzando el episodio, diferente información se nos va revelando para que construyamos una imagen en nuestra cabeza. Chris ha perdido a su novia en un accidente y de algún modo Billy está involucrado, aunque no parece tener algún tipo de conexión entre ambos. Y por último hay un giro retorcido; check. El accidente en donde la prometida de Scott muere es su culpa ya que estaba chequeando la aplicación Smithereens, creada por Billy Bauer. 

Fuente: "Black Mirror"


 El plus del episodio es que bastante claro que “Smithereens” es Twitter, y Billy Bauer es Jack Dorsey, el excéntrico cofundador de la red social del pajarito azul. Ni si quiera hay una sutileza. Tanto Smithereens como Twitter se han vuelto en un monstruo que sus dueños ya no pueden controlar. El caso que “Smithereens” presenta es el ejemplo extremo del efecto dañino de la adicción a las redes sociales y su prevalencia por encima de la vida “real”. La conclusión del episodio es abierto a interpretaciones pero hay una idea que destaca ante todo; lo que sea que haya sucedido queda reducido a un tweet que los demás lo ven por un segundo, sin ningún tipo de reacción, y que pierde relevancia en el inmenso mundo de las redes sociales. En su secuencia final, con “Can't take my eyes off you” de fondo, se vuelve hacer gala del cinismo tan característico de “Black Mirror”.



 Lejos del ingenio habitual al que nos tiene acostumbrado “Black Mirror”, “Rachel, Jack, and Ashley Too” ni si quiera se molesta en explorar las consecuencias de tener la mente de persona atrapada en un robot pequeño o la recreación artificial de una artista en coma para beneplácito de sus fans. Y vamos que no se trata de un tema del futuro distópico porque ”Ashley Eternal” ya existe; varios artistas que han fallecido trágicamente como Amy Winehouse, Tupac Shakur, o Prince están siendo recreados artificialmente más por una razón crematística que honorifica. Sin embargo, el episodio más débil de “Black Mirror” parece ser más realidad que ficción porque básicamente “Rachel, Jack, and Ashley Too” es la propia historia de Miley Cirus menos el coma y la muñeca hablante. También podríamos verlo de otro modo y se trata de un mensaje oculto de la relación de Charlie Brooker con Netflix como la tía que lo presiona para que siga haciendo más episodios apegados a ese formula que ya conocemos todos. 



 Como su mismo título lo adelanta, “Black Mirror” es un espejo oscuro donde se refleja lo que somos; una sociedad que tiene a su alcance una tecnología impresionante y por lo general, lo usamos para mal. Así que no es que la serie es capaz de pervertir cualquier tipo de situación, es que el humano es capaz de joderlo todo. Sin embargo, desde hace un tiempo, más concretamente desde la cuarta temporada, lo negro del espejo comenzó a aclararse hasta verse gris , o sea, “Black Mirror pasó a ser más “Grey Mirror” y ahora la temporada 5 ha sido algo así como “Light Mirror” con un tono más ligero y digestivo pero careciendo de esa magia perturbadora para impactar.

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-#BlackMirror : Ranking de los episodios de la cuarta temporada (Y los mensajes de cada capítulo)