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martes, 26 de febrero de 2019
viernes, 9 de noviembre de 2018
#TheAffair: Cuarteto interrumpido
Durante sus primeras tres temporadas hemos visto a los protagonistas, Noah (Dominic West), Alison (Ruth Wilson), Helen (Maura Tierney) y Cole (Joshua Jackson), tomar terribles decisiones y cometer errores imperdonables, sin embargo, la cuarta entrega parece iniciar una suerte de maduración y redención.
Ya sabemos que el sello principal de la serie es el juego de las diferentes perspectivas. De ese modo, podemos ver el modo en el que los eventos se desarrollando desde el punto de vista de cada una de las figuras principales, y aunque esto pareciera una forma de justificación a sus acciones, no los exime de ningún tipo de responsabilidad. Después de todo, “The Affair” es una de las series más realistas al mostrar la naturaleza humana; no todos hacemos los correctos, pecamos de egoísmo y priorizamos nuestros deseos antes que la propia lógica y el criterio. Por eso, ver “The Affair” es más o menos estar preparado para lo peor y esperar lo peor…
Pero en su cuarta temporada, la crisis de la mitad de edad de Noah, el trauma de luto de Alison, el resentimiento de Cole y la ira de Helen bajaron sus niveles para que la madurez haga su aparición estelar por primera vez en mucho, pero mucho tiempo.
El mejor episodio de la temporada es un empate entre el periplo de Noah y Cole, el viaje de Cole, el viaje espiritual de Helen y la despedida de Alison.
Así como la inspiración llega en el momento menos esperados, cada uno de los protagonistas tuvieron una suerte de “llamada de atención” en forma de epifanías y diálogos entre dúos aparentemente discordantes. Por ejemplo, cualquiera pensaría que Helen jamás dejaría de odiar a Alison por romper su primer matrimonio, pero en el momento correcto, Helen, que desde la perspectiva de Alison es una mujer centrada, le aconsejó que no deje que los demás ni ella misma la definan como la víctima. Un tip que Alison seguiría al pie de la letra hasta el final de su vida.
“You’ve been telling yourself the same story for a long time. You know, that bad things always happen to you, and bad things always will? What if you changed the narrative, so you weren’t always the victim?” If you don’t like the way men are treating you, change the story. Play a different character.”
Por su lado, la amante del papá de Cole lo hizo darse cuenta que tomar correcta de quedarse con su esposa, a pesar de estar enamorado de otra mujer, lo iba a llevar por un camino de resentimiento que lo carcomería por dentro hasta llevarlo a la muerte. Mientras que Helen, quien ya parecía haber encontrado cierto equilibrio, se topa con un nuevo obstáculo; el cáncer de Vic (Omar Metwally) y su terquedad para no tratarse. En el caso de Noah, él ya tuvo un arco completo de redención en la tercera temporada y continuó con ese camino ayudando a un joven estudiante.
La muerte de Alison a manos de Ben (Ramon Rodriguez) es la parte más controversial de la temporada tanto en el plano ficticio como fuera de él. En lo que se refiere a la serie, el hecho que Alison sea asesinada está acorde con el tono fatalista y pesimista de la serie, sin embargo, porque todos en “The Affair” han tenido una especie de segunda oportunidad, y hasta han logrado ser felices, el final de Alison se siente un robo ya ni quiera tenemos justicia y le priva ese final feliz que tanto ella y Cole merecen. Sobre todo porque Cole estaba en camino de confesarse su amor y permitirse el chance de ser feliz que el resentimiento se lo impedía, pero en vez de eso, Cole se ha quedado con la espina que Alison fue asesinada aunque los demás crean que se suicidó.
Por supuesto, la muerte de Alison afecta a todos, en especial, a Cole.
Al igual que el arco de Noah en la temporada tres comenzó el camino de su redención, toda la cuarta temporada giro en gran parte alrededor de Alison y su despedida, esto le dio a la serie un chance de hacer algo diferente. En el episodio final de Alison vemos dos perspectivas; las dos de Alison, pero una de ellas es la realidad de lo que pasó la noche que murió y el otro, la versión romantizada. Después de tres temporadas odiando las decisiones tomadas por Noah, Helen, Cole y Alison, la cuarta podría haber servido como un final incluso con el giro agridulce de la muerte de Alison. Y es que Noah, Helen, Alison y Cole son como las patas de una mesa, si sacas uno, la mesa está coja, pero como se trata de una serie la columna vertebral son las historias que involucran al cuarteto principal, y en ese sentido, aun sin una pata, la historia puede continuar y puede mutar como lo hizo esta entrega en donde decidió desviarse del espiral del egoísmo para afrontar con madurez los problemas que se les colocaban a sus protagonistas y si bien no todos obtienen lo que quieren, obtienen lo que necesitan.
“I have been in pain my entire life. And maybe that’s what makes people think that I’m weak. And maybe that makes people treat me like some sort of receptacle for all their grief and rage and disappointment, but I am f—king sick of it. I just want to live a different life. I want to live a different story. I’m still young. I can be someone who can be happy"
Fuera del lado ficticio, Ruth Wilson ha revelado que ella misma pidió dejar la serie. La actriz dejó a entrever que no podía explicar la razón de su salida, sin embargo, en declaraciones previas denunció una brecha salarial entre ella y su coprotagonista Dominic West. Toda esta situación recién se dio a conocer luego que la serie fuera renovada para una quinta y última temporada. Ahora, a la salida de Ruth Wilson también que sumarle que Joshua Jackson y Catalina Sandino (Luisa) quienes solo aparecerán en un episodio para cerrar sus historias. Centrar toda una temporada en Helen y Noah es más o menos como abusar de los "Why, Helen, Why" o de los "WTF, Noah". Demasiado masoquista para mi gusto. Mientras escribía esta crítica, TvLine informó que Anna Paquin (True Blood) interpretará a Joani, la hija de Cole y Alison, en busca de la verdad de lo que le pasó a su mamá y eso me entusiasma porque “The Affair” es de esas serie que se centran en lo roto de sus personajes y obviamente, la muerte de Alison marcará la vida de Joani tanto como la muerte de Gabriel marcó la de Alison.
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domingo, 4 de noviembre de 2018
#AmericanVandal: Haciendo el periodismo cool otra vez
Realmente es una pena que Netflix haya cancelado “American Vandal” tras dos temporadas porque no solo se trata de una serie original en modo “falso documental”, sino que a su vez, a través de dos casos de bromas estudiantiles, se plasma un reflejo en escala chica de la injustica en el gran sistema judicial de Estados Unidos.
La primera temporada, que estuvo centrada en la investigación de “quién dibujó los penes”, un acto vandálico atribuido a Dylan Maxwell (Jimmy Tatro), cuya reputación como el payaso de la clase lo convierte en el sospecho principal. Nadie cree en la palabra de Dylan, excepto Peter Maldonado (Tyler Alvarez) quien realiza una investigación a fondo en donde revela los prejuicios de las autoridades de la escuela que hicieron que no se busque a otro responsable. Una vez que Maldonado y compañía limpian el nombre de Dylan Maxwell, y aunque no lo pueden afirmar con certeza queda claro quién fue la mente brillante tras esta broma de mal gusto, Dylan comete otro acto de vandalismo. El final deja una nueva pregunta al aire no sobre quién lo hizo, sino sobre el por qué.
¿Por qué Maxwell desperdició su nueva oportunidad después de todo lo que vivió?
En la segunda temporada, la producción (Peter y Sam) se trasladó a una escuela privada y católica para resolver un nuevo caso “El criminal de las heces”. Al igual como sucedió con Maxwell, todo apuntaba a que Kevin McClain (Travis Tope) era el culpable debido a calzaba con el perfil de ser un resentido social y prácticamente confesó el ser el autor intelectual ante las autoridades. Sin embargo, a diferencia del caso de “quién dibujó los penes”, en la investigación el caso se complica y se revelan verdades que abordan temas más contemporáneos como los problemas de los adolescentes en la era de las redes sociales.
“American Vandal” se estrenó justo después de “Making a Murderer”, un documental que exploraba el caso de Steven Avery, un hombre que pasó en prisión 18 años por una agresión sexual que no cometió, pero que al salir libre fue detenido por un asesinato. Los paralelos entre “American Vandal” y “Making a Murderer” son más que evidentes; el modo en que la “justicia” juzgó a Avery y Maxwell sin siquiera escuchar su versión y la forma en la que se logra una confesión forzada de Kevin tras un largo interrogamiento del mismo modo en el que se presionó para que el sobrino de Avery lo incriminara vuelven ratifican la idea de que el sistema se acomoda a intereses personales dejando de lado cualquier ápice de justicia verdadera. Otro aspecto en el cual ambas series se enfocan es la sociedad. Si un grupo ya te ha definido, ¿qué haces? Al final de la primera temporada, Dylan tenía el camino libre para ser alguien nuevo y decidió echarlo todo por la borda para seguir esa dirección sin retorno que todos creían que ya seguirían. Asimismo, la razón detrás de la venganza del “criminal de las heces” nuevamente se refiere a una sociedad que separa a las personas en grupos (el popular, el perdedor, el raro) y sus “cómplices” también son víctimas de los estándares ya que ninguno se siente cómodo en el rol que les ha asignado en la superficialidad de la secundaria.
Lo más destacable de toda la serie es la seriedad con la que Peter y Sam (Griffin Gluck) se toman su trabajo de investigar casos que involucran dibujos de penes y cagadas. Esta época actual llena de redes sociales donde abundan las teorías de conspiraciones existen dos tipos con un nivel de profesionalismo envidiable que buscan ante todo la verdad sin importar los obstáculos a los que se tengan que enfrentar. Por supuesto, Peter y Sam desarrollan teorías también, pero saben que para avalar sus hipótesis necesitan pruebas.
Se podría decir que “American Vandal” es como una versión de “Making a Murderer” para jóvenes. Se trata de una de esas producciones que valen el doble, no solamente porque son entretenidas sino porque encuentran un modo de hacer relativo, cercano y cool el periodismo de investigación y que al mismo tiempo revela problemas reales a través de la sátira.
Así como un profesor utiliza memes para enseñar sobre la literatura y hacerla a su vez más próxima a los adolescentes, “American Vandal” se hace vale de los códigos juveniles a modo de sátira para evidenciar las fallas en un sistema que está roto.
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