Hay quienes no saben despedirse y después está Dexter... Pocas series tienen una relación tan extraña con sus finales como Dexter.
Porque normalmente, cuando una serie termina mal… se acaba.
La gente se decepciona y sigue adelante.
Pero Dexter hizo algo rarísimo:
Sus terribles finales lo único que generaban era otra serie.
El final original del 2013 fue uno de los más criticados de su epoca. un final que no le hacía justicia a Dexter ni a su propio código. Dejandolo en un limbo solo con su pasajero oscuro.
Pocas series tienen una segunda oportunidad para reivindicar. Dexter fue uno de los suertudos. Con Dexter: New Blood, la promesa era clara: “Ahora sí tendremos el final correcto.”
Y por un momento funcionó.
Dexter regresó. El codigo de Harry regresó… y también volvió el polémico final.
Parecía que ahora sí la justicia alcanzaría a Dexter, pero no… Dexter termino con un disparo en el pecho sin enfrentar su pasado y sin pagar por sus pecados.
Una segunda oportunidad desperdiciada… pero llegaría una tercera.
Dexter: Resurrection… y con ella la esperanza de que esta vez puedan acertar.
Lo curioso es que cada continuación nace intentando corregir el error de la anterior.
Pero al hacerlo, la serie queda atrapada en un ciclo infinito:
nuevo final, nueva decepción, nueva continuación. Incluso tuvo una precuela, pero que fue cancelada en su primera temporada, con lo que no tuvo un final… así que tecnicamente su final sería el de la serie original.
Dexter tuvo dos finales … y ninguno estuvo a la altura porque su final perfecto sería que enfrente a la justicia y sus series se especializaron en que la evita a toda costa.
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